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Probamos el kit básico PLC de TRENDnet, modelo AV2 Powerline 1200

TRENDnet Powerline 1200, un PLC muy fácil de usar

Los dispositivos de conexión cableada con tecnología PLC (Power Line Communications), son una alternativa recomendable en múltiples ocasiones. Por ejemplo, cuando las conexiones inalámbricas están saturadas o sufren frecuentes interferencias, o bien en sitios donde, por cualquier motivo, no se puede instalar una red cableada convencional. La ventaja de la tecnología PLC es que aprovecha el cableado eléctrico existente en una casa u oficina para transportar la señal digital de una red local. Así que no hay que tirar cables para disponer de una conexión de alta velocidad. Claro que como toda tecnología relativamente reciente siempre hay un punto de desconocimiento y un cierto temor a la complejidad. Para desmontar estos mitos hemos probado un dispositivo de cara mostrar sus ventajas, y eventualmente sus puntos débiles.

Para nuestras pruebas hemos utilizado un kit básico PLC de la firma TRENDnet, el modelo AV2 Powerline 1200, o, por su código TPL-420E2K, que ofrece unas cualidades más que notables y tiene un precio aconsejado de unos 90 euros. Se trata de un dispositivo de última generación capaz de alcanzar una tasa máxima de transferencia de 1.200 Mbps en condiciones óptimas, y que incluye prestaciones como el ahorro de energía automático cuando no está en uso, así como despertar automático. El kit incluye dos adaptadores, con lo que poner en marcha una conexión entre dos puntos es algo rápido. Un primer detalle interesante es que los dispositivos no requieren ningún tipo de ajuste o configuración y la puesta en marcha es directa y sin complicaciones.

De fábrica salen ya emparejados, por lo que basta enchufar el primero de ellos a una conexión de Internet, el router de la casa u oficina; y el otro en el sitio donde se necesite contar con una conexión cableada. Por ejemplo, cerca de un ordenador de sobremesa. Lo de emparejados se refiere a que la conexión entre los dispositivos lleva encriptación, para garantizar la seguridad de los datos. En caso de que se desee cambiar la codificación original, una simple pulsación al botón de reset basta para modificar la encriptación. Desde luego, también se necesita resetear el otro dispositivo de la red para que vuelvan a emparejarse con la nueva clave de cifrado. Esto mismo se aplica si desea añadir más elementos individuales en la red, acoplando dispositivos del tipo Powerline 1200 TPL-420E, que es la versión individual del mismo modelo de TRENDnet, o más parejas del TPL-420E2K. Así que la puesta en marcha es inmediata.

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Los tres indicadores en el dispositivo (alimentación, Ethernet y enlace PLC), hacen que de un vistazo se conozca el estado de cada conexión. Y el parpadeo de la luz de Ethernet revela el tráfico en la conexión. En la parte de Ethernet, el PLC se autoconfigura y se adapta a los parámetros de la red local de forma transparente. En la parte de sus limitaciones hay que reseñar que la red PLC admite un máximo de 8 dispositivos. Un número suficientemente amplio para una casa, una configuración SOHO, pero posiblemente insuficiente para una oficina de tamaño medio. Aunque siempre cabe la posibilidad de conectar un PLC a un hub o switch cableado para multiplicar los elementos en la red local.

La velocidad de transmisión no es su punto débil. Los modernos equipo de TRENDnet se apoyan en la denominada tecnología Powerline MIMO 1200 que usa no sólo los dos cables “activos” de la red (realmente uno es activo y el otro neutro), sino también el cable de tierra. De esta forma, si detectan que se obtiene mejor velocidad usando el cable de tierra y el neutro, aprovechan estos hilos para la trasferencia de datos. Esto funciona incluso si se debe conectar el dispositivo a través de un enchufe múltiple o prolongador. Eso sí, que sea de lo más simple pero con toma de tierra y 3 hilos en su interior y en el enchufe (que debería ser lo normal, pero no está de más comprobar). Nada de enchufes “especiales” para ordenador, ya que suelen llevar filtros antiparasitarios que, para el caso de PLC, deterioran la capacidad de transferir datos. Estos dispositivos son capaces de dar servicio con una distancia máxima del cable, de 300 metros, y de operar en viviendas u oficinas de hasta 465 metros cuadrados.

Si bien no se necesita ningún driver o software especial para la puesta en marcha, el conjunto incluye una herramienta para identificar los diferentes dispositivos en la red local, así como comprobar sus velocidades reales de conexión. Mediante esta herramienta pudimos comprobar que los PLC soportaban una velocidad de transferencia de 240 Mbps de forma sostenida. Con lo que supera a una WiFi, que generalmente ofrece como menos de la mitad. Y eso que en las pruebas ambos PLC estaban conectados sobre prolongadores eléctricos, ya que esto suele ser lo más habitual, dada la necesidad de enchufar todo tipo de aparatos a la red eléctrica. Los dispositivos Powerline 1200 llevan una conexión Ethernet de tipo Gigabit, lo que significa que ésta no será el eslabón más débil de la comunicación, sobre todo si el ordenador al que la conecta también dispone de toma Ethernet Gigabit.

Lo más curioso vino al probar en diferentes situaciones los equipos. Al conectar uno de ellos en una zona remota de la casa, la tasa de transferencia caía a un valor mucho más bajo. Al investigar las posibles causas se descubrió con sorpresa que el motivo venía de una situación inesperada: los enchufes de esa zona no estaban conectados con el mismo térmico que la anterior. Es decir, que la conexión de datos atravesaba dos disyuntores, en lugar de estar conectados de forma directa en el mismo. Como los disyuntores contienen bobinas en su paso de la corriente eléctrica, la señal de alta frecuencia usada para el transporte de datos del PCL se degrada notablemente. Así y todo, lograr una tasa de transferencia de 83 Mbps resulta notable. De hecho, el fabricante avisa de esta desfavorable situación, y su efecto en la pérdida de velocidad asociada.

Por si le ocurre algo parecido, o para verificar que se logrará obtener la máxima velocidad, hay una sencilla prueba. Conecte un par de apliques o lámparas en los dos puntos donde piensa conectar los PLC. Sitúese en la caja de entrada eléctrica y comience a quitar uno a uno cada disyuntor. Si la conexión eléctrica está realizada conforme a las normas (sí, las de construcción; vamos las de correcta construcción por entendernos) las dos luces en los enchufes deberían apagarse a la vez al quitar uno de los disyuntores. Y si no es así, vaya pensando en que debe modificar su instalación eléctrica. Sobre todo para sacar el máximo partido a la red mediante PLC.

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Si bien el modelo de ejemplo ofrece una funcionalidad excelente, en la parte de inconvenientes hay que citar que dado que carece de toma hembra eléctrica, se requiere el uso de una de las preciosas tomas eléctricas para la conexión de datos. Hay algunos modelos, incluso del mismo fabricante que ofrecen más funcionalidad en este aspecto, al contar con una toma hembra en el propio dispositivo. Así que el uso del PLC no resta una toma eléctrica en la regleta de conexión o en el enchufe.

Otra de las ventajas de usar dispositivos PLC para conexiones cableadas es la flexibilidad. Como una toma eléctrica está disponible en cada habitación, podrá llevar a cualquier parte su conexión internet fiable y rápida tanto para equipos portátiles como de sobremesa. O conectar en red los equipos fijos desde cualquier punto. Y el día que cambie de casa/oficina, las conexiones se mueven fácilmente a un nuevo sitio sin coste adicional.

Como factores adicionales, cabe destacar que estos adaptadores son compatibles con las previas soluciones Powerline 600, 500 y 200, de velocidad inferior.

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