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Todo lo que pasa desde que la comida entra por la boca hasta que sale por abajo

El libro que te enseñará todo lo que hay que saber sobre caca, pedo y culo

Mi compañero de piso entró en la cocina y me dijo: “Giulia, tú que estudias medicina, ¿cómo hacemos caca?

Los secretos del interior

digestionLA DIGESTIÓN ES LA CUESTIÓN
De Giulia Enders y con ilustraciones de Jill Enders. Editado por Urano. Se puede comprar tanto en papel por 15 € como en formato electrónico para eBook por 5,99 €.

Las cosas que expulsamos por las partes bajas del cuerpo no suelen ser el tema preferido en las conversaciones de salón; sin embargo, es posible que este sea el tema más importante sobre el que deberían informarse las personas que conversan en un salón, la peluquería, el bar, la parada del autobús o la frutería.

Conforme se va conociendo más sobre ese gran desconocido que es nuestro sistema digestivo, los investigadores van llegando a conclusiones tan sorprendentes como que lo que comemos puede influir en nuestro estado de ánimo. Un estudio realizado en 2006 con presos y alcohólicos violentos en EE.UU. y Reino Unido probó que la deficiencia nutricional de ácidos grasos omega 3 era responsable de buena parte de los comportamientos agresivos y depresivos. Un cambio en la alimentación fue suficiente para que los niveles de violencia bajaran considerablemente. Como para pensárselo, ¿no?

Existen otros estudios que prueban que las personas con síndrome de intestino irritable padecen ansiedad y depresión en mayor medida que la media; también los hay que revelan cierta relación entre las personas portadoras del parásito Toxoplasma gondii y las tendencias suicidas o la esquizofrenia, o que la falta de exposición a las bacterias y los gérmenes en la infancia puede causar grandes y graves problemas en el niño. El nexo de unión de todos esos estudios es el aparato digestivo, uno de los órganos “más infravalorados del cuerpo humano” y que, sin embargo, es probablemente uno de los más importantes que tenemos y que más repercusión tiene en nuestra vida. No es el más glamouroso, pero sin duda es el más influyentes.

Todo lo que pasa desde que la comida entra por la boca hasta que sale por el culo

Sobre el intestino, y todo lo que se mueve alrededor de él, es de lo que escribe Giulia Enders en “La digestión es la cuestión” (Editorial Urano). El libro se lanzó en marzo de 2015 y ya va por la cuarta edición. La autora, una médico alemana realmente joven y curiosa, ha emprendido su propia investigación sobre los asuntos digestivos y se ha convertido de pronto en una figura de relevancia mundial, precisamente a raíz de la publicación de “La digestión es la cuestión”, en un momento en que la inquietud por las cosas que ingerimos es más alta que nunca.

El éxito y el gran mérito de este libro es que logra meterse de forma sigilosa en grandes profundidades científicas (casi ni te das cuenta), al tiempo que introduce de lleno al lector en las cuestiones básicas que interesan a toda la población. No es sólo cómo hacemos caca, sino por qué nos tiramos pedos, por qué vomitamos, por qué unas personas engordan y otras no, por qué a veces las alergias desaparecen cambiando la alimentación… Muchos porqués acompañados de sus respectivos “por que”, pero contados de una forma capaz de llegar a todo tipo de público.

Nuestro esfínter interno es un chico firme. Su lema es: “Lo que tiene que salir, tiene que salir”, y aquí no hay mucho margen para interpretaciones. El esfínter externo debe ocuparse siempre del complicado mundo: en teoría, ¿se podría usar el lavabo de otra persona o mejor no? Aún no nos conocemos lo suficiente como para tener confianza para tirarse pedos libremente: “¿Debo ser el primero en romper el hielo? Si no voy al lavabo ahora, no tendré otra ocasión hasta esta tarde y esto significa que puedo tener malestar a lo largo del día”.

Como dice la autora, los pensamientos de nuestros esfínteres no optarían a un Premio Nobel, pero se refieren a cuestiones muy fundamentales y básicas para todo el conjunto de la humanidad.

A lo largo de sus aproximadamente 300 páginas en la versión española, Enders explica con una claridad que se agradece, por qué es mejor poner los pies sobre un taburete cuando hacemos caca en el váter, cómo son los distintos tipos de caca y qué significan su color y textura (si no miras tu caca para despedirte de ella antes de tirar de la cadena, deberías empezar a hacerlo), a qué se deben las diferencias alergias e intolerancias alimenticias, a qué se debe el estreñimiento, cómo nos afecta tener diarrea, cómo se desarrolla el sistema inmune en las personas y por qué la mayor parte de él esta precisamente en el intestino. También cuenta cómo funcionan algunos de los alimentos que tomamos, y qué pasa con ellos desde que nos los comemos hasta que los cagamos.

Bacterias, qué sería de mi sin vosotras

Uno de los apartados más interesantes, sin ir para nada en detrimento de los otros, es el que dedica al mundo de los microbios y a la estrecha relación que vivimos, sin darnos cuenta, con ellos.

Quienes hoy en día quieran descubrir nuevos continentes y pueblos deben explorar el pequeño mundo que se encuentra dentro de nosotros mismos. Y, sin duda alguna, nuestro intestino es el continente más fascinante. En ningún otro lugar viven tantas especies y familias como en él. La investigación sobre el intestino no ha hecho más que empezar”.

Tal es así, que la microbiota que vive en nuestro intestino asciende a unos 100 billones de bacterias, y si pudiésemos cogerlas todas y ponerlas en una balanza pesarían unos 2 kilos. Sobre las bacterias y demás microorganismos que conviven, en más o menos paz, con nosotros, Enders habla largo y tendido, especialmente para que el lector quede totalmente concienciado de que esos microscópicos bichitos son tan esenciales para nosotros que, sin ellos, no sería posible una vida sana. Cuando se comenzó a fabricar leche en polvo para bebés se vio, con gran sorpresa, que a pesar de tener exactamente los mismos ingredientes los niños alimentados así tenía diarrea con más frecuencia. El único ingrediente que le faltaba a la leche no estaba en la leche, sino en la piel de su madre: bacterias. Así podemos hacernos una idea de que aquel que dijo: “Somos lo que comemos”, sabía muy bien de qué hablaba.

Entre las muchas curiosidades que explica sobre ellos está el de la helicobacter pylori. Tres cuartas partes de las personas que sufren úlceras de estómago o úlceras intestinales (y hasta cáncer de estómago) comenzaron sus problemas después de una infección de Helicobacter pylori, y hasta se ha descubierto su relación con la enfermedad de Parkinson. Resulta que es una bacteria que vive en los estómagos de media humanidad. Podríamos decir entonces que estamos ante un mal bicho al que habría que exterminar. Sin embargo las cosas no son tan sencillas. La forma en la que la helicobacter puede atacarnos es distinta en virulencia y, por lo general vive tranquila en algún rincón oscuro de nuestro intestino sin llegar nunca a desatar su furia destructiva. Sin embargo, su potencial capacidad para causar daño debería ser motivo más que suficiente para que nuestro sistema inmune la pusiera en su lista negra, pero no lo hace. La razón es que, a pesar de este riesgo, la helicobacter no sólo se especializa en úlceras o en causarnos temblores, también hacen algo muy importante, ayuda a que nuestro organismo fabrique más linfocitos T, que son los encargados de regular la respuesta del sistema inmune. Eso quiere decir que la falta de helicobacter está relacionada con un aumento de las alergias, asmas, diabetes y neurodermitis, entre otras “alegres” cosas. Quizá por eso nuestro organismo ha tolerado su presencia durante los millones de años que llevamos conviviendo con ella.

Cada una de las páginas de este libro se merecen una especial y delicada atención, y quizá fuese un buen homenaje a su autora aprovechar los momentos que pasa cada quien sentado en la taza, para elevar un poco las piernas sobre un taburete y apretar mientras se lee “La digestión es la cuestión”… pero sólo una paginita, que pasar demasiado tiempo en el WC hace que las almorranas se salgan para fuera, y nadie quiere eso, ¿verdad?

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