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La opinión pública tiene sus riesgos

Twitter y la espiral de silencio

En 1977, Elisabeth Noelle-Newmann, publicó una de las teorías sociopolíticas y de la comunicación más revolucionarias del pasado siglo. Bajo el título «La Espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social», Noelle-Neumann afirmaba que el manejo de la opinión pública es una forma de ejercer el control sobre una sociedad. También decía que las personas, cada uno de nosotros, de forma casi inconsciente, adapta su comportamiento a las posturas predominantes, a las que toman peso dentro de la percepción general acerca de lo que es correcto y lo que no es correcto, de forma que la personas evitaba sentirse aislada. De alguna forma, esa adhesión a la opinión general es una forma de pensar que, aunque no nos hayamos parado a reflexionar sobre algo, podemos estar del lado de los que tienen razón, sólo porque son mayoría. Una idea bastante peligrosa, por cierto.

Ahora, un grupo de investigadores chinos, de la Universidad Jiaotong de Pekín, ha llegado a una conclusión similar tras analizar los debates que, con frecuencia, se desatan en Twitter. Durante medio año estuvieron recopilando y siguiendo la trayectoria de unos seis millones de tuits, obtenidos aleatoriamente mediante una serie de algoritmos y una API abierta del propio Twitter. Los resultados arrojan datos muy significativos acerca de la rápida evolución de la opinión pública dentro de esa red.

Dada la velocidad a la que se mueve Twitter, cuando una serie de ideas dominantes toman fuerza en torno a algo, es muy difícil modificarlas después, aunque existe un breve periodo de tiempo, al inicio de que la corriente se forme, en que las opiniones minoritarias tienen ciertas posibilidades para lograr cambiar el giro de la opinión. Justo antes de que el sentimiento general de los usuarios se nivele. Un dato curioso es que los tuiteros gastan más energía en tratar de cambiar la opinión de los demás que en intentar modificar la suya. Según uno de los autores, Fei Xiong, “aunque una vez que esta opinión pública se estabiliza, ya es difícil de cambiar».

 

Cuando Noelle-Neumann se refería a los medios de comunicación globales, los señalaba como los responsables de la influencia que podían ejercer sobre las personas. La espiral de silencio es un mecanismo psicológico. Sucede al desarrollarse y sostenerse a través de los medios de comunicación una opinión masiva, en el que las personas que no estaban a favor de esa idea, callaban por un inconsciente sentimiento de temor a quedar aislado, lo que favorecía el afianzamiento de la opinión predominante. La idea de la espiral de silencio nace después de la Segunda Guerra Mundial, y se desarrolla fundamentalmente con la popularización de la televisión como medio de comunicación.

Aunque existen algunas diferencias de base entre lo expuesto por Noelle-Neuman y los investigadores chinos, hay un nexo de unión vital. Una vez que se conoce el mecanismo psicológico, la manipulación es sencilla. De hecho, la teoría de Noelle-Neumann investigó el sorpresivo auge al poder de la Democracia Cristiana en 1965 después de que se lograra cambiar el clima de opinión a favor de este partido. Esa es la parte peligrosa, porque aunque Noelle-Neumann no investigó el caso concreto y aún no había un televisor en cada casa, el partido nazi alemán también se aprovechó de la espiral de silencio para llevar a cabo las barbaridades más terribles.

En mis sueños utópicos, la ciencia, buscadora incansable de la verdad, es independiente y está al servicio de la humanidad. En la realidad, los investigadores chinos, tras sus descubrimientos acerca de las corrientes de pensamiento en Twitter, consideran que sus estudios pueden ser del interés de los políticos para manejar mejor sus campañas en redes sociales e influir mejor en la opinión pública. «Mediante aplicaciones de red, los candidatos o las empresas podrían analizar las características y patrones de comportamiento de sus seguidores y opositores para valorar si las medidas que tomen pueden influir en la opinión pública, o ver cual es la mejor estrategia para tener éxito», plantea Xiong

La sola idea me parece una barbaridad. No por el uso manipulador que, seguro, se le dará, sino porque haya científicos que lo promuevan. Afortunadamente, el mismo funcionamiento de la espiral de silencio contiene la posibilidad de romperla. La preocupación por el medio ambiente o la igualdad de la mujer también son corrientes de opinión pública en las que una espiral de silencio hace que los que están en contra no se atrevan mucho a decirlo en voz alta. Pero sean nazis o ecologistas, el problema no está en la idea, sino en el mecanismo que hace que las personas se dejen llevar en el cardumen sin antes haberse asentado, reflexivamente y conscientemente, en ella. Están las personas que han pasado el proceso de poner sobre la mesa todas las opciones, analizarlas, reflexionar sobre ellas y adoptar la postura que encaja con sus valores, y están los otros, los que se dejan llevar. Esos son los que hacen masa. Los que cuando cambia el sentido de la espiral, cambian con ella. Hay que pensar, señores, hay que pensar por uno mismo.

Fuente: Revista Chaos y Agencia Sinc

Imagen: Wikimedia Commons. Imagen de portada, de dominio público cedida por los Archivos Nacionales y Administración de Documentos de los Estados Unidos. Imagen interior creada por Alexei Kouprianov

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