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¿Llegará a cumplir los cincuenta? ¿Los sesenta?

Treinta años de Macintosh

Tal día como hoy, hace treinta años, el más personal de los proyectos de Steve Jobs durante su primer periodo en Apple vio la luz. Tanto el Apple como el Apple II fueron obra de Wozniak, y pese a su nombre, el Apple Lisa tampoco fue la mayor apuesta de Jobs. Sin embargo, con un Wozniak más dedicado a otros proyectos (tanto profesionales como personales), el Macintosh fue concebido desde el principio por un Jobs convencido de que, con un sistema adecuado, los ordenadores personales deberían llegar a ser realmente personales y, por lo tanto, llegar a todos los hogares. Y, con el apoyo económico necesario, puso los pelos de punta a todos los espectadores de la Superbowl de 1984, con un anuncio dirigido por Ridley Scott que durante muchos años fue considerado el mejor anunció de la historia y que, pese al tiempo que ha transcurrido desde su primera emisión, sigue siendo impresionante:

http://www.youtube.com/watch?v=vNy-7jv0XSc

Y, sin duda, la presentación del Macintosh, tal día como hoy hace 30 años, con un Steve Jobs pletórico, incluso un tanto épico (la elección de Vangelis como música de fondo no es un elemento casual), en su primera gran presentación (antes de que éstas se popularizaran y pasaran a ser conocidas como las keynotes de Steve Jobs), marcó un antes y un después en la informática.

http://www.youtube.com/watch?v=c4mDbwoG5y4

Una más que exitosa presentación para un dispositivo cuyas especificaciones, vistas ahora, palidecen ante las de cualquier teléfono móvil de gama baja. Son las siguientes:

  • Procesador Motorola 68000 a 8 Mhz
  • 128 KB de memoria RAM64 KB de memoria ROM.
  • Pantalla en blanco y negro de 9 pulgadas, con una resolución de 512×342 píxeles y 72 ppp.
  • Disquetera de 3.5 pulgadas para disquetes con 400 KB de capacidad
  • Puertos serie para impresora y módem

Lo que vino después fue una historia llena de altibajos. Poco después del lanzamiento del Macintosh, el CEO de la empresa, Jobs fue despedido de Apple por John Sculley (al que el mismo Jobs había convencido de que abandonara su cargo de máximo directivo de Pepsi para dirigir la firma de la gran manzana). Durante unos pocos años, y gracias a una inteligente política de relaciones con empresas de diseño, Apple consiguió convertirse en la marca de referencia para los diseñadores. Sistemas de maquetación y composición, supusieron una profunda revolución en el sector editorial. Durante algunos años, Apple vivió muy bien del Macintosh, así como de los sistemas que fueron surgiendo a raíz del mismo,Performa, Quadra para los usuarios profesionales, etcétera.

Sin embargo, pasados unos años la empresa perdió la capacidad de innovar, que hizo que el 24 de enero de 1984 iniciara una historia de éxito. Y llegados a mitades de los noventa, su cuenta de resultados resultaba absolutamente desoladora, y su falta de dirección su principal problema. En un momento dado, el entonces CEO de la empresa, Gil Amelio, afirmó que Apple era como un barco con una enorme vía de agua, y que su trabajo era lograr que todos remaran en la misma dirección (Jobs nunca desaprovechó una oportunidad de reírse de la desafortunada afirmación del ingeniero convertido en ejecutivo). EL gran acierto de Amelio fue, sin duda, recuperar a Jobs para Apple, aún a sabiendas de una de las primeras decisiones que éste tomaría sería despedirle.

Una vez de vuelta en casa, y tras un cuestionado acuerdo con Microsoft (y una keynote en la que la imagen de Bill Gates acaparó un enorme videowall, a modo de Gran Hermano que observa lo que todos hacen), decidió que no tenía sentido tener mil líneas de producto, ni licenciar la tecnología de Apple para que otros fabricantes pudieran ensamblar equipos compatibles.

 

iMac, Macintosh v2

El gran salto cualitativo de Apple fue el Macintosh, cuyo padre (como dijo la propia máquina en su presentación) era Steve Jobs. Así que, tras hacer «limpia» en el catálogo, el planteamiento fue volver al principio, a Macintosh, al Mac. Así que el gran giro tras su vuelta fue la presentación del nuevo Macintosh, el iMac

IMAC-G3

Con este ordenador, que se presentaba con un «Hello again» (Hola de nuevo) (el Macintosh original se presentó con un «Hello»), la vuelta de Steve Jobs a Apple, catorce años después de la presentación del Macintosh cerró un círculo y, de manera asociada, inició una nueva era en la historia de Apple. Historia de la que Quadra y Performa fueron desapareciendo, y dejando paso a la reinvención de ordenadores de sobremesa, portátiles y estaciones de trabajo basadas en el planteamiento del iMac, y poco después, con la llegada de MacOS X, la convergencia de la familia fue completa.

Hoy en día, gracias al éxito comercial de iPod, iPhone y iPad, los ordenadores no son el centro de negocio de Apple. Esto es bueno y malo. Bueno, ya que la diversificación hace que la empresa no dependa exclusivamente de una única línea de producto, algo muy peligroso en los tiempos que corren. Sin embargo, en un escenario post-pc, cada vez hay más voces que se preguntan qué futuro tienen los ordenadores, y si una empresa asociada a la innovación como es Apple no debería ser de las primeras en romper con el pasado y centrarse en dispositivos, dejando atrás la historia de los ordenadores y, por tanto, del Mac.

A mí, personalmente, me parecería un error terrorífico. Hace muchos años que trabajo con ordenador y, aunque también he incorporado todo tipo de gadgets a mi día a día, creo que el ordenador sigue siendo imprescindible para muchas tareas. Escribir este artículo, sin ir más lejos. De los seis ordenadores que hay en la redacción de Tek’n’Life, cuatro son iMacs, uno es un Macbook Pro con teclado y ratón externos y monitor Cinema Display, y un All in one de Acer con Windows 8. Y todos, en casa, tenemos equipos de Apple y, también, de otros fabricantes con Windows. Y algo en lo que coincidimos, es en que si Apple dejara de lado los ordenadores, se perdería algo muy valioso.

Así, esto es, a medias, una celebración de los treinta años de un ordenador que cambió la informática, pero también la expresión de un deseo en voz alta: poder celebrar los 50 o 60 años del primer Macintosh, escribiendo algo al respecto en la que, por aquel momento, sea la evolución del mismo.

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