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Cerf alerta de la posibilidad de que las generaciones futuras no puedas acceder a información digital al quedarse obsoleto el hardware y el software con el que se utilizaban

Vinton Cerf alerta de una “edad oscura digital”

Seguro que te ha sucedido más de una vez: te dispones a crear un documento que creaste hace varios años y descubres de pronto que no tienes forma de acceder a él, porque el programa con se creó hace tiempo que desapareció y no das con un programa capaz de abrir el documento. De hecho, su extensión te suena a chino y no sabes que programa de los actuales es compatible con él. Tras varios minutos, o incluso horas, dando vueltas para buscar una solución, desistes y das por perdido el documento. Puede que te haya pasado también con otros elementos, como cintas de videojuegos antiguos consideradas casi piezas de museo o de coleccionista, fotografías digitales o con información almacenada en viejos cartuchos o disquetes. Acceder a su contenido es imposible o muy complicado, y es un problema cada vez más frecuente.

Vinton Cerf, uno de los padres de Internet, y actualmente uno de los vicepresidentes de Google, está preocupado por ello, y cree que si no tomamos medidas al respecto, se podría llegar a originar lo que él ha denominado una “edad oscura digital”. Cerf, que también hizo patente hace unos meses sus inquietudes porque la privacidad pudiese convertirse en una anomalía, ha alertado de esta posibilidad en el encuentro anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que  se está celebrando en San José (California).

En efecto, Cerf está convencido de que si no tomamos medidas, las generaciones futuras tendrán muy pocos elementos para saber qué pasó en el sigo XXI, ya que tendemos a guardar todo tipo de documentación en ordenadores y dispositivos de almacenamiento que quedarán obsoletos en unos años. El siglo podría convertirse así en la nueva “edad oscura”, debido a la dificultad o imposibilidad para acceder a casi cualquier información sobre lo que sucedió en él a medida que el hardware y el software que se usa para guardar y trabajar con todo tipo de archivos vaya quedando en desuso.

Para evitarlo, Cerf tiene una idea: almacenar cada pieza de software y hardware de forma que nunca quede obsoleto, pero en formato digital, y ubicado en servidores en la nube. Crear por tanto una especie de museo digital, pero que no sólo puede contemplarse, sino que también sirva para que cualquiera pueda acceder a información y archivos en el futuro, siempre que sea necesario. Pero ¿cómo hacerlo?

Tal como ha declarado a Pallab Ghosh, de BBC News, Cerf comenta que la solución pasaría por “hacer capturas de ratos X del contenido, la aplicación y el sistema operativo, todo junto, con una descripción de la máquina en la que funciona, y guardarlo durante largos periodos de tiempo. Esa captura digital recreará el pasado en el futuro”. Pero claro, el servicio lo tendría que proporcionar una empresa, y es poco probable que una compañía llegue a permanecer abierta varios cientos de años, tal como apunta Ghosh. Cabe preguntarse cómo podrían llegar a guardarse esos archivos a larguísimo plazo cuando desaparezca la compañía que prestaba el servicio, ya que incluso Google podría no estar en funcionamiento en un par o tres de siglos.

Nuevamente, Cerf tiene la solución: “Creo que es divertido imaginar que estamos en el año 3.000 y has hecho una búsqueda en Google (en el pasado y quieres acceder a ella). La radiografía que estamos tratando de localizar debería poder transportarse de un lugar a otro desde su creación. Por tanto, debería ser capaz de moverla de la nube de Google a otra nube distinta, o moverla a una máquina que esté utilizando en ese momento. La clave de todo esto es que, cuando muevas los bits que te interesan de un sitio a otro, sigas sabiendo cómo desempaquetarlos e interpretar correctamente las partes en que están divididos. Esto puede conseguirse si estandarizamos las descripciones. Esa es la cuestión ¿Cómo me aseguro de que en el futuro lejano se conocen aún los estándares, y de que todavía puedo interpretar esa radiografía cuidadosamente construída?”.

Un ejemplo de esto que plantea Cerf y que quiere solucionar se está tratando en el Proyecto Olive, puesto en marcha en la Universidad Carnegie Mellon por un equipo de investigadores liderado por Mahadev Satyanarayanan, un profesor de informática. La finalidad de este proyecto es desarrollar la tecnología necesaria para preservar software y todo tipo de contenido ejecutable a largo plazo. Al concepto de lo que quieren conseguir se le conoce como “pergamino digital”, y todavía tiene mucho camino por recorrer y pulir hasta ser realidad, pero parece que el profesor ya ha conseguido demostrar que su idea principal funciona.

El descubrimiento de una manera eficaz para poder preservar la información a largo plazo no es algo nuevo, y hace ya varias décadas que tanto a expertos en tecnología como a empresas les preocupa por este tema. Hay varias investigaciones en curso para tratar de encontrar una solución al problema, y seguro que en el futuro alguna llega a ser una realidad, pero todavía habrá que esperar varios años para que vea la luz.

Foto: Joi Ito

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