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Refuerza la idea de que el lenguaje es un instinto humano

Tu cerebro detecta los errores de sintaxis sin que tú lo sepas

Increíble y maravilloso a la vez. Leo en el boletín Red.Escubre, de la UCM que nuestro cerebro es capaz de procesar los errores sintácticos subliminales. ¿Qué quiere decir esto? Pues, como explica meridianamente el artículo: el cerebro no sólo percibe información lingüística enmascarada (las personas no son conscientes ni tan siquiera de su existencia), sino que detecta errores sintácticos que contenga esa información.” La repercusión de este descubrimiento tiene un alcance mayor de lo que nos imaginamos.

El conocimiento en profundidad de la mente humana es uno de los campos de estudio en los que más dinero y recursos se está invirtiendo en los últimos años. Grandes compañías como Google o Facebook tratan de desentrañar también los misterios del lenguaje humano, esa comunicación no verbal que usamos continuamente cuando conversamos junto con las ironías, las dobles intenciones, los cambios de tono, el timbre… todo para que sus todopoderosas máquinas detecten qué es lo que realmente queremos decir cuando escribimos algo y aprendan a “entendernos” mejor. Igualmente, el neuromarketing trata de aprovechar el conocimiento acerca del funcionamiento de la mente humana para persuadirnos (o empujarnos) en un sentido o en otro. Con este estudio se tocan ambas cosas: la neurociencia y el conocimiento del lenguaje.

El estudio, llevado a cabo por investigadores del Centro de Evolución y Comportamiento Humano de la UCM y el Instituto de Salud Carlos III, se prueba que aunque sean textos subliminales, el cerebro procesa y percibe los errores gramaticales, y lo hace de forma automática e involuntaria. O tal y como explica el artículo: “el lenguaje es verdaderamente un instinto humano”. Es sabido que el cerebro es capaz de procesar una gran cantidad de datos y estímulos de forma totalmente inconsciente, y buena parte de nuestro comportamiento se fundamenta en reacciones inconscientes a estímulos igualmente inconscientes. Pero además de esto se prueba que, al percibir información subliminal, no podemos evitar que esta nos afecte en la comprensión del lenguaje que recibimos de forma consciente.

¿No hay error indetectable?

Para llegar a las conclusiones antes mencionadas, los investigadores tuvieron (cómo no) que echar mano de unos cuantos conejillos de indias humanos. Los voluntarios debían leer una oración que se mostraba en la pantalla de un ordenador y decir, acto seguido, si la oración tenía o no algún error sintáctico. Como en casi todos los experimentos, una cosa es lo que se dice a los cobayas y otra lo que se hace con ellos, así que sin que lo supieran ni tuvieran la más mínima conciencia de ello, dentro de las frases se mostraban adjetivos subliminales. Algunos eran correctos dentro de la oración y otros no.

Cuando aparecían en pantalla alguno de esos adjetivos incorrectos enmascarados, aunque la persona no se percatara de nada, el cerebro de la persona reaccionaba con patrones de actividad eléctrica semejantes a la que produce en la detección consciente de los errores. Así que el cerebro procesaba como si fuera consciente una información que había recibido inconscientemente, lo cual acababa suponiendo un pequeño problema, ya que el mensaje subliminal interfería en la correcta comprensión del texto conscientemente leído.

¿Será esa la razón por la que la fauna concursantil que infecta las islas perdidas (no lo suficiente por lo visto) o la infame casa de Guadalix de la Sierra tiene el seso (nótese el uso del singular) totalmente frito?

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: Daniel Tibi

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