" />
ZOOM
GALERÍA
0 COMENTARIOS

¿Quién quiere vivir para siempre?

Supongo que la respuesta es “todo el mundo”. En realidad, si lo piensas bien, dado que no tenemos conciencia de ninguna otra cosa que no sea esta vida, no nos hace mucha gracia abandonarla. Quizá será por eso que esa gente del transhumanismo y la Iniciativa 20045 se han propuesto invertir lo que sea necesario para lograr la inmortalidad. Y pasta tienen, y como además de pasta tienen muchas granas de que la diversión no se acabe nunca, no deben dolerles prendas al soltar más y más billetes si con eso piensan que lograrán, como pretender, traspasar su conciencia a un holograma o a un cuerpo biónico y no envejecer jamás, ni enfermar, ni nada de nada.

Tan claro como parecen tener ellos que van a conseguirlo tengo yo que no. ¿Me puedo equivocar? Como todo el mundo, pero no apostaría mucho ni a que lo logran ni a que, si lo consiguen, sea el chollo que piensan. Por lo pronto dudo de que, como dicen, esa inmortalidad vaya a ser global. Será para quien la pueda pagar y esté tan loco como para desearla, porque me da que sólo quien no tiene ni idea de la vida la desea tanto, y podría llegar a ser una verdadera tortura al final de la que no sea posible escapar. Indudablemente el que tiene juventud, belleza y dinero desea que esa situación se prolongue indefinidamente en el tiempo, especialmente si se cree (o espera) ajeno a los vaivenes y golpes naturales de la vida. No veo yo a la mujer que lleva desde los 14 años arrodillada fregando el suelo a mano, con ganas de que esa vida se extienda ad infinitum.

Además, me da por pensar qué pasaría si de verdad fuésemos inmortales todas las personas del planeta. ¿Qué pasaría con la superpoblación? ¿Seguiríamos teniendo la capacidad de procrear? ¿Y qué con la escasez de recursos naturales? ¿Habrá pobres y hambrientos para siempre? ¿Guerras eternas? ¿Puteadores inmortales? Sinceramente, creo que independientemente de que logren su propósito, es de anormales poner tanto empeño en perpetuar la vida cuando las circunstancias que la rodean son tan terribles para tantas y tantas personas en el planeta.

Al mundo le hace falta gente ética, con principios, que no cause daño físico, psicológico o moral a otras personas, ni directa ni indirectamente. Que tenga claro que la prioridad es esa: no dañar, y aunque sólo sea por el temor de perjudicar a alguien se piense dos veces hacer algo que le beneficie personalmente. ¿Idiotez? Puede, pero no estamos como estamos por culpa de la gente buena sino de la otra. En especial de los que se creen su propia paja mental de que están haciendo lo correcto mientras van sembrando el dolor a su paso.

De verdad, me pregunto quién quiere vivir para siempre, qué clase de persona es la que gasta sus esfuerzos en ese propósito, y por más vueltas que le doy llego siempre a la misma conclusión: no son las buenas personas.

Comments are closed.