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Cómo rebelarte contra los gurús del cambio y la madre que los parió

Esas frases que usan los coaches para que descubras lo inútil que eres

No puedo recordar cuándo escuché por primera vez la palabra «coaching», pero sí tengo clara en mi cabeza la imagen del primer coach (*aclaración al final) que se cruzó en mi camino. Era la felicidad y la autoafirmación hecha persona. Su rubia melena al viento y su impoluta camisa, brillante como si la hubieran lavado con la lejía del futuro, anunciaban con fulgor su llegada. Caminaba… caminaba como caminan los triunfadores, sin preocuparse por lo que pisa en su camino hacia el éxito (cabezas o cacas, da igual); porque son los perdedores, los pobres de espíritu y los mediocres, los que se oponen con sus miserias mentales al avance luminoso de los que están llamados a liderar el progreso de la humanidad.

Aquel tipo era todo inspiración. No sabemos qué esnifaba pero de su boca sólo salían palabras de sabiduría. «Habla sólo cuando tus palabras sean mejor que el silencio«; cuando Confucio pronunció aquellas palabras lo hizo pensando en todo el mundo menos en él.

Caminaba como caminan los triunfadores, y de su boca sólo salían palabras de sabiduría

Y es que el coaching es la nueva religión, el nuevo sendero de la humanidad y la única vía de alcanzar el éxito (el de verdad, el de seis ceros) en la vida. Como ellos mismos dicen sin con modestia, son los herederos de la mayéutica socrática. Porque Sócrates fue el primero (sin saberlo gracias a todos los dioses, o se habría bebido la cicuta nada más nacer) de todos los coaches. Pero en mi docta ignorantia reconozco no ver entre el coaching y la mayéutica más relación que entre el doctor Mengele Enrique Monereo y Pedro Cavadas. Seguramente es culpa mía, que no soy capaz de abrir mi mente como un paracaídas. ¡Pobre de mi!

Amos y señores de la palabra

Supongo que para los gurús del coaching alguien como yo podría ejemplificarse en los papeles de F. Murray Abraham en «Amadeus» y en «Descubriendo a Forrester». El fracasado envidioso, el mediocre incapaz, porque «los enemigos más encarnizados de las grandes ideas son aquellos que no las entienden«. Yo no las entiendo. Soy incapaz de salir de mi zona de confort porque el mago de las soluciones me ha dicho que soy un líder sin cargo, y yo pienso simplemente que debería esforzarme por ser mejor persona. Mi gurú de dorados cabellos llegó un día, a lomos de su flamante Lexus para salvarnos a todos, con un nuevo paradigma bajo el brazo y palabras envueltas en lazos de colores. ¡Tan bonitas!, ¡tan motivadoras!, ¡tan de mierda!, que no he sido capaz de perder el miedo a arriesgarme. Pero tengo esperanza, porque como dicta una de las frases preferidas de los coaches (y de autor variable): «El triunfo de la verdadera persona surge de las cenizas del error«. ¡¡Yujuuu!!

lo confieso: soy incapaz de salir de mi zona de confort

No debe ser fácil para alguien como mi rubio gurú, alguien que sabe exactamente lo que hay que hacer y cómo hacerlo para alcanzar las cimas del triunfo, ver cómo el resto de los mortales, torpes y balbuceantes como niños, no logran estar a la altura. Sólo unos pocos, los más adelantados, precoces y aventajados entienden que para llegar a la meta hay que posar los pies sobre las huellas de los grandes hombres que les precedieron. La obediencia es una gran virtud cuando se la despoja de esa chicharra incordiante que es la conciencia. Ya lo dijo Séneca: «Ningún viento es favorable para quien no sabe a dónde va«. Pues eso, chaval, si no sabes a dónde vas y el gurú sí, déjate llevar: el viento que hinche sus velas también pondrá algo de aire en las tuyas. Sigue sus palabras como una estela en el mar y ningún mal te acechará. Sócrates era sabio por saber que no sabía nada, tú eres idiota por no saber que no sabes nada, pero ellos son… ellos son los que saben que saben, y saben hacer que tú también sepas que saben más que tú, aunque no sepas por qué.

Para ello nada mejor que echar mano de todas esas frases que a lo largo de la historia han inspirado a la humanidad: Roosevelt, Einstein, Séneca, Churchill, da Vinci, Víctor Hugo, Edmund Hillary, Sócrates, Gandhi, Hawking, Paulo Coelho o Silvester Stallone son algunos de los autores que que prestan sus sabias palabras a los gurús del cambio, porque el camino que señalan es el mismo: el de la superación de las dificultades, el que te saca del sendero marcado por los demás, el que abre las puertas que conducen a la transformación del mundo… el camino de los que hacen Historia.

Así es. Y yo, que para mi gracia o desgracia he leído a algunos de estos autores y en algún momento hasta traté de indagar en el sentido intrínseco de sus palabras, o dicho en cristiano, ¡qué coño querían decir con lo que dijeron!, no puedo evitar sentir como si me estuvieran golpeando con un martillo pilón en un uñero cuando veo a uno de estos sofistas de mierda ilustrados de la retórica usar frases, que no tienen ni zorra de lo que significan en realidad algunas de ellas, como guarnición de cualquiera de sus platos. Lo mismo para un roto que para un descosido, oiga.

frases inspiradoras cacareadas por sofistas de mierda que no saben lo que dicen, pero que lo dicen muy bien

Lo confieso: el uso indiscriminado de «frases inspiradoras» en el coaching, la PNL, lo transpersonal y la madre que los parió, especialmente de filósofos clásicos que nada, N-A-D-A tienen que ver con sus pajas mentales, me toca especialmente el botón del «mecagontó».

Que usen frases de Séneca, Confucio, Santa Teresa, Gandhi, San Francisco de Asís, Aristóteles, Hesíodo, Lao Tsé no es tan preocupante como que pueda parecer que estos personajes tienen algo que ver con el coaching, los nuevos paradigmas o los cambios de cultura empresarial. Algo así como cuando el cristianismo medieval comenzó a vender la idea de que el suicidio de Séneca en la bañera (suicidio que no fue tal, ya que había sido condenado a muerte y se les daba la oportunidad a los condenados de cumplir la sentencia por su propia mano, con honor, antes de hacerlo con deshonor frente a un verdugo) había sido un bautizo encubierto, porque sólo haciendo que Séneca fuera cristiano podía apropiarse de una moral tan elevada como la del filósofo estoico que, evidentemente, nunca fue cristiano, aunque sí muchos cristianos adoptaron y adaptaron la moral estoica.

Frases sueltas, extraídas por su sonoridad fuera del contexto donde fueron concebidas. Citas de personajes que, en muchas ocasiones se significaron por dedicar su vida desinteresada y gratuitamente a ayudar a otros, y que dijeron lo que dijeron en el contexto de esa aportación generosa. Luego están los que pasan de citar a otros y crean sus propias frases motivacionales, aunque sospechosamente similares y alarmantemente retocadas. De todo hay en la viña del señor. Existe un estudio que afirma que las personas que comparten frases inspiracionales de mierda en Facebook son más tontas, y quizá ahí radique parte del problema.

Sus palabras sí, su moral no tanto

A poco que busques en Internet «frases coaching» una de las más recurrentes es una preciosidad atribuida a Séneca que dice: «No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas«. Aunque no he podido encontrar con total seguridad la obra a la que pertenece la cita, es muy similar a la que expresa Séneca en su carta XXI a Lucilio: «Crees que tienes que habértelas con muchas dificultades, pero la verdad es que la mayor dificultad está en ti y tú eres el estorbo para ti mismo«.

Volviendo a la frase del ejemplo «No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas«, tan justa y apropiada para introducir el manido discurso de la zona de confort. Los que usan esta frase de Séneca sólo porque parece acompañar el mensaje que les interesa, parecen olvidar quién era y por qué decía ese tipo de cosas.

no interesa señalar que cuando hablaban del triunfo se referían a la ética personal

Para empezar, como estoico que era, Séneca promovía el desapego a todas las cosas materiales. El mantener el mismo ánimo ante la fortuna y ante la adversidad. Por eso, entre las frases de Séneca menos usadas por los coachers se encuentran algunas como:

  • Nada de lo que poseemos es necesario, hay que volver a las leyes de la Naturaleza.
  • Te diré cuál es el verdadero placer y de dónde viene: de la buena conciencia, de las rectas intenciones, de las buenas acciones, del menosprecio de las cosas del azar, del aire plácido y lleno de seguridad, de la vida que siempre pisa el mismo camino.
  • No hay tranquilidad sin buena conciencia.
  • El alma cuyas obras no concuerdan no es recta.
  • Por lo que se refiere al hombre no importan ni sus tierras, ni su dinero, ni sus clientes, ni la cama en la que duerma o el vaso en el que beba, lo que importa es cuánta sea su bondad, pues ella es el sumo bien del hombre.
  • A algunos se les considera grandes porque también se cuenta el pedestal.
  • El alma noble posee la gran cualidad de apasionarse por las cosas honestas.

Podríamos seguir, pero valga para aclarar que cuando Séneca hablaba de dificultades y de atrevimientos no se refería al emprendimiento, ni a las empresas, ni a los proyectos personales, sino a la conquista de la ética interior. Eso es todo. No hay más. Así de sencillo y así de difícil. Y es manipulación usarle (a él y a otros, así como al inicio hablábamos de la mayéutica socrática) para hacer negocio porque, señores, no olvidemos que el coaching es un negocio. Como negocio hacían los sofistas enseñando la forma de usar el lenguaje y las ideas para alcanzar los objetivos, no para alcanzar la verdad, como hiciera Sócrates.

no olvidemos que el coaching es un negocio, igual que el de los antiguos sofistas

Un negocio que comercia con las ideas de otros. Ideas y enseñanzas que mayoritariamente se difundieron en origen sin mediar remuneración económica de ningún tipo, sólo por el deseo de ayudar a otros a ser mejores. Donde había maestros que si enseñaban algo era porque ya lo habían conquistado plenamente en sí mismos antes, y su discurso no iba encaminado a convencer, sino a despertar la conciencia del otro, para que pensara por sí mismo y nadie pudiera nunca manipularle (¡anda!, ¡pero si eso era la mayéutica!). Incluso las influencias consideradas «actuales» tienen un rastro que es posible seguir hasta tiempos mucho más remotos, y sin hallar vestigios de parentesco real entre ambas.

Si triunfas es gracias a mi, si fracasas es tu culpa

No puedo hablar aquí de coaches sin citar un artículo de Carlos Otto, publicado en El Confidencial, y titulado «Cinco motivos por los que odio el coaching«. Es, sencillamente, magistral, y mucho más breve y conciso que yo. Y es que, del mismo modo que el método del calendario ha traído al mundo a mucho hijo de Ogino, algunos de estos gurús del cambio han ayudado a que algunas empresas y empresarios tengan el empujón necesario para terminar de hundirse, en lugar de lo contrario. Pero como de todo se aprende y del cerdo se aprovechan hasta los andares, los gurús han sabido convertirlos en otro paradigma para el empresario, el de la autoculpa, ilustrado por frases tan maravillosas como:

  • No se trata de si fracasas, se trata de si eres capaz de levantarte (15% de descuento a partir del tercer intento)
  • Vamos a conseguir muchas más cosas si pensamos que nada es imposible (la has cagado porque no has pensado que no es imposible)
  • La falta de éxito es una consecuencia del miedo a arriesgarse y sentirse incómodo (la has cagado porque no has sabido arriesgarte y estar incómodo)
  • Los ganadores aman hacer las cosas que odian los perdedores (eres un perdedor que odia hacer lo que yo amo)
  • El mayor de nuestros enemigos suele ser nuestro propio carácter (cómo no vas a fracasar, capullo, tú eres tu peor enemigo, no yo)
  • Duda del que quieras, pero nunca de ti mismo (ni de mi)
  • Actúa como un campeón y luego conviértete en uno (mira que te lo he dicho, pero nada, ¿así cómo quieres conseguir algo en la vida?)

Esta peligrosa costumbre de culpar al pobre de su pobreza está alimentada por el darwinismo social y, en el caso del gurú del coaching, camuflada de happyflower, pero sin dejar de albergar dentro un corazón tan negro como el del darwinismo social. Mucho más acertado sería argumentar en sentido inverso y culpabilizar al rico de sus riquezas por un erróneo sentido de la ambición. Indefectiblemente, cuando alguien retiene más de lo que necesita, está privando a otros de lo necesario. Pero dejemos la Justicia de momento y centrémonos en los vendehumos de los cojones. Como decía Platón: «La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo«.

Existe una perversa relación entre la idea del éxito en coaching y el mantenimiento del círculo vicioso del fracaso. «¿De cuántas infamias de compone un éxito?«, dijo Balzac. A pesar de que se sobreutilizan los fundamentos de la Inteligencia Emocional planteada por Daniel Goleman, apenas profundizan en la empatía, ni tampoco en el sentido del éxito. Los que lean el artículo de Carlos Otto verán un texto que dice: «Los que trabajaron duro y les fue bien tienden a creer que a los que no les va bien no trabajan duro. Cuidado con la arrogancia«. Una frase que resume el problema de la falta de empatía y la incapacidad para entender el sentido real del éxito. Porque algo que deberíamos preguntarnos antes de contratar a alguien para que nos ayude a alcanzar el éxito es, ¿en qué consiste realmente tener éxito en la vida? Quizá esta frase del divino Platón nos ayude a entenderlo:

  • Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

 

(*) Aclaración: Líbreme dios de ofender a las personas que ejercen una labor realmente profesional, aportando su buen hacer al desarrollo empresarial o personal de otros. Este artículo no está dedicado a ellos, así que espero que ninguno de los que hacen bien su trabajo se sientan ofendidos o menospreciados. Este artículo está dedicado a aquellos que creen que por inventarse una profesión son profesionales de algo, y aprovechan su habilidoso uso de las palabras y su prestancia para engatusar a otros a cambio de buenos honorarios.

17 Responses to Esas frases que usan los coaches para que descubras lo inútil que eres

  1. Patricia 11 enero, 2016 at 10:39 #

    Hola Fátima, soy coach profesional certificada y he leído con mucho interés tu artículo. Me ha encantado, es una gran crítica. Con sarcasmo, humor y muy bien documentado y respetuoso, en mi opinión. Aunque me dedico profesionalmente al coaching, es verdad que se ha envuelto de un halo que a veces «echa para atrás», y no me identifico con la mayoría de los «gurús» que describes. \r\nMe encantaría seguir ayudando a tanta gente como actualmente sin perder los pies de la tierra y artículos como el tuyo aportan ese toque de atención tan necesario.\r\nGracias, Patricia.

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 11 enero, 2016 at 11:02 #

      Gracias, Patricia. Como decía en la aclaración final, hay muchos buenos profesionales, y por culpa de esta gente el trabajo del coach serio acaba por quedar desprestigiado, y es una pena. \nUn abrazo y gracias por tu comentario, porque lo último que quiero es ofender a los buenos.

  2. Aitor 11 enero, 2016 at 17:16 #

    Hola Fátima;\r\n\r\nMe ha gustado la contundencia y la ironía de tu mensaje. No por ello, además, deja de ser menos cierto. Te adjunto el enlace a un post de mi blog donde trato de poner en su justa medida cómo yo entiendo el coaching. A ver si te identificas más con estas expectativas del coaching. Un abrazo y gracias por tu crítica\r\n\r\n\r\nhttp://hindagando.wordpress.com/2015/04/12/el-coaching-ha-venido-para-quedarse/

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 11 enero, 2016 at 17:21 #

      Gracias a ti. Entiendo que no debe ser fácil para los que trabajan en serio lidiar con la mala fama que pueden llegar a generar los oportunistas a los que me refiero. Un abrazo.

  3. Albert 11 enero, 2016 at 18:12 #

    Hola Fátima!\r\n\r\nMe ha gustado tu estilo ágil, directo y punzante. También me gustaría saber cuál es tu experiencia al respecto, porque la verdad tienes una imagen de ello que si no conociera nada no me acerco ni en pintura!\r\n\r\nEstuve más de dos años formándome en una de las escuelas de coaching existentes, actualmente lo uso en mi trabajo y muy esporádicamente como profesión. Por lo que yo entiendo como práctica del coaching y desconociendo a qué gurús concretos te refieres, un coach ‘que te haga sentir un inútil’ empieza mal. Hundir en la miseria a tu cliente -o coachee si nos ponemos puristas con las etiquetas- es el efecto contrario a lo que promulga esta disciplina. En principio sirve para ayudarnos a levantarnos y conectar con lo que ya somos, además de enfocarnos en usarlo para vivir mejor.\r\n\r\nSupongo que como mordazmente apuntas en tu artículo, al final es una cuestión de intenciones. Hay quien se acercará a este mundo del crecimiento personal para enriquecerse y quien tenga verdadera vocación, como algunos de los célebres personajes que comentas.\r\n\r\nUna de las cosas más valiosas que aprendí fue que el uso del lenguaje acertado y impecable es una de las claves de la comunicación humana. Por eso no puedo estar de acuerdo con el titular generalista. No es una formación reglada, y aun así hablar de ‘coaches que te descubren lo inútil que eres’ es como Alves cuando se carga a toda la prensa deportiva. A lo mejor quedaba más acertado lo de los ‘gurús del cambio’.\r\n\r\nSeguro que puedes continuar escribiendo sobre un tema en el que muchos estamos de acuerdo -y seguramente más los que hemos pasado por un proceso serio- sin caer en cargarte la imagen de todo un colectivo 🙂 Por cierto, tu artículo me ha llegado compartido via otro coach.

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 11 enero, 2016 at 18:27 #

      La verdad es que nada me tienta más que poder nombrar «al que no debe ser nombrado». En mi caso se trató de una persona a la que contrató la dirección de nuestra antigua empresa (Axel Springer España) para gestionar un cambio de cultura empresarial que culminó, dos EREs después, con que algunos prefiriésemos apuntarnos al ERE que seguir con el ambiente que se llegó a generar en la empresa de miedo a decir lo que se pensaba. Me consta que el nuestro fue el caso del vendedor de humo, del gurú falsario con mucha labia que se llevó su buen dinero por contarle a la dirección cuatro ideas sacadas de dos o tres libros, y que la dirección se las tragó con mucho gusto. \nDudé sobre usar o no la palabra coach justamente por que hay quien se dedica al coaching de forma seria, pero resulta que los otros se aprovechan del buen nombre para hacer de las suyas.

  4. Antonio Igarza 12 enero, 2016 at 12:47 #

    Buenos días Fátima. Brutal artículo. Lo primero que quiero plantear es lo siguiente: ¿Qué va 1º, el huevo o la gallina? Es decir, si se contrata un coach (no me gusta nada el término, gracias a cómo se ha vilipendiado últimamente) por una necesidad urgente de cambio, o se contrata para llegar a cotas más altas. Es como la pareja que decide tener un hijo, porque su matrimonio hace aguas: ¿Es realmente deseado, o se hace por tapar ciertas grietas?\r\nEl impulsor (creo que debe ser un término más acertado) es alguien que basa su trabajo en elementos básicos: escuchar, ayudar a definir ciertas cosas, volcar su sapiencia y herramientas adaptadas, parar y medir, e irse después de haber cumplido. Lo que pase antes y después en cada casa, es cosa de cada uno. \r\nNo defiendo a la profesión, pero sí saco a la luz la realidad del sector: Las empresas contratan a impulsores, no para diseñar la mejor estrategia 2017, y ser los #1 del sector, sino para hacer cosas que ellos mismos no quieren hacer (o no saben), y que resulta más cómodo y «barato». Si el profesional es eso, un buen profesional, sabrá cómo dar con la tecla para que todos aporten (no sólo él), y se produzcan avances contundentes y comunes. El mérito es hacer que hagan realmente lo que saben, y que aprendan a pulir lo que han olvidado, para, una vez terminado su prgrama, sigan practicando los hábitos productivos personales y profesionales, que les lleven a su éxito (el que ellos definan y quieran).\r\n\r\nPensar que nada nuevo podemos aprender y utilizar, puede sonar prepotente. Pensar que nadie nos puede enseñar a hacer ciertas cosas, de nuevo, suena a idiota total. \r\nPor ello, quiero plantear la figura del impulsor estratégico, desde el punto de vista útil y práctico.\r\nA todos nos molesta (en el orgullo) saber que hacemos alguna cosa, de forma “regulera”. Nadie es perfecto, ni mucho menos. Pero saber que existen determinadas áreas de la vida, laborales o personales, susceptibles de mejora, nos puede llegar a molestar, en mayor o menor medida.\r\nCreo firmemente que todo es susceptible de mejora, TODO. Y además, con el único objetivo de mejorar el disfrute de la vida (no hay que mejorar nada más que eso: Ser feliz). Por eso, puede resultar muy interesante contar con alguien, que nos haga ver ciertas cosas, para saber dónde sacar la lupa, analizar, pulir y avanzar. \r\nY no es nada más que eso. No es magia, ni recetas milagro, ni vendehumos, ni alguien que te va a hacer tu trabajo. Solamente es alguien que sirve de brújula, que ayuda a retomar ciertas ilusiones olvidadas, que quiere encender la luz en las personas, mientras desarrolla su trabajo y experiencia, implantando su Programa de Mejora.\r\nY sí, lo 1º de todo es preguntar: ¿Qué haces aquí? y ¿A dónde quieres llegar? . Todo empieza ahí, para definir la receta del éxito.

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 12 enero, 2016 at 13:16 #

      Creo que tienes razón en esa idea del Impulsor. Es también parte del papel que hacía, o hacen, los consultores de empresa. Analizar los puntos débiles de la empresa y ayudarles a reforzarlos, al tiempo que aprovechan sus fortalezas. Un DAFO en profundidad que se sepa plantear bien y que toque todos los aspectos de la empresa. Sin embargo las empresas (y el mundo en general) han acabado por darse cuenta de que el mejor proceso y la mejor idea del mundo en manos de personas no adecuadas se puede venir abajo, y que sistemas no tan óptimos e ideas de negocio no tan estupendas salen adelante por la gente que las lleva. El factor humano es muy importante, y donde más se debe trabajar. Y ahí es donde comienza, para mi, el conflicto.\n\nUna persona que hace lo que le gusta es mucho más feliz y productiva, dicen los estudios, y con eso las empresas quieren crear medidas que hagan de sus empleados gente más «feliz» no para que esté bien consigo misma, sino para que les reporten más beneficio. Algunos de esos cambios de cultura empresarial trata de tocar ese aspecto, pero desde mi punto de vista, es artificioso y falso. Creo que para ser feliz en el trabajo lo primero es hacer algo que merezca la pena, que no haga daño a otros, que no perjudique a nadie, que sea útil a la sociedad… las cosas básicamente humanas. Por eso hay tantas personas insatisfechas en sus trabajos y tanta gente empeñada en que «amen» lo que hacen, pero sin dales nada que merezca la pena amar. No sé si me hago entender. \n\nEs, para mi, un problema de Educación, porque lo que hay que mejorar (y ciertamente como dices todo es mejorable), pero lo que hay que mejorar primero y fundamentalmente es la ética de las personas. A partir de ahí comienza mi «utópica» visión del mundo, donde los trabajos sean trabajos satisfactorios porque crean cosas bellas o útiles, buenas para la gente. ¿Quién no se sentiría bien haciendo algo bueno? Y estarían más dispuestas a aprender cómo hacer las cosas mejor, pero sabiendo que el primer paso siempre empieza por ser una persona mejor. Y de nada sirven todas esas frases de sueños, retos, atrevimientos y demás si la persona no entiende que lo primero que tiene que cambiar es ella. No para pasar por encima de todo para cumplir lo que desea, sino para ponerse al servicio de la sociedad. Soy muy idealista, lo siento. Pero así es como lo veo. Por eso no puedo estar de acuerdo con quienes quieren introducir artificiosamente la idea de felicidad, reto y éxito asociada a trabajos, tareas y empresas que a veces eluden la ética a favor del beneficio. Para mi el éxito es un Ser Humano honesto y generoso que ayuda a su sociedad por el deseo de ayudarla. Ayudar a otros a ser mejores personas es bueno y correcto, quizá lo mejor a lo que puede dedicarse alguien si sabe realmente lo que está haciendo. No que no veo ético es hacer negocio con eso.

      • Antonio Igarza 12 enero, 2016 at 13:30 #

        Si, Fátima, demasiado idealista te veo, para el rumbo de la sociedad actual.\r\nTérminos como felicidad, empresa éticas, cosas útiles, educación, etc. no son prioritarios a día de hoy. Esta sociedad sólo se mueve por business, dinero y KPIs. Nada más. \r\nPero creo que ahí radica el problema: ¿Quién es el 1º que para y cuestiona esta cadena de producción? ¿Quién promueve su ética y empieza a hacer las cosas, como cree cada uno?

        • Fátima Gordillo
          Fátima Gordillo 12 enero, 2016 at 13:36 #

          Prefiero trabajar así. La ética es más necesaria que la gran riqueza, porque la gran riqueza genera pobreza y miseria, la ética no. Y el trabajo es lo mejor de la vida si es útil y bueno. Sé que no son prioritarios, pero no por eso me quedo, ni me quedaré, conforme.\n\nUn saludo

  5. Antonio Igarza 12 enero, 2016 at 13:51 #

    Recuerda que no son incompatibles: Así nos «venden» la idea, desde pequeños ,para que no cuestionemos el estado que nos «alimenta y da felicidad».\r\nÉtica y riqueza pueden (y de hecho van) de la mano. Si eres feliz en el trabajo, y tu servicio/producto hace feliz a la gente, cumples todas las premisas (Refresco de cola que te da vida y felicidad: Hecho. Teléfono último modelo, que te da mejor imagen y ayuda a tu intelecto: Hecho.). \r\nNo quiero ser irónico, pero todo depende de cómo te mire tu hijo, el día de mañana, y te evalúe. No hay más.

  6. Edmundo Ordenavia 13 enero, 2016 at 20:05 #

    Gracias por compartir tu punto de vista… Enriquece cuando se lo lee a consciencia… Me surge una pregunta para tí, ¿Para que te sirve a tí, decir y hacer público lo que dices en este post? (Hago énfasis en la frase «a tí»… es decir, no para que le sirve a otro… sino a tí… ¿Para que te sirve decir y hacer públicas estas palabras?) Gracias y el mejor de los éxitos y aprendizajes !

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 14 enero, 2016 at 9:41 #

      Como decía mi abuelita (que en paz descanse): «Pá quedarme a gusto, hijo, pá quedarme a gusto»

      • Edmundo Ordenavia 15 enero, 2016 at 17:25 #

        Jaja.. Gracias Fátima por tu aporte y humor… Te propongo, si queres, que quedemos conectados por Linkedin… Me interesa estar en contacto con personas que piensan como vos… Ya tenés mi email creo, no ? Podes enviarme la invitación a ese email, o bien pasarme vos el tuyo y yo te envío la invitación… Gracias y buen año !

  7. Javier Be 22 enero, 2016 at 5:58 #

    Un artículo muy interesante, que atrae público, genera polémica, pero que al final sigue siendo neutro. \r\nMuy bueno. \r\nActualmente he escuchado que ya existe coaching hasta para los exámenes finales. \r\ny bueno, sucede como con todo, pasa un período de prueba y al final los que realmente valgan la pena, quedarán de pie. \r\nde mi parte estudié todo el proceso, de hecho me base es psicológica, pero yo me decanté más por usarlo en mi profesión de escritor que para impulsar y hacerme cargo de alguien. tampoco por eso critico a los que lo hacen.\r\nPero ¿sabes por qué hay mercado?\r\nPorque desafortunadamente pasa como con muchas otras cosas, ignoramos mucho. y al hacerlo, damos pie a que cualquiera que tome un cursillo GRATIS de cualquier pagina web, se levante y diga: Soy coach. \r\nEl problema entonces es tanto el supuesto profesional, como la gente que lo contrata sin saber más de nada. Claro, lo hacen de buena fe, pero actualmente Internet nos proporciona múltiples herramientas para no quedarnos con el primero que veamos, ni con todo lo que dice. \r\ny como todo, habrá buenos y malos, siempre y en todo. \r\n\r\nSaludos.

    • Redacción
      Fátima Gordillo 22 enero, 2016 at 8:49 #

      Qué te voy a decir, tienes razón. Pero también es cierto que si alguien quiere y decide usar con criterio la cosa que tiene sobre los hombros, el mismo Internet le proporciona herramientas para aprender y conocer mejor las cosas, para informarse y cuestionarse… Quizá un «efecto coach» sea tener demasiado autoconfianza en que podemos hacer cualquier cosa, cuando la verdad es que no. Hay que conocer antes nuestros límites, porque los tenemos. Pero sí, tienes razón.

  8. Rosalina 2 febrero, 2016 at 18:02 #

    Soy coach y en mi práctica no me siento identificada con tus comentarios. Además sí wue es verdad que en este dominio exusten multitud de charlatanes que recitan sin parar mantras para eoatar y no trabajan con la auténtica praxis del coaching: creencias, emociones, transformación, respeto, compromiso.\r\nTe felicito por el post. Desde el coaching profedional tenemos que desenmascarar a estos gurús dañinos para la profesión y para las personas que atienden\r\n

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