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Bicicletas en Expobici 2013
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Queremos ciudades más sostenibles y sanas

Una retribución flexible a favor de la bicicleta

En estos momentos, el Ministro Montoro debe tener sobre su mesa el «Manifiesto a favor de la bicicleta como retribución flexible». Una iniciativa que, de salir adelante, podría generar un incremento del uso de la bici en un 20%. Aunque para los que tenga el alma del «banquero» de El principito, y necesiten otro tipo de números para dar saltos de alegría, el beneficio económico para España podría alcanzar los 500 millones de euros. El Manifiesto, movido por la multinacional Grass Roots, dedicada (cosa curiosa) a hacer que la gente trabaje más a gusto, con el apoyo de la Mesa Nacional de la Bicicleta, quiere que el Gobierno promueva las bicicletas como parte de las retribuciones flexibles que usan habitualmente las empresas con sus empleados. Este sistema, que funciona en Inglaterra desde hace 8 años, ha supuesto en el país una reducción en las emisiones de CO2 al año de 73.393 toneladas y el aumento en 430.000 bicicletas más circulando por las ciudades. En España, y más concretamente en Madrid, sólo con que el 15% de los ciudadanos usase la bici habitualmente en sus desplazamientos al trabajo, las emisiones bajarían al nivel de una ciudad de 100.000 habitantes. Y si eso no es motivo suficiente, los efectos beneficiosos de esta actividad física sobre la salud reducirían las bajas laborales en un 25%.

El sistema consiste en, igual que con los tickets de guardería o de transporte público que ofrecen algunas ciudades, el Gobierno ayude a que el acceso a la bici sea más barato para el trabajador, ofreciéndolo como un producto más a través de las empresas. El resultado para el trabajador sería poder comprarse una bicicleta ahorrándose el IRPF. Así, señalaba Mar García de Grass Roots, si la bicicleta cuesta 500 euros y el IRPF del 18%, el trabajador se ahorraría 90 euros de la compra. Y si bien es cierto que serían 90 euros que no recaudaría el Gobierno, sí que ingresaría el 21% de IVA con el que están gravadas, esto es, 105 euros. Desde un punto de vista muy simplista, el Estado ingresa 105 cuando, en realidad, podría ingresar 195. Pero las cosas no funcionan así. Como bien explicaba mi compañero David Salces respecto a la industria de los contenidos digitales, no se trata de vender una única cerveza a 100.000 pesetas, sino de poder vender 1.000 (o 2.000, 5.000, 10.000…) cervezas a 100 pesetas. Cualquiera que haga cuentas verá qué sale mejor. En el caso de las bicicletas, el aumento en las ventas no sólo repercutiría positivamente en las arcas del Estado, también crearía un círculo vicioso (de los buenos) en el desarrollo del tejido empresarial relacionado con este sector.

Beneficios que caen por su propio peso

La presentación del Manifiesto tuvo el honor de contar con varios apoyos de excepción, uno de los cuales, el gran ciclista «hasta el tuétano» (como nosotros) y ahora comentarista en la SER, Perico Delgado, consideraba que el ejemplo de otras ciudades en cuando a implantación de sistemas de movilidad, es algo que aún está por desarrollar en España. «La propuesta ahora es sensacional», dijo, pero, por muy «deseosos de promocionar la bici» que se muestren, cuando las ideas les llegan, incluso por medio de otros, estas «se quedan en el camino». Delgado no dudó en dar su apoyo al Manifiesto para darles resonancia, pero mostrándose cauto en cuanto a las reales intenciones del Gobierno de sacar adelante la propuesta, a pesar de que son ellos los que tienen el poder de hacerlo realidad.

El caso de Inglaterra, con ocho años de rodaje, cuenta ya con 1.900 tiendas de bicicletas asociadas y, como decíamos antes, 430.000 bicicletas vendidas, según cuenta Paul Bartlett, director general de Grass Roots Group. Pero los datos son mucho más interesantes en cuanto al efecto «bola de nieve». El 98% de los usuarios del programa lo recomiendan a los compañeros (eso es el sueño de cualquier publicista, y gratis), el 70% ha reducido el uso del coche, el 61% no había ido antes en bici y decidió hacerlo gracias a la retribución flexible y, lo más importante, no lo olvidemos, el 87% ha notado un significativo beneficio sobre su salud sólo por usar la bici para ir a trabajar, en desplazamientos que, en su mayoría son inferiores a 8 km. Pero si hay que vendérselo a los que se interesan por el vil metal, mientras que al Gobierno le ha costado 47 millones de euros en IRPF no recaudado, los ciudadanos se han gastado 137 millones de euros, de los cuales sí que han recibido el IVA. Otro dato numérico. El PIB de la bici ha sido de 3.500 millones de euros, lo que supone 280 euros por ciclista (según datos de British Cycling Economy). Nada mal.

Más movimiento, más salud, más dinero, más ciudad

Es innegable que las políticas que promueven el uso de la bici, salvo que pretendan obligar a los nonagenarios a pedalear, son positivas, pero insuficientes si no se acompañan de otros planes que afecten a la creación de carriles bici pensados con la cabeza, a mejorar la seguridad y a generar una mayor sensibilidad en todos los sectores de la población. Una de las propuestas que se plantean en España desde los grupos de apoyo a la bici y a la movilidad sostenible es la de la Intermovilidad. En este sentido, Perico Delgado por un uso conjunto del transporte público y la bicicleta o, incluso, de la adecuación del AVE y otros transportes de media y larga distancia para que los usuarios puedan desplazar fácilmente su bicicleta.

La cuestión es favorecer que la gente use la bici. Y no es lo mismo vivir a menos de 8 km de tu lugar de trabajo que a 40. Sin embargo, si los que viven fuera tienen la oportunidad de desplazarse en transporte público hasta la ciudad y rematar el trayecto en bici, hablamos de reducción de emisiones, disminución del tráfico, mejoras económicas, de salud y de comodidad dentro de las propias ciudades.

El ciclista y comentarista deportivo Perico Delgado junto a José María Goerlich, Catedrático del departamento de Trabajo de la Universidad de Valencia.El ciclista y comentarista deportivo Perico Delgado junto a José María Goerlich, Catedrático del departamento de Trabajo de la Universidad de Valencia, en la presentación del Manifiesto a favor de la bicicleta como retribución flexible.

Otro de los apoyos al Manifiesto ha estado en Carlos Núñez, Secretario General de AMBE (Asociación de Marcas y Bicicletas de España) que, con toda su razón se preguntaba por qué no se promociona más la bici a pesar de conocerse sobradamente todos los beneficios que podría reportar tanto en la salud como en el medio ambiente o la economía, por no hablar de la notable mejora en la movilidad dentro de las ciudades. Sólo en España, el crecimiento de la industria de la bici ha sido de un 6% anual desde 2008, sacando también a mucha gente del paro gracias a la creación de negocios relacionados con las bicicletas. En estos momentos, en nuestro país hay 2500 tiendas de bicicletas, 275 fabricantes, 16.000 puestos de trabajo relacionados con las dos ruedas y 780.000 bicicletas vendidas (en 2012). Núñez ha explicado que la Asociación lleva tiempo, junto con otras entidades, trabajando para pedirle al Gobierno que se cree, como en otras ciudades, un Plan Nacional por la Bicicleta como ya existe en otros países. Una queja por parte de Núñez ha estado es ver cómo España tiene una tradición de éxitos dentro del ciclismo mundialmente reconocidos, pero sin ser capaz de potenciar si uso en las ciudades, lo que nos sitúa, sorprendentemente, en el puesto 23, junto con Portugal, en cuanto al uso cotidiano de la bicicleta. La misma Ángela Merkel, sin ser santo de la devoción de muchos españoles, tuvo el acierto de apoyar en Alemania el Eurobike 2013 afirmando que «Alemania no es sólo un país de coches, sino también de bicicletas», algo para anotar proviniendo de una potencia en el campo de la fabricación de coches.

Para Alberto Sacristán, médico de familia encargado de poner el acento en el aporte saludable del pedaleo, todos los estudios que se han hecho recientemente acerca de los beneficios de realizar habitualmente una actividad física moderada (como la bici) podría evitar buena parte de los 1,9 millones de muertes que se producen al año en el mundo a causa del exceso de sedentarismo. Tanto es así, que el riesgo de muerte es más alto en las personas que, sin tener ningún factor de riesgo cardiovascular no tienen actividad física, que entre los que tienen varios factores de riesgo pero hacer algún tipo de ejercicio. Sólo mentalmente, está demostrado que la actividad física aumenta la confianza, la productividad, la estabilidad emocional, la memoria, el rendimiento intelectual, el estado de ánimo, el bienestar y la imagen corporal, mientras que disminuye la incidencia de depresión, dolor menstrual, cefaleas, fobias y la respuesta al estrés. Incluso se ha comprobado positivo para los enfermos de Parkinson y de Espina bífida.

Parte de la clave, dice Sacristán, es que «estamos diseñados para movernos». En el caso de la bicicleta se suma una ventaja que pocas veces se tiene en cuenta. Y es que, si algunas veces la excusa para no hacer ejercicio es la falta de tiempo, la bici da la oportunidad a mucha gente de aprovechar el tiempo de los trayectos al trabajo o pequeños desplazamientos dentro de la ciudad para mover las piernas y el corazón.

Los beneficios, como acertadamente anotaba Delgado, son tan evidentes que caen por su propio peso. La cuestión entonces es ¿a qué esperan los que pueden realmente hacer algo institucionalmente para hacerlo? ¿Qué más necesitan?

Imágenes: TnL

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