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Tim Berners-Lee cree necesaria una carta magna para proteger Internet

Una Constitución para Internet

Vivimos unos tiempos particularmente convulsos para la red de redes. Y es que, al tiempo que cada vez se va haciendo más y más presente en nuestras vidas (la web de las cosas apunta a que prácticamente cualquier elemento de nuestra vida cotidiana estará conectado a la red), vamos sabiendo no ya de problemas y amenazas de seguridad, sino también de acciones llevadas a cabo por grandes empresas y gobiernos que, sencillamente, van en contra de los principios sobre los que Internet ha crecido hasta convertirse en lo que es hoy. Que Edward Snowdwn fuera una estrella invitada en el SXSW es una señal más que evidente del hartazgo de buena parte de la sociedad. El argumento que contrapone privacidad (una de las bases de la libertad) con seguridad se ha empleado con demasiada ligereza por agencias de seguridad como la estadounidense NSA, la británica GCHQ, y otras muchas (seguro que muchas más de las que ya sabemos). Esta situación no pasa desapercibida para Sir Tim Berners-Lee, padre de la web (y, por lo tanto, uno de los principales responsables de que Internet hoy sea lo que es). Así, coincidiendo con el 25 aniversario de su primer borrador sobre la primera propuesta de la web, en palabras para el diario británico The Guardian, Tim Berners-Lee pide una constitución para proteger la independencia de Internet.

Berners-Lee, que públicamente ya se ha mostrado bastante crítico con el espionaje llevado a cabo por agencias de seguridad, considera que este tipo de acciones van directamente en contra de Internet y, lo que es peor, de todas las ventajas que la red puede aportar a la vida de la sociedad actual. Según sus propias palabras:

Unless we have an open, neutral internet we can rely on without worrying about what’s happening at the back door, we can’t have open government, good democracy, good healthcare, connected communities and diversity of culture. It’s not naive to think we can have that, but it is naive to think we can just sit back and get it.

Traducido: Mientras que no tengamos una red abierta, neutral y en la que podamos confiar sin tener que preocuparnos por lo que pueda ocurrir en “la puerta trasera”, no podremos tener iniciativas de gobierno abierto (open government), una buena democracia, un buen sistema de salud, comunidades interconectadas y diversidad cultural. No es ingenuo pensar que podemos tener algo así, pero sí lo es pensar que simplemente podemos esperar sentados y nos llegará”. Aboga, por lo tanto, por acciones que ayuden a conseguir ese objetivo.

En concreto, el padre de la web apunta a la plataforma “The Web We Want”, una plataforma online, cuyo ideario apunta, precisamente, a la “limpieza de las tuberías” de Internet, algo imprescindible para garantizar algo tan en la raíz misma de la web como es la neutralidad de la red. Por ello, principios básicos como la privacidad, la libertad de expresión y el “anonimato responsable” deberían estará recogidos en la Carta Magna de Internet. Pero no queda ahí su propuesta, también aboga por abordar asuntos como el impacto de las leyes de protección de derechos (copyright) en la tecnología, o al marco ético que debe existir alrededor de la misma.

Berners-Lee se muestra optimista con respecto a las posibilidades de The Web We Want, pero para ello considera imprescindible que los políticos adquieran un conocimiento real y profundo de lo que es posible lograr mediante la tecnología. Sólo con esa sólida base de conocimientos, podrán abordar un proceso de cambio de leyes, así como un proyecto de creación de un texto que respete los principios básicos de Internet, y que no entre en conflicto con leyes propias de cada estado. La situación actual, con regulaciones propias de cada país, lleva a lo que él mismo califica como “la balcanización de Internet”, algo que se evitaría con un texto común, aceptado y respetado por todas las naciones. En las circunstancias actuales, cuesta un poco creer que algo así sea posible, pero declaraciones y acciones como estás de Tim Berners-Lee, y que deberían ser seguidas por muchos usuarios, nos acercan un poco a una red en la que la desproporción entre seguridad y privacidad recupere el equilibrio.

La seguridad es fundamental, especialmente en estos tiempos en los que las nuevas formas de terrorismo se muestran más peligrosas y descarnadas que nunca. Ayer mismo, 11 de marzo, conmemorábamos el décimo aniversario del día en que aprendimos en nuestra propia piel en qué consisten esas nuevas amenazas. Es hipócrita negar que necesitamos protección frente a dichas amenazas. Sin embargo, el espionaje masivo se ha mostrado inútil, en palabras del propio Snowden. Sólo ha servido pAra que, en este momento y en algún lugar de Maryland, haya una inmensa base de datos con información que no afecta a la seguridad de nadie, pero que sí que viola nuestra intimidad. ¿Será una Constitución de Internet la solución al problema? Es probable que, al menos en parte, la propuesta de Tim Berners-Lee apunte en la dirección adecuada. Esperemos que lleve razón, y que en algún tiempo podamos empezar a hablar de la Carta Magna de Internet.

 

Imagen: Mr.TinDC

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