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Un robot doméstico capaz de resistir las situaciones de suciedad más adversas

Deebot DM88 de Ecovacs: pequeña gran máquina

Hemos probado el Deebot DM88 de Ecovacs, un robot doméstico capaz de resistir las situaciones de suciedad más adversas.

En los últimos años he tenido la oportunidad de probar una variada cantidad de aspiradores y robots de limpieza. De algunos de ellos he hablado aquí como del CrossWave de BISELL y del Dyson. En el caso del Roomba (uno de los primeros modelos de robot), escribí sobre él cuando trabajaba en otra revista. Ha habido más, y todos ellos han tenido que enfrentarse a una de las pruebas más duras que hay para un aspirador: pelos de mascotas.

En el momento en que llegó el Deebot DM88 de Ecovacs, una empresa china que está pegando bastante fuerte en el mercado de los robots domésticos, nuestra familia animal había crecido temporalmente con otro perro en acogida y el de mi hija mayor, que vino a pasar las vacaciones de verano y se la trajo, con lo que sumábamos cuatro perros y algún que otro gato. La conclusión de esto es que nadábamos en pelos, restos de tierra que traían al regresar del parque y algún que otro cojín destripado por Maya, una podenca de armas tomar.

Tengo que decir que durante los tres meses que hemos tenido el Deebot DM88 en casa, lo hemos maltratado como nunca hemos hecho con un dispositivo de pruebas. No es que lo hayamos tirado por la ventana ni nada de eso, simplemente lo hemos puesto a trabajar en condiciones realmente duras, y se ha portado como un auténtico campeón, sin flaquear en ningún momento. Os contamos en más detalle cómo fue la experiencia.

Materiales resistentes

Personalmente, cuando pienso en un electrodoméstico chino automáticamente asumo que la calidad de los materiales va a dejar mucho que desear, y que la electrónica dará para funcionar bien el primer día y, después, se fundirá, echará humo o se volverá loco. Por eso, la primera sorpresa que me llevé después de sacar el Deebot de la caja y ponerlo a funcionar fue ver que la calidad estaba a la altura de lo que se espera en un dispositivo de estas características.

Cuando pagas algo más de 350€ por un robot doméstico, lo menos que esperas es que el aparato lo valga, y este cumple bien con ese requisito.

El embalaje del robot es el adecuado para evitar daños durante su traslado. Todo los elementos vienen convenientemente envueltos en plástico y sujetos en el interior.

Al ir examinando cada uno de los elementos la primera impresión no varió. Tanto las escobillas (vienen dos juegos diferentes) como el depósito, las ruedas, la base de carga y demás partes y complementos están fabricados con materiales resistentes y con una buena calidad. Hasta el cable y el mando a distancia, donde a veces flaquean algunos fabricantes, son adecuados.

Un buen detalle son las ruedas, bastante “todoterreno”, y capaces de atravesar sin demasiado problema pequeños relieves en el suelo. Con lo que no se lleva bien es con los cables. Conviene tenerlo en cuenta antes de programarlo y despejar el terreno de cables u otras cosas en las que puedan engancharse las escobillas mientras trabaja. Cuando se queda trabado por algo comienza a pitar para “pedir ayuda”. Si pasado un rato no va nadie al rescate, simplemente se apaga hasta que alguien lo saque y lo ponga de nuevo en marcha.

Las ruedas tenían un buen agarre en suelos de gres y parquet, y hasta conseguía salvar pequeños obstáculos o relieves del suelo sin atrancarse.

El robot funciona bastante bien, pero no es mágico, y no puede apartar muebles, atravesarlos ni saltarlos. Si el espacio entre dos muebles no es suficiente para que pase, no lo hará, y no aspirará esa zona. Por eso conviene echarle una mano antes preparando el terreno para que haga su trabajo: subir las sillas, retirar los cables, abrir el espacio entre el mobiliario para que pueda pasar, etc. Si no queremos que entre en alguna habitación hay que acordarse de cerrar la puerta, y si queremos que entre, de dejarla abierta. Pueden parecer tonterías, pero en el momento en que lo pones en marcha, el robot comenzará a recorrer toda la casa, incluido el cuarto de baño, la cocina, el lavadero, las escaleras… y dispone de tecnología de seguridad para evitar caer rodando por las escaleras, nada impide que un perro con mucho ímpetu lo tire sin querer.

En nuestro caso, tuvimos que hacer la mayor parte de las pruebas con los perros en otra habitación o bajo vigilancia, porque uno de ellos quería “asesinar” insistentemente al robot y, aunque este aguantaba los embates con estoica indiferencia, no queríamos arriesgarnos a devolver el Deebot hecho piececitas en una bolsa de plástico.

Empezamos

A lo largo de los meses que tuvimos el Deebot en pruebas lo usamos prácticamente todos los días. Después de devolverlo empezamos a probar un modelo similar de otro fabricante chino de cuyo nombre no quiero acordarme pero… ¿cómo decirlo suavemente?, ¿un truño? ¿91€ de chatarra? Para no hacer sangre lo llamaré “el otro”. No sabes lo bueno que es algo hasta que no llega algo peor que te ayude a valorar lo que tenías, y eso es lo que ha pasado.

Para empezar, el Deebot tiene un sistema de montaje y desmontaje realmente sencillo. Poner y quitar las escobillas, colocar el accesorio de fregado o, sencillamente, abrir el depósito para limpiarlo es muy fácil y cómodo.

Poner y quitar las escobillas es tan sencillo como presionar levemente hasta sentir el “click” o tirar un poco para que se desprenda, igual que con el rodillo y el resto de elementos.

Lo primero que hace al ponerlo en marcha es “cartografiar” el terreno para conocer los espacios que debe limpiar. Por eso la primera vez que lo usas parece que va como perdido, pero las siguientes, salvo que te dediques a cambiar los muebles de sitio con frecuencia, irá bastante más rápido y directo.

Gracias a las pruebas con “el otro” podemos decir que aspirar el suelo es algo relativamente sencillo, sin gran misterio, que puede hacer hasta el robot más cacharro de todos (si no hace ni eso es que es una estafa con todas las letras), pero hay algo en lo que distingues un dispositivo de otro: la inteligencia.

El software del Deebot le permite detectar cosas tan vitales para su supervivencia como las escaleras. Si valoras si comprar o no uno porque no podrías ponerlo en las plantas altas de la casa, a menos que tu perro crea que el aspirador es su peor enemigo, no corre ningún peligro. Aunque para ser totalmente justos, dado que nuestra vivienda era un piso, no hemos llegado a comprobar hasta qué punto es bueno evitando caer rodando por las escaleras.

En varios meses de uso, el Deebot se quedó atrancado menos de decena de veces, la mayoría de las veces porque se me olvidó retirar los cables y se trabó. En las escasas tres semanas que llevamos usando “el otro”, se queda atrancado varias veces al día y hasta ha llegado a perder una rueda, y no porque haya cables en el suelo, sino porque no sabe salir de los sitios donde se mete o, sencillamente, llega a un mueble y, en lugar de ir corrigiendo el rumbo hasta dar la vuelta, se queda en el sitio sin andar ni para adelante ni para atrás. Cuando logra llegar a la base de carga por sus propios medios le hacemos una fiesta.

Depósito y batería

Este es un detalle importante en un robot de limpieza. Dado que se trata de aparatos cuyo tamaño está condicionado por su capacidad para meterse por debajo de los muebles y cubrir así la máxima superficie, contar con un buen depósito es importante. Dado que uno de los perros que teníamos en casa estaba obsesionado con noquear el robot, aprovechábamos la hora de sacarlos al parque para dejarlo funcionando. Otras veces lo programábamos para que comenzara a funcionar en una parte de la casa cuando salíamos a trabajar. Es evidente que si tienes que estar pendiente del robot para que haga bien su función, o si hay que rescatarlo cada dos por tres de debajo de una silla o pararlo para vaciarle el depósito y que siga, se pierde parte de la gracia de estos aparatos.

La ranura de la parte de atrás es la que permite levantar la tapa para acceder al depósito. 

Si bien hubo alguna ocasión en la que el robot acabó con el depósito totalmente saturado de pelos de perro y gato (a pesar de lo cual no deja de moverse y recorrer la casa), hay que insistir en que hablamos de unas condiciones excepcionalmente adversas. Nosotros limpiábamos el depósito todos los días, pero en condiciones normales es probable que el robot aguante más de un día sin tener que vaciarlo.

Otro detalle comparativo es el sistema de apertura de la tapa para acceder al depósito. En el caso del Deebot tenía en la parte de atrás una ranura para levantar la tapa con el dedo. En “el otro” hay que presionar ligeramente en una zona de la tapa para que esta se levante. ¿Qué nos pasó en un par de ocasiones? Que los perros, olfateando el robot, presionaron sin querer el punto de apertura de “el otro” y levantaron la tapa, dejando el depósito al descubierto.

Respecto a la duración de la batería, da perfectamente para limpiar una vivienda de unos 100m². En ninguna de las ocasiones que lo usamos “murió” antes de llegar a la base. Se agradece también que fuera silencioso a la hora de trabajar, bastante más que “el otro”, y de verdad que se nota cuando tienes que estar en la misma habitación que el robot.

Fregado

Lamentablemente esta opción no llegamos a probarla con toda la profundidad que hubiésemos querido, pero sí lo suficiente para contaros alguna cosa sobre ella.

Lo primero es entender que cuando hablamos de fregar no podemos compararlo con el trabajo que hacemos con la fregona de mano de toda la vida. Es una función que permite limpiar manchas superficiales, pero que no está preparado para atacar una suciedad pegada de otro calibre.

En la foto se pueden apreciar las dimensiones del depósito y el tapón (semiabierto en la parte de arriba). Las tres tiras rectangulares negras son los velcros con los que se ajusta la mopa.

El accesorio para limpieza húmeda se acopla en la parte de atrás del robot. Se trata de un fino depósito de agua al que se acopla una mopa de microfibra. El robot viene con un líquido que hay que añadir al agua para completar la limpieza. Lo que hace es ir empapando el paño, que en contacto directo con el suelo va pasando justo a continuación de las escobillas.

El accesorio de fregado se empapa con el líquido del depósito (una mezcla de agua y producto de limpieza) y va pasando humedecido justo a continuación del aspirado.

La mopa se desprende fácilmente de los velcros y se lava con la misma facilidad. Nosotros lo lavamos a mano, pero no hay ningún problema en meterlo en la lavadora, eso sí, sin suavizante para no estropear la microfibra. Como el robot trae dos paños, no hay problema en seguir usando la función de fregado mientras uno de ellos se está lavando.

Conclusión final

Hay algunas de las funciones específicas del Deebot que sólo probamos ocasionalmente como la de decirle que se quede limpiando sólo una habitación, el manejo desde el móvil o el fregado, por lo que no ahondaremos demasiado ni en alabar ni en criticar sin conocimiento de causa. Tampoco tenemos alfombras, por lo que no lo vimos pasar por encima como si nada tal como aparece en el vídeo promocional.

Sí hemos visto que se defiende bastante bien dentro de los espacios de la casa. Sabe detectar paredes para no darse demasiado contra ellas, al menos cuando ya ha hecho el mapeo del sitio, y el sistema para dar la vuelta o salir de atolladeros se defiende bastante bien.

Al igual que con los cables, hubo un elemento con el que podía quedarse trabado. En un par de zonas de la casa hay una lámina de parqué levantada. Aunque lo habitual era que fuese capaz de solventar el obstáculo sin problema, dada la poca altura que hay entre las ruedas y la “barriga” hubo dos veces en que la esquina de la lámina se enganchó en el cepillo y no pudo seguir trabajando, entonces comenzó a pitar suavemente para pedir ayuda, lo levantamos un poco y continuó normalmente.

De alguna manera contar con “el otro” nos ha permitido ponderar tanto el uso como la inteligencia del robot de Ecovacs respecto a su precio (su capacidad para salvar obstáculos, salir de sitios difíciles, regresar a la base, cubrir toda la superficie de las habitaciones…) y dado lo que hacen y lo que no, mi conclusión es que me dolería más pagar los algo más de 90€ de “el otro” que los más de 350€ del Deebot.

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