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Elon Musk reconoce conversaciones entre las compañías y retrasa el nuevo modelo hasta 2015

Apple y Tesla planean el futuro

Elon Musk, fundador de Tesla Motors, ha reconocido las conversaciones que mantiene la compañía con Apple, sobre las que se llevaba unas semanas oyendo ruido. A la vez, ha anunciado que retrasarán el nuevo Tesla X por segunda vez. El coche no verá la luz hasta 2015 porque todavía no consideran que sea un producto perfecto para salir al mercado. Pueden parecer dos sucesos independientes, pero creemos que están muy relacionados.

El motivo es que Tesla Motors está inventando una nueva categoría de vehículos, los eléctricos divertidos de conducir. A diferencia de otros coches eléctricos, cuyos argumentos de ventas están centrados en la ecología y el uso urbano, la empresa fundada por Elon Musk diseña coches en los que no hay que renunciar a lo bueno de los motores de combustión. Por eso, Tesla prefiere retrasar el lanzamiento de un modelo a lanzar un coche del que sus usuarios no salgan completamente satisfechos.

Su primer vehículo, toda una declaración de intenciones, fue el Tesla Roadster. Un deportivo capaz de pasar de 0 a 100 km/h en menos de 4 segundos y diseñado para que la conducción justificase su precio, situado en el segmento de los deportivos de lujo. Mientras otros fabricantes se esforzaban por diseñar un segundo coche ecológico para el día a día, Tesla S es un sedán con pretensiones de ser el único coche de la casa para todos los usos.

El próximo modelo, retrasado ya en dos ocasiones y que, si esta vez se cumplen las previsiones saldrá en 2015, será un SUV llamado Tesla X. De nuevo, un vehículo que no obliga al usuario a renunciar a lo que ya conoce para estar (o sentirse) en paz con el medio ambiente.

Tesla X, un familiar cuyo lema es Tesla X, un familiar cuyo lema es “utilidad y prestaciones”, no “ecológico y sostenible”.

Tesla no produce un vehículo de menor tamaño y algo más asequible, que le haría vender más unidades porque Tesla no es un fabricante de vehículos eléctricos, es un fabricante de coches. La tecnología que va detrás del vehículo es eléctrica y lo exhiben con orgullo, pero no es su argumento de ventas. El fabricante promociona aspectos como la seguridad, el bajo consumo, las nulas emisiones o la experiencia de conducción. La tecnología que hay detrás se da por supuesta, pero no es el argumento central de ventas.

Tesla y Apple, un mismo modo de dirigirse al usuario

Esta filosofía de competir usando los avances tecnológicos sin tratar de convencer a los potenciales usuarios de que quieren esa tecnología es muy similar a la que mantiene Apple, empresa con la que han reconocido mantener conversaciones en los últimos tiempos. Desde los primeros Mac hasta los últimos iPad, Apple ha sabido transmitir un mensaje que se podría resumir en “te vamos a dar el dispositivo que quieres, la tecnología que hay detrás para conseguirlo es cosa nuestra”. Por ese motivo, mientras muchos fabricantes construyen smartphones con cámaras de 12 megapíxeles o más en sus terminales de gama alta, Apple sigue apostando por un sensor de 8 megapíxeles, pero de mayor tamaño, para mejorar la calidad de las imágenes.

El usuario de Apple está acostumbrado a confiar en la marca, aunque algunos dirán que está alienado por ella. Y, aceptémoslo, la mayoría de usuarios que eligen un móvil o una cámara por tener un sensor con más resolución no suelen ser los más expertos. Confían también en que Samsung, Sony o LG les dará una cámara con la que hacer buenas fotos, algo que suele cumplirse. Pero las fotos no son sólo buenas por la resolución del sensor, sino que entran en juego otros muchos parámetros que tienen menos pegada desde el punto de vista del marketing.

Elon Musk y Tesla persiguen algo parecido. Ofrecen coches que juegan en la misma liga que las grandes marcas y convencen a sus usuarios de que lo que lleve dentro el coche no les debe preocupar. Que el vehículo eléctrico más exitoso de sus competidores sea el Toyota Prius, un híbrido, es un reconocimiento de que la tecnología eléctrica todavía no está madura. Tesla dice que sí lo está y que el movimiento se demuestra andando o, mejor dicho, rodando. Por eso está haciendo una fuerte inversión allí donde detectan puntos débiles: no sólo han diseñado un sistema de carga ultrarrápida, como algunos de sus competidores. También están desplegando una red de puntos de carga que hace posible hacer grandes viajes sin necesidad de parar durante varias horas para recargar el coche en un enchufe estándar.

Este afán por dar un gran servicio, aunque sea con una tecnología que todavía no está bien establecida en el mercado, también recuerda a la compañía de Cupertino. Las Genius Bar donde los usuarios pueden resolver problemas con sus equipos sin las incomodidades y plazos de los servicios técnicos al uso, la inclusión de Superdrive (regrabadoras de DVD) como algo estándar antes de que los PC empezasen a montarlas o la apuesta por las pantallas táctiles como único sistema para manejar el único móvil que iban a tener en su catálogo de productos pueden parecer excentricidades. Incluso se puede considerar que su apuesta por Firewire en vez de USB fue un fracaso. Pero el usuario de Apple está seguro de que va a pagar un poco más para tener todo eso.

Ese planteamiento elitista, en el que se atrae a usuarios dispuestos a gastar algo más para tener un gran diseño y la mejor tecnología del momento, también forma parte de la filosofía de Tesla. ¿Por qué hacer un coche con menos prestaciones y más caro que sus competidores, pudiendo hacer el mejor coche posible y venderlo al mismo precio que otros coches de lujo?

Tesla coincide con Apple en otros elementos clave. ¿Tecnologías propietarias? Sí, si eso nos permite ofrecer al usuario un sistema de carga óptimo. ¿Un sistema de pre-reserva para que los usuarios puedan tener el producto tan pronto como salga a la venta y, de paso, demostrar que sus productos causan expectación? ¡Por supuesto! Si cambias el logo por una manzana, podríamos estar hablando del iCar.

Elon Musk, ¿Steve Jobs 2.0?

Sin duda, Tesla ha recibido inspiración, consciente o no, de la forma de hacer las cosas que impuso Apple. Pero eso no sería posible si sus fundadores no compartiesen algunas características con los de Apple, más con Jobs que con el verdadero ingenio técnico tras la primera etapa de la compañía, Steve Wozniak.

Charles Bolden, jefe de la NASA, felicita a Elon Musk. Foto: Steve JurvetsonCharles Bolden, jefe de la NASA, felicita a Elon Musk. Foto: Steve JurvetsonLas semejanzas no se dan tanto con la parte más excéntrica de Jobs, la que ha dado más que hablar. El sudafricano es bastante más afable, no despide a empleados en los ascensores ni tira por tierra su trabajo de la forma menos empática imaginable. Pero sí que es perfeccionista hasta el extremo. Sus productos están diseñados a conciencia, tanto aquellos pensados para escalar hasta un uso masivo como PayPal hasta los más elitistas como Tesla. Por eso no le preocupa asegurar que el coche que esperaban lanzar en 2013 estará listo en 2015, cuando sea lo bastante bueno. También por eso ha conseguido tener éxito donde otros han fracasado: PayPal recibió todo tipo de ataques y de presiones de los lobbies financieros que controlaban los sistemas de pago, empezando por Visa. De haber sido un producto menos seguro, peor acabado o menos útil, no habría prosperado.

Pero si hay un rasgo entre ambos personajes en el que coinciden, ese es el de ser visionarios. La mayoría de productos de Apple proceden de alguna “iluminación” de su fundador. El primer ordenador con una interfaz gráfica para usar en casa, la tienda de música como complemento a los iPod, la reinvención de los dispositivos táctiles… por no hablar de la revolución audiovisual que supuso Toy Story y que catapultó a Pixar. Incluso cuando dejó la compañía (o la compañía le dejó a él) y fundó NeXT muchos le dieron por acabado. Apple casi se arruina y NeXT fue la tabla de salvación que permitió crear Mac OS X y que continúa siendo la base tanto de los Mac como de los dispositivos iOS.

En el caso de Musk, ese gen del visionario, o del pionero, también está activado, aunque de manera diferente. Si para Jobs todo giraba en torno a hacer productos que gustasen al mundo y que fuesen muy rentables, el fundador de Tesla también tiene la vocación filantrópica de hacer avanzar al mundo por el camino. Prueba de ello son proyectos como SpaceX, que pretende crear una colonia humana en Marte y que ha recibido miles de solicitudes de todo el mundo, ofreciéndose como pioneros para un viaje sin retorno.

Mas sorprendente aún es Hyperloop, un tren propulsado por aire comprimido con el que pretende cubrir los casi 600km que separan San Francisco de Los Angeles en poco más de media hora. Después de diseñar el concepto y resolver algunos de los problemas teóricos para este tipo de modo de transporte, Musk liberó todo el desarrollo para que fuesen otros los que pudiesen seguir aportando e investigando y, eventualmente, construyendo este vehículo. Sencillamente, él decidió que no tenía el tiempo necesario para involucrarse más en Hyperloop pero que el mundo necesita que algo así vea la luz.

Una biografía impresionante para una persona de 42 años que, de no ser porque está ya involucrado en proyectos espectaculares, habría sido el CEO perfecto para Apple tras la desaparición de Jobs. Sin embargo, muchos de los responsables de la compañía habrían suspirado por tener a una versión más amable de Jobs al frente y Musk es lo más parecido que podrían haber encontrado.

Qué puede aportar Apple a Tesla… y viceversa

A pesar del relativo éxito de Tesla, sus ventas son todavía bajas. El fabricante de coches sabe que la suya es una carrera de fondo, pero aún así necesita crecer a buen ritmo para que sus inversores conserven la confianza en el proyecto. Especialmente en EEUU, donde llevan ya años trabajando y donde mejorar sus resultados puede facilitar la expansión que están acometiendo en Europa y Asia. Dado que se trata de dos empresas con una base de usuarios común, no sería de extrañar que ambas trabajen juntas para que la experiencia de uso del Tesla S se vea completada con los iPhone y iPad. Y a la inversa.

Pero no todo es acercar los dispositivos ya existentes. Un panel de control diseñado por Apple, con el mismo interfaz que el resto de dispositivos iOS podría mejorar notablemente la experiencia de los usuarios de Tesla. Por no hablar de tecnologías a las que actualmente Apple saca poco partido. Mediante el uso de Siri, un coche podría recibir instrucciones de voz sobre reuniones, emails, etc, darnos indicaciones para la conducción, anotar una entrada en la agenda o llamar al restaurante asiático más cercano para reservar una mesa. Pero la cosa no tiene por qué quedar ahí. Apple apuesta por los contenidos de vídeo en streaming, por lo que el conductor podrá entretener a los niños proyectando en los asientos traseros la última película de Pixar a un precio especial. ¿Hemos mencionado ya que el vehículo que Tesla está retrasando es un coche familiar?

Her, una película sobre siri

Siri en el cocheLa asistente personal Samantha, de la que Joaquim Phoenix se enamora en Her, recuerda a una versión mejorada de Siri: una asistente electrónico con inteligencia artificial que termina por encandilar al protagonista.

Quizá algún día se estrene Her 2, en la que el actor se enamora de su coche eléctrico provisto de inteligencia artificial.

Otro campo en el que Apple y Tesla pueden cooperar es en el de las baterías. Tesla dispone de su propio laboratorio de diseño de baterías de iones de litio, que ha demostrado ser capaz de mejorar el rendimiento de esta tecnología. Sin embargo, a medida que la producción de Tesla va creciendo (actualmente produce más de 500 vehículos cada semana), se encuentran con dificultades para obtener suministros y han estado conversando con Panasonic, su principal proveedor, para garantizar que podrán seguir creciendo sin problemas.

Además, Tesla dispone de patentes propias, tales como un sistema de baterías que combina los iones de litio con baterías de metal-aire, un sistema que se ha especulado podría terminar alimentando dispositivos como tablets y smartphones. Mejorar el rendimiento de las baterías le interesa a Apple tanto como a Tesla asociarse para tener un suministro que escale mejor. Y Apple está acostumbrado a resolver este tipo de problemas de suministro con los componentes que no controlan directamente, tales como pantallas y baterías. Una licencia que permita a Apple producir mejores baterías que sus competidores y garantice a Tesla un suministro casi ilimitado durante los próximos años podría llegar a ser uno de los acuerdos tecnológicos más rentables de la década.

Tesla posee patentes sobre baterías de metal-aire

La maquinaria de marketing de Apple también es muy atractiva para Tesla. Llegar a sus millones de usuarios, entre los que se encuentran tanto potenciales clientes como otros que sólo podrán soñar con tener uno de estos coches puede aumentar la demanda de Tesla, así como la percepción del público de que se trata de un coche tan listo para usar como los productos Apple, sin importar qué tecnología hay detrás de ellos. Y a Apple no le viene mal vincularse a compañías indudablemente innovadoras. Pese a haber sido los primeros en integrar procesadores de 64 bits en sus móviles, en los últimos tiempos se les echa en cara que no hay mucha innovación en sus productos, quizá por parte de los que nos hemos acostumbrado a ver llegar una pequeña revolución desde Cupertino cada pocos años.

También se ha especulado con la posibilidad de que Apple adquiera Tesla Motors. Aunque se han visto compras más extrañas, nos parece poco probable que algo así termine sucediendo. Valorada en más de 20.000 millones de dólares, sería una adquisición muy cara para una compañía que necesita todavía de inversión para llegar al punto en el que empiezan a suceder cosas interesantes. La creación de infraestructuras por EEUU y la expansión por el resto del mundo es cara y a Apple el negocio de la automoción le queda muy lejos. Algunos analistas ven posible que Apple llegue a invertir capital en Tesla Motors como parte de un acuerdo, pero en general coinciden en dar poco crédito a los rumores de una compra.

Visto en perspectiva, parece que Tesla y Apple están condenadas a entenderse. La colaboración entre ambas empresas puede reportar beneficios tecnológicos a ambas, así como mejorar uno de los valores distintivos de las dos compañías californianas: la exclusividad. Los productos elitistas son más creíbles cuando parecen pensados para funcionar entre sí, y pensamos que por ahí irán las novedades que surjan de las conversaciones entre los equipos de Tim Cook y Elon Musk. Pero tal vez nos sorprendan y terminemos por ver circular coches con el logotipo de la manzana sobre el capó.

One Response to Apple y Tesla planean el futuro

  1. Mary 26 Febrero, 2014 at 12:59 #

    Había leído alguna vez sobre el fundador de Tesla y sabía que se había forrado con Paypal, no tenía ni idea de todo lo demás. Parece que estos personajes, salvo que sean iconos como Jobs, nos pasan desapercibidos pero revolucionan todo lo que tocan. A ver si publicáis una entrevista con él algún día.

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