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DNS para principiantes

Administrar servidores de nombres es una de las tareas que más complejas resultan a los administradores de web que no se dedican a administrar sistemas. Las posibilidades son enormes y, en función de los servicios asociados a un dominio, la configuración puede llegar a ser muy compleja.

Sin embargo, tener los conocimientos básicos para administrar un DNS no sólo es necesario para la mayoría de sitios, también es imprescindible para utilizar servicios como un CDN o un servidor de correo externo.

Lo primero que debes saber es que la función del DNS es la de resolver un nombre de dominio a una dirección IP. Vale, probablemente ya sabías eso. Si es así, sáltate el siguiente apartado y ve derecho a “Tipos de Registro DNS”.

¿Qué puede hacer un DNS por mi?

Gran parte del éxito de Internet reside en la capacidad de identificar sitios web y otros servicios con un nombre fácil de recordar. Escribimos en el navegador web www.facebook.com para acceder a esa red social, o configuramos el correo en el móvil especificando que el servidor es mail.miservidordecorreo.es.

En realidad, los paquetes de información que recorren la red al conectarse a una web, a un servidor de correo o a cualquier otro servicio no entienden estas direcciones. Las máquinas se sienten mucho más cómodas y son más eficientes utilizando direcciones numéricas del estilo de 5.43.18.129. Para los que olvidamos de vez en cuando los cuatro dígitos del pin del móvil o de la tarjeta de crédito, recordar la dirección de nuestros sitios favoritos, que pueden ser docenas, no parece una opción.

Ahí entra en juego el servidor de nombres, o DNS, que no es más que un traductor de direcciones fáciles de recordar a direcciones IP (numéricas). Cuando escribes www.facebook.com en tu navegador, el sistema operativo se conecta a un servidor de nombres, determina la dirección IP y accede al servidor correspondiente como por arte de magia.

Tipos de registros DNS

Los dominios están organizados de forma jerarquizada. El punto que se emplea como separador es un paso en la jerarquía. Así, facebook.com es un dominio que depende de la autoridad encargada de los dominios .com (una empresa llamada Verisign), mientras que un dominio que termine en .es sigue las normas de la autoridad española (red.es).

Del mismo modo, tanto el dominio www.teknlife.com como mail.teknlife.com o blogs.teknlife.com son responsabilidad del titular del dominio principal, teknlife.com. Los nombres www, mail y blogs son subdominios, y, aunque no es habitual, podríamos seguir estableciendo una jerarquía y crear subdominios de estos.

Hay varios tipos de subdominio que podemos utilizar y cada uno de ellos tiene un uso diferente. La lista es muy extensa, pero aquí te resumimos los tipos más habituales, que serán los que emplees para casi todo:

  • Registro A: se utiliza fundamentalmente para asociar el dominio principal o el subdominio a una dirección IP.
  • Registro MX: son las iniciales de Mail eXchanger, intercambiador de correo. Dado que este servicio debe estar siempre en funcionamiento para que no se pierda ningún correo, suele haber varios y se suele especificar en qué orden deben usarse.
  • Registro TXT: almacena texto, que a veces se utiliza, por ejemplo, para que algunos servicios verifiquen que la configuración es correcta.
  • CNAME: alias de dominio. En vez de enlazar un nombre con una dirección IP lo enlaza con otro nombre. Por ejemplo, www.teknlife.es podría especificar que es un alias de www.teknlife.com. Cuando alguien pregunte al DNS por la dirección IP de www.teknlife.es, el servidor le dirá “mira a ver en www.teknlife.com” y, tras una nueva consulta, se resolverá la IP de esta web. La ventaja es que, si se cambia la dirección IP del servidor, el alias seguirá funcionando sin modificar nada.

¡Manos a la obra!

La configuración del DNS se lleva a cabo a través del panel de control de tu servidor en la mayoría de los casos. Aunque cada panel de control es un mundo, crear, modificar y eliminar registros suele ser muy similar. En este práctico usaremos un panel Plesk, que es uno de los más usados. Lo interesante no es tanto la herramienta que se usa sino entender el proceso.

Supongamos que tienes un nuevo dominio, emprendopedia.com, que está alojado en un servidor con la dirección IP 100.100.1.1. En este servidor vamos a alojar una web en el subdominio habitual, www. Tras acceder al panel de control y localizar el dominio, pulsamos en su configuración DNS:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.38.39

Una vez aquí, pulsamos en el botón Añadir subdominio y asociamos el nombre www con la dirección IP de nuestro servidor:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.47.27

Tras grabar y esperar un rato, el cambio estará ya aplicado. Para comprobarlo, abrimos un terminal y escribimos:

ping www.emprendopedia.com

 

Cuando el subdominio esté ya activo recibirás una respuesta como esta antes de que empiece a hacer ping, en ella se mostrará la dirección que hemos configurado para ese subdominio:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.59.50

Fácil, ¿verdad? Por el mismo procedimiento, vamos a indicar que el dominio principal apuntará al mismo servidor y que el subdominio asterisco (*) también. El símbolo asterisco indica que cualquier subdominio para el que no se especifique otra cosa, apuntará a la IP correspondiente. La configuración quedará así:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.48.43

A continuación, vamos a crear la configuración de correo. Nuestro servidor dispone de dos servidores MX y exige que se dé de alta un registro de texto para establecer algunos parámetros. En primer lugar, creamos los dos registros MX:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.53.08

La gran diferencia en este caso es que cada registros tiene un número (10 y 20). Cuanto más bajo es, mayor prioridad tiene ese registro a la hora de gestionar el correo del dominio. Simplemente, utiliza los datos que te facilite tu proveedor de correo. Además, vamos a crear un registro TXT, también con la información proporcionada por este proveedor. Este no lleva ni dirección IP, ni dirección de otro servidor, y quedará así:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.55.48

Por último, vamos a utilizar una aplicación de webmail que nuestro proveedor de correo nos proporciona a través de webmail.servidordecorreo.es. Para que sea más fácil de recordar por nuestros usuarios, utilizaremos un alias en nuestro propio dominio:

Captura de pantalla 2016-01-28 a las 0.56.58

Fíjate que, en este caso, no indicamos una dirección IP. Si nuestro proveedor decide modificar la IP de este servicio, no tendremos que tocar nada para que siga funcionando. Eso sí, hay que tener cuidado con el uso de registros CNAME, para evitar referencias circulares o el uso de alias para los servidores de correo, que no está permitido.

Como verás, una vez que sabes qué quieres o necesitas hacer es bastante sencillo. El resto de tipos de entrada del DNS se gestiona de forma parecida, aunque al estar pensados para usos más avanzados, es probable que, si los necesitas, tengas una web lo bastante compleja como para que te ayude alguien más experto.

Un pasito más allá

Muchos sitios web utilizan un CDN para mejorar el rendimiento. El CDN es un servicio que se sitúa entre nuestro servidor e Internet, mejorando el rendimiento. Los usuarios se conectan directamente al CDN, que tiene una copia de nuestros documentos, y que tiene un servicio de mayor rendimiento. Incluso es posible servir las páginas a los usuarios desde servidores alojados en su mismo continente. Esto mejora la velocidad de carga e incluso ofrece un plus de seguridad, ya que la dirección visible por un posible atacante es la del CDN, no la de nuestro servidor.

Los CDNs más conocidos son Amazon, Akamai, MaxCDN… en la próxima entrega te explicamos uno de los casos más comunes de uso de un CDN: un sitio web creado con WordPress que quiere mejorar su rendimiento sirviendo imágenes y otros elementos desde Amazon.

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