" />
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

Según una investigación no es que las alertas sean un coñazo, es que no somos capaces de atender varias cosas a la vez

Una limitación neuronal hace que el 90% de los usuarios ignore las alertas de seguridad de su ordenador, ¿en serio?

Las empresas desarrolladoras de software de seguridad, o las que están detrás de los navegadores, emplean mucho tiempo y dinero en hacer que sus herramientas sean lo más útiles posibles para los usuarios, y también seguras. Pero hay un punto en el que ya no pueden intervenir, y es en lo que el usuario hace con el ordenador. Los programas lanzan alertas cuando detectan algo potencialmente peligroso para la información del usuario, pero si este no hace su parte, el problema está servido. Y la cuestión es que la gran mayoría de la gente, hasta un 90%, suele hacer caso omiso de estas alertas.

Por esto, investigadores de la Universidad Brigham Young, en colaboración con ingenieros de Google Chrome, han estudiado lo que pasa cuando se lanzan estas alertas, con la intención de desarrollar una solución más efectiva, que llame poderosamente la atención del usuario y le impela a hacer caso del mensaje.

Una de las razones por las que los mensajes de alerta tienen tan poco éxito es porque suelen aparecer de pronto, mientras la gente está haciendo otras cosas como ver un vídeo, escribir, trabajar, descargando archivos, etc. Básicamente, si estás viendo Batman vs Superman y sale una ventana de alerta en medio de los supermamporrazos, ten por seguro que el primer (y segundo impulso) va a ser cerrarla cuanto antes para seguir viendo la peli, sin dejar de maldecir la dichosa ventana y a la madre que la parió.

Para los investigadores esta falta de sentido de la oportunidad se traduce con el llamativo nombre de “interferencia de doble tarea”. Ese palabro hace referencia a una limitación neuronal que hace que, incluso tareas muy simples, no puedan realizarse de forma simultánea sin perder rendimiento. Dicho de otro modo, según parece el hecho no tiene que ver con la falta de sutileza de la ventana, sino a que no tenemos multitarea, y si nos ponemos a hacer varias cosas a la vez, las haremos todas peor que si las hiciésemos de una en una.

Durante las pruebas observaron la actividad cerebral de los sujetos mediante resonancia magnética funcional, y se vio que la actividad el cerebro se reducía sustancialmente cuando un mensaje de seguridad interrumpía lo que estaban haciendo, en comparación con la actividad que se muestra cuando la persona responde por sí misma al mensaje de seguridad.

Los autores del estudio sostienen entonces que el cerebro no es capaz de manejar bien múltiples tareas (eso es que no han visto a mi abuela), y por eso, el empeño de los mensajes de alerta de presentarse sin tener nunca en cuenta lo que está haciendo la persona, e interrumpiendo con irritante insistencia, da como resultado que nadie les haga caso. Durante las pruebas del estudio vieron, por ejemplo, que el 74% de las personas ignoraron los mensajes de seguridad que surgieron mientras cerraban una web, el 79% ignoró los que salieron mientras veían un vídeo, y un 87% se pasó por el forro los que salieron cuando esperaban un código de confirmación. Visto lo visto quizá sea más una cuestión de molestia y cabreo que de incapacidad para la multitarea, y hasta los propios investigadores han reconocido que todo eso tiene “bastante sentido común”.

El caso es que ahora los investigadores se están planteando algunas soluciones para ser menos inoportunos y que la gente los atienda debidamente. De momento las ideas son:

  • Después de ver un vídeo
  • Mientras esperas que se cargue una página
  • Después de interactuar con un sitio web

Lo que quieren es encontrar los mejores momentos para que el usuario no se sienta irritado por la interrupción y se dedique sistemáticamente a cerrar las alertan sin siquiera leerlas. ¿Limitación neuronal? Puede, pero no sabemos si de los usuarios o de los que hacen que las dichosas ventanitas aparezcan cuando estamos ocupados con otra cosa, como cuando nos llama nuestra madre. En fin, da un poco igual la causa, pero si este estudio sirve finalmente para cambien la forma de mostrarlas, algo ganaremos todos.

Fuente: Phys.org

No comments yet.

Deja un comentario