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El casco de Closca se pliega y cabe en un bolso
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Una startup española que triunfa fuera

Un casco para los ciclistas urbanitas: plegable y con fundas intercambiables

Detectar una necesidad no es fácil. Crear el producto adecuado para solventarla, tampoco. Por eso, cuando alguien da con la yema, sólo es posible decir: “¡Qué buena idea!” En el caso de los cascos para bicicleta, pocos dirían que haya un nicho de mercado por explotar. Especialmente cuando, tras la propuesta de la Dirección General de Tráfico de hacer obligatorio el uso de casco en la ciudad, tal cantidad de ciclistas protestó por la medida que pretendía tomarse. Al final sólo quedó en obligatorio para los menores de 18 años. Sin embargo, una joven empresa española, Closca, se tomó la molestia de plantearse las preguntas adecuadas a por qué mucha gente no quiere usar casco en ciudad, y el resultado de esas cuestiones ha sido la creación de un casco plegable y de diseño que está triunfando en EE.UU. y Canadá.

Chica con el casco Closca

La razón de este triunfo es que solventa algunas de las cosas por los que usa bici prefieren prescindir del casco. Una moto, por ejemplo, suele tener un compartimento debajo del asiento para guardar el casco cuando llegas a tu destino. En el caso de la bicicleta, no hay más remedio que cargar con él, y no es fácil guardarlo en cualquier sitio. Además, y aunque parezca baladí, está el tema del diseño. Las bicis urbanas crecen en la ciudad, se usan para ir a la Universidad o al trabajo, entre otras cosas, y la vestimenta adecuada para estas actividades sólo encuentra el habitual casco deportivo como accesorio. El urban style prima en la ciudad, y a la hora de elegir casco, se piensa también en un complemento que encaje en nuestro estilo, además de disponer de un elemento de seguridad. Así es que, cuando Closca presentó su idea de casco urbanita plegable, con fundas intercambiables de diferentes diseños, no tardó en conseguir la financiación necesaria para llevar a cabo el proyecto.

Diversas cubiertas para el casco Closca

Pero antes de llegar a este punto, Carlos Ferrando y Rafael Cerdá, socios unidos por Closca, tuvieron que recorrer varios bancos. Y no fue hasta después de cerrar su campaña en Kickstarter, donde tardaron 41 días en obtener el capital necesario para comenzar, que una entidad financiera no se avino a darles crédito. Fue necesario también llevarse la producción a China, donde la capacidad tecnológica y las facilidades económicas se impusieron a las deficiencias nacionales en ese sentido

Una vez en marcha, las buenas noticias permiten hablar ahora de 1000 precompras desde EE.UU. y Canadá, lo que supone, de momento, el 70% de las ventas, frente al 12% de las realizadas desde España. Además de contar ya distribuidores en diversos puntos del planeta que están preparando sus pedidos de cara a esta campaña de Navidad.

Cuestión de diseño

Las diferentes cubiertas son uno de los atractivos de Closca, sin lugar a dudas. Colores y diseños que encajen en el uso diario de la bicicleta en la urbe. Claro que, de poco serviría todo esto si, debajo, no hubiese una estructura que, a pesar de poder plegarse hasta ocupar sólo el 50% de su volumen, mantuviera la solidez y las prestaciones de seguridad que deben ofrecer los cascos.

Estructura plegable del casco


El diseño nace en la Politécnica de Valencia, en el Instituto de Biomecánica, y está fabricado con polímero PPE (polifenil éter), un derivado plástico de alta resistencia al impacto, muy ligero y con una temperatura de procesamiento de entre 260º y 300º. El diseño del casco cuenta con 24 salidas de aire y un sistema antipliegue con tiras de unos 25 mm de ancho que cruzan y refuerzan la estructura. Según Carlos Ferrando, CEO de Closca, la tecnología empleada en este casco plegable hace que resulte más seguro que los que no lo son. Básicamente porque al tratarse de una estructura flexible, ante un impacto funciona igual que el frontal de un coche, absorbiendo la fuerza del choque. Por supuesto, la seguridad cuenta (y supera) con los estándares de la certificación EN 1078 para cascos de bicicleta.

¿Puede un diseño así romper finalmente la barrera del uso del casco en las ciudades?, ¿puede hacer que crezca el número de ciclistas urbanos? Sus desarrolladores opinan que sí.

Precios y disponibilidad

Los pedidos y prereservas se pueden hacer en estos momentos desde la web de Closca. El pack completo de un casco más una cubierta (en modelo pico de pato o con visera) y una funda de transporte cuesta 86 $. Cada cubierta extra vale 33 $ y, haciendo la prereserva, abonando el 30% del pedido, los interesados se pueden ahorrar un 15% de la compra.

Sin embargo, para primeros de noviembre tienen previsto lanzar una nueva web con la plataforma de venta, además de ir comercializando Closca a través de tiendas que promuevan el ciclismo urbano o en tiendas de ropa. En euros, el precio de venta online será de 59 € más gastos de envío, y de 65 € en las tiendas. La comercialización con entrega inmediata estará disponible ya a partir de diciembre de este año, aunque una buena cantidad de personas, según explica a TnL Carlos Ferrando, ya está usando el sencillo sistema de reservas que hay habilitado de momento para asegurarse su Closca.

Fuentes: Closca.co / Kickstarter / Teknautas de El confidencial / Agencia Sinc

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