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Acompañamos a los alumnos y profesores del Ponce de León en su experiencia con la Fundación Créate

ExpoKids: educar mediante la práctica

La integración de personas sordas no es algo que llame la atención a los formadores y resto de personal del Ponce de León. Mucho menos a los niños y adolescentes, acostumbrados desde muy pequeños a que la lengua de signos sea una forma más de comunicarse. «Integramos a los oyentes en el mundo de los sordos», nos dice Vicente Sánchez Pernas, uno de los profesores de secundaria del centro. En cada clase hay un profesor de referencia para lenguaje oral y otro de lengua de signos, y basta con pasar unos minutos entre los alumnos del Ponce para darte cuenta de que eres tú el que tiene que integrarse para poder comunicarte con todos sin necesidad de intérpretes.

Lo que hace especial al Ponce de León es que en sus aulas, en sus pasillos y en sus jardines hay una vitalidad contagiosa. Su lema, «me lo contaron y lo olvidé, lo vi y lo aprendí, lo hice y lo entendí», lo abarca todo. Desde la imprenta, centro especial de empleo en el que trabajan personas discapacitadas, hasta los inquietos alumnos de primaria, que no utilizan libros de texto sino que trabajan por proyectos, la vocación del centro es capacitar a sus alumnos para afrontar los retos a los que se deberán enfrentar en su futuro.

¿Qué es la Fundación Créate?

Fundación CréateSe trata de una fundación dedicada a promover una cultura emprendedora desde la base, desde las escuelas. Para ello, ayudan a profesores y estudiantes a poner en marcha proyectos en los que aprenden a enfrentarse a los retos que se encontrarán si deciden emprender en el futuro.

 

Su vicepresidenta, Margarita Ortiz, nos explicó que «tienen que captar capital para el proyecto que quieren hacer, pueden pedir al banco hasta 50€ que luego tienen que devolver». Los premios a los mejores según los evaluadores «son experiencias relacionadas con la categoría del premio».

Además, nos explica que los niños tienen «mucho interés por el medio ambiente. También les interesan las discapacidades, que se tratan en el programa, para que haya más integración. Todos tenemos alguna discapacidad y se trata de diseñar productos y servicios que lleguen a más gente.»

Este año, han puesto en marcha una experiencia piloto. El año pasado algunos formadores asistieron a ExpoKids, una feria organizada por la Fundación Créate, que es la presentación en sociedad del trabajo que alumnos de distintos centros llevan a cabo durante el curso. El objetivo es pensar, diseñar y construir un producto viable. Desde encontrar la idea que cubra una necesidad en el mercado hasta conseguir financiación para desarrollarla. La Fundación y las empresas que colaboran con ella acompañan a profesores y estudiantes en este proceso, aportando su conocimiento.

Monserrat Pérez, directora del centro, nos explica que el proyecto ha sido parte de las asignaturas en las que se ha desarrollado: «Se les contó a principio de curso que el proyecto no era voluntario. Era un proyecto del cole. Se les contó a ellos y a las familias que iban a ser parte de tres materias».

Los chicos lo acogieron con escepticismo. Vicente nos explica que no se veían capaces de preparar un proyecto y luego venderlo. «Les explique que eso es lo que íbamos a ver. Encontrar una necesidad, ver cómo se puede cubrir y dar salida a ese proyecto», explica el profesor. Pero las personas solemos creer más en aquello que vemos, así que muchos se lo han creído casi al final, «cuando empiezan a fabricar los prototipos, se acerca la feria y han ido al banco. También cuando han visitado a la gente de Interxion y algún experto les ha dicho que su proyecto puede valer.»

Victoria Manjón-Cabeza, de la Fundación Créate, nos explica: «esa experiencia de incertidumbre forma parte del proceso de aprendizaje. Es algo normal en todo proceso creativo.»

Robert Assink y Raquel Figueruelo son responsables de Interxion, una de las empresas colaboradoras. Se muestran entusiasmados con el proyecto y con la posibilidad de trabajar con jóvenes. Robert nos cuenta, «en una visita a nuestra empresa, una chica muy introvertida tenía que presentar su proyecto al resto de asistentes. Descubrieron que, más allá de memorizar y aprender, también hay que adquirir otras habilidades, entre ellas hablar en público y presentar y dirigirse a otra gente. Perder la vergüenza. Para ellos era una experiencia nueva.»

Los proyectos de secundaria del Ponce de León

Visito el Ponce de León para conocer de mano de sus autores los proyectos. David nos cuenta que han diseñado una máquina para reciclar papel. Es una destructora de papel que procesa los restos de documentos para obtener papel reciclado de forma autónoma. El equipo nos explica que los motivos que les han llevado a pensar en este dispositivo son tanto ecológicos como económicos. Han detectado la necesidad en el propio colegio donde, aseguran, se consume diariamente gran cantidad de papel.

Luis nos cuenta que «al principio nos lo tomamos un poco a cachondeo, pero luego empezamos a organizarnos y vimos que somos capaces de hacerlo». «La financiación fue ir a un banco, exponer nuestras ideas y nuestro plan de gastos y beneficios procedentes de las primeras ventas y conseguimos una financiación.»

«Me ha servido como experiencia, si alguna vez tengo que pedir un crédito está bien.»  No tienen prototipo, «lo hemos hecho todo digital», nos explican. Los costes de fabricación del prototipo son más elevados que los de sus compañeros, pero creen que si se produce en serie el ahorro de papel puede compensar el precio del aparato.

Otro de los equipos monta una demo sobre la marcha. «El embudo era al principio para el depósito de agua, pero ya no lo usamos», aclaran. El prototipo es rudimentario, pero está bien acabado. «Es una máquina portátil que succiona el aire, pasa por unos filtros que eliminan partículas de polvo y malos olores. Mediante dos turbinas en contraposición el aire sale limpio por esta rejilla». Se llama Phoenix.

También han encontrado la inspiración en su día a día, mirando a lo que conocen con los ojos bien abiertos o, en este caso, la nariz: «al principio iba a ser para el olor del Metro, pero luego lo llevamos a las casas, a cualquier sitio cerrado». Dan un montón de posibilidades: sirve para casas donde hay fumadores, mascotas o incluso para cocinas. La prueba definitiva la han hecho en el gimnasio, después de una dura clase, y ha eliminado cualquier rastro de olor. ¡Funciona!

Por último, el tercer equipo de los chicos de secundaria me cuenta su proyecto. Un soporte para el móvil incorporado al manillar de una bicicleta que va conectado a una dinamo. «A la vez que cargas el móvil, puedes escuchar música y puedes hacer llamadas».

Todavía no han conseguido conectar la dinamo con el móvil, les están ayudando los compañeros del módulo de electricidad. «nos falta coger el rectificador y hacer que funcione con la dinamo y el móvil». Como en Tek’n’Life somos partidarios del uso de la bici en la ciudad, les preguntamos qué les han dicho en el banco: «le ven futuro, porque es algo que ya existe para las luces de la bici, pero para cargar y usar el móvil todavía no».

Saber cómo presentar tu trabajo es fundamental, algo que experimentaron en una visita a Interxion, empresa colaboradora.Alumnos del Ponce presentando sus proyectos en Interxion. Foto: Victoria Manjón-Cabeza / Fundación CréateAunque algunos conceptos se les escapan, tienen bastante claro cómo hacer un plan de negocio. Hemos hecho «el cálculo de la primera venta y habíamos pensado en un precio de 25 euros», nos explica una estudiante. «Yo creo que ha subido a 30 euros», dice Vicente. Creo que nuestro interés ha subido el precio. Ya se sabe, a mayor demanda…

Los estudiantes han ido al banco a pedir un pequeño crédito. Monserrat nos explica que «ha sido toda una experiencia para ellos. Desde tener que ir bien vestido, no en zapatillas y chándal. Algunos han pedido prestado el zapato a los padres, la chaqueta del hermano… toda una experiencia desde eso tan simple, hasta la relación con la gente en un entorno que para ellos no es nada cercano».

No conocen otras fuentes de financiación, en particular el crowdfunding. Les explico muy brevemente lo que es, aunque las opiniones están encontradas. Para algunos, es una forma más fácil de conseguir financiación. Otros opinan que «es más complicada, porque la gente no confía tanto, el banco sabe que se lo vas a devolver».

¿Una buena forma de formar emprendedores?

Si el objetivo de esta forma de educar es despertar el espíritu emprendedor, es inevitable preguntar a los estudiantes si este objetivo se ha cumplido. Unos pocos aseguran que sí, pero aclaran que no les convence lo de diseñar dispositivos. «Sí, pero no de esto. De informática, pero nada relacionado con el papel.», «Empresa sí, pero de servicios. Aparatos no.»

La mayoría de estudiantes que ahora se plantean emprender como una salida profesional no se habían planteado antes la posibilidad de trabajar por su cuenta, pero algunos de ellos sí que lo habían pensado antes y esta experiencia les ha ayudado a tener una idea más clara acerca de qué es emprender. 

Tras conocer a los implicados en este proyecto, abandonamos el Ponce de León con una nueva cita: la feria Expokids del 11 de junio, en la que todos los proyectos de los 52 centros educativos se ponen en común y se elige a los mejores en varias categorías.

¡A prototipar! Una tarea fundamental para testar el concepto del producto.¡A prototipar! Una tarea fundamental para comprobar que el concepto del producto se ajusta a las necesidades. Foto: Victoria Manjón-Cabeza / Fundación Créate

Expokids, la presentación en sociedad

Y allí nos presentamos. 1.500 alumnos de secundaria y, sobre todo, de primaria exponiendo sus proyectos impresionan. Van en busca de cualquier adulto para mostrarles sus proyectos y recuperar la pequeña inversión que han realizado. Para ello, venden «acciones» (al módico precio de 0,50€) con las que financiar sus proyectos. Las acciones, claro está, son simbólicas y no dan derecho alguno sobre el producto. En algunos casos, también es posible llevarse el producto al precio que los equipos de trabajo han fijado en su plan de negocio.

Además del Ponce, están los chicos y chicas del Gaudem, otro de los colegios que integran estudiantes sordos y oyentes en la Comunidad de Madrid, en este caso en Barajas. Lejos de ser una dificultad, trabajan en equipo para conseguir sus objetivos. Más que eso, algunos de los chicos de primaria han creado un recetario de cocina que incluye un DVD con las recetas en audio y en lengua de signos. 

Clau nos cuenta que la idea surgió por un compañero que aspira a ser cocinero. Le resulta mucho más fácil la lengua de signos que la lectura, así que se propusieron hacer un recetario que ayudase a personas con discapacidad auditiva. Y no sólo eso, nos dicen sus autores, también ayuda a que las personas oyentes nos familiaricemos con la lengua de signos. Su compañera Camila nos recuerda que los programas de televisión no están adaptados para sordos y que, incluso los que ofrecen subtítulos, no son aptos para aquellas personas que tengan dificultades con la lectura.

Un recetario en lengua de signos ayuda a los sordos a aprender cocina y a los oyentes a familiarizarse con la lengua de signos.Un recetario en lengua de signos ayuda a los sordos a aprender cocina y a los oyentes a familiarizarse con la lengua de signos.

No sin problemas, atravesamos una marea de niños locos por enseñarnos el trabajo que han desarrollado a lo largo del curso. Por el camino nos hemos divertido viendo los proyectos de multitud de colegios y, para que negarlo, sentimos algo menos de peso en nuestros bolsillos. También hemos tenido la oportunidad de conocer a Ángela Alférez, que es una de las personas que evalúa los proyectos.

Ángela nos explica que la Asociación de Entidades de Capital-Riesgo, para la que trabaja, participa en el proyecto porque les parece «una buenísima forma de cambiar el modelo de educación». La Asociación conoció el proyecto a través de algunos de sus socios, que también colaboran con la Fundación. «Es importante que [los niños] cambien el chip de pensar que van a trabajar para alguien» y se abran también a «intentar proyectarse en la vida con un modelo distinto». En otras palabras que, al menos, se planteen emprender como una posibilidad.

«Hay proyectos muy sencillos que te sorprenden, otros son imposibles de llevar a la práctica, pero el hecho de que trabajen en equipo es fantástico», nos explica antes de proseguir su labor de evaluación de los proyectos.

Cuando localizamos la zona en la que están ubicados los chicos y chicas del Ponce de León, nos los encontramos deseando enseñar los proyectos. Muchas personas se interesan en su trabajo porque son productos más elaborados que los de estudiantes más jóvenes. El sistema para reciclar papel, a pesar de no tener prototipo, interesa mucho.

Lo mismo sucede con Blue B Me, la dinamo que recarga el móvil mientras utilizas la bici. Sólo han conseguido resolver uno de sus objetivos, el de cargar el móvil, pero para las presentaciones lo tienen todo pensado. Han montado el invento en una bici aunque, para hacer la demo, disponen de un sistema que no requiere dar pedales: se ayudan de un taladro eléctrico. «Ya hemos conseguido recuperar la inversión, ahora vamos a ver si conseguimos sacar algo de rentabilidad», nos explica San.

Para poder demostrar cómo funciona Blue B Me sin pedalear, sus creadores activan la dinamo con ayuda de un taladro. El ingenio y la creatividad no sólo se emplean para diseñar un producto. Para demostrar cómo funciona Blue B Me sin pedalear, sus creadores activan la dinamo con ayuda de un taladro.

El equipo que ha desarrollado el sistema para limpiar el ambiente de olores y otras impurezas está algo preocupado porque no han conseguido tanta atención como otros proyectos. El prototipo funciona a la perfección y el equipo vende con mucha seguridad sus aplicaciones, pero quizá necesita que la demostración se haga en condiciones en las que se vea cómo limpia, de verdad, el ambiente. 

Conclusiones

Dejamos ExpoKids con varias ideas en la cabeza. La primera, las posibilidades de crecimiento personal que la práctica suma al aprendizaje formal. También nos planteamos que, a veces, la escasez de recursos ayuda más que la abundancia: salimos con la sensación de que los colegios más modestos han utilizado más el ingenio.

Sin duda, volveremos a estar el año que viene pendientes de las actividades de la Fundación Créate y del Centro Educativo Ponce de León. La educación es algo tan importante que los esfuerzos dirigidos a mejorar la forma en que niños y jóvenes se preparan para el futuro son la mejor tecnología que podemos desarrollar.

One Response to ExpoKids: educar mediante la práctica

  1. Carmen 20 junio, 2014 at 19:59 #

    Me ha encantado el artículo. Tuve la oportunidad de pasar por Expokids y ver algo de lo que había. A ratos aquello parecía La India o algún lugar así con tanto crío pidiéndote dinero para sus proyectos. Podía llegar a ser un poco agobiante, pero también había ideas realmente chulas, y leyendo el artículo creo que una de las que más me gustaron debió de ser del Ponce de León. Una máquina que trituraba el papel usado y te devolvía una hoja reciclada. Sencillamente genial. Me dio mucha pena que no se llevaran nada, porque era una idea excepcional. Espero que puedan llegar a comercializarlo. ¡¡Muchos ánimos a todos ellos!!

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