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Xipline ofrecerá este servicio en Ruanda a partir de julio

Drones para distribuir medicamentos

Si preguntas por la historia de los drones, para la mayoría esta se limita al momento en que se empezaron a vender unos simpáticos juguetes con cuatro hélices, algunos con cámara, y que puedes controlar con un control remoto o con el smartphone. O, mirando un poco más atrás, las aeronaves no tripuladas empleadas por varios ejércitos (principalmente el de Estados Unidos) en ataques aéreos efectuados en zonas de alto riesgo para llevar a cabo vuelos tripulados. Lo cierto, sin embargo, es que desde el mismo origen de su desarrollo, son muchas las empresas que han trabajado en buscar otros usos y funciones con las que aprovechar las posibilidades que ofrecen estos vehículos.

El último ejemplo que hemos conocido, y que además es de esos que permiten ver cómo la tecnología puede ser puesta en servicio del bien común y de ayuda a los más desfavorecidos, es el uso de los drones que Zipline, una start-up norteamericana, va a hacer de los drones: los empleará para la distribución de medicamentos y sangre en Ruanda, a partir de julio de este mismo año. El pequeño país, uno de los más pobres del mundo, lleva décadas invirtiendo en salud e investigación, pero debido a su orografía y a su falta de carreteras, en muchas ocasiones es muy difícil (rozando lo imposible) establecer un sistema de distribución por tierra. E incluso en el mejor de los casos los desplazamientos pueden llevar muchas horas, comprometiendo seriamente la vida de quienes necesitan recibir un tratamiento o una transfusión de sangre de manera urgente.

Ahora, con los drones de Ziplines, denominados Zips, será posible reducir muy significativamente dichos tiempos, puesto que con la red de los mismos que se va a establecer en el país, las peticiones de suministros podrán ser satisfechas en un máximo de media hora desde que son emitidas. Para tal fin, la start-up ha firmado un acuerdo con el gobierno de Ruanda, y las aeronaves emplearán tanto los GPS con los que están equipados como la red telefónica celular del país. Para realizar las entregas, los drones descenderán sin llegar a aterrizar, y cuando se encuentren en el punto prefijado soltarán su carga en un embalaje de cartón con un pequeño paracaídas, suficiente para frenar la velocidad de caída del mismo y que pueda ser recogido en las instalaciones médicas en las que lo están esperando.

Gracias a la corta duración de los vuelos, no es necesario instalar sistemas de refrigeración (para los medicamentos y la sangre) ni en el drone ni en el embalaje del paquete, por lo que se reduce considerablemente el peso de ambos, algo que permite maximizar el alcance de los Zips, que tienen una autonomía de hasta 75 millas con una única batería. Además, han sido diseñados para ser capaces de realizar sus operaciones también con mal tiempo, por lo que la meteorología no será un impedimento para que se puedan llevar a cabo las entregas cuando éstas sean urgentes (que, seguramente, será lo más habitual).

Aunque ya se están probando y empleando algunos sistemas de distribución mediante drones, como el puesto en marcha por DHL para distribuir medicamentos en zonas remotas de Alemania, el de Zipline es el primero en ofrecer cobertura global en un país, y aunque es cierto que es un país más bien pequeño (26.338 kilómetros cuadrados), su orografía (hay quienes lo llaman el país de las mil colinas) hacen que los drones deban ser capaces de salvar dichos obstáculos sin que esto se traduzca en el empeoramiento de los tiempos de distribución, con las complicaciones (humanas y técnicas) que esto podría suponer para el proyecto.

 

Imagen: Zipline

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