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La sociedad necesita a científicos, ingenieros y docentes, pero no los valora

¿Por qué los niños no sueñan con ser científicos?

La educación científica y tecnológica de España es una de las mejores del mundo, pese a los esfuerzos de gobiernos y gobernantes por acabar con ella. Si algo se ha logrado no ha sido gracias a ellos. Aunque no hay datos exactos acerca del número de españoles que desarrollan su labor investigadora y profesional fuera de nuestras fronteras, sí se conocen las razones por las que se han ido y por las que es muy posible que no vuelvan. En España no faltan ofertas. Casi cualquier licenciado en carreras relacionadas con las ciencias o la tecnología tendrá, nada más terminar (en algunos casos puede que antes) opciones laborales. El problema está en las condiciones. Según un estudio de egresados realizado por la UGR en 2010, carreras como Telecomunicaciones e Informática tienen un 100% de trabajo tras la graduación, sin embargo, la renta media de estos trabajos, en la mayoría de los casos, está entre los 1.200 y los 1.500 euros mensuales.

Otro punto sangrante es el de los planes gubernamentales de recuperación de talentos emigrados. Tal y como contaba Materia en un reportaje de 2013, algunos de nuestros mejores científicos, reconocidos y premiados fuera de nuestras fronteras, se han visto fuera del programa Ramón y Cajal para atraer cerebros fugados (en política no se dice “fuga” sino “movilidad”), que ese año ofrecía 175 contratos. “Si lo hubiesen conseguido [el contrato], el Gobierno tendría que proporcionar a estos científicos de categoría mundial un sueldo de 33.720 euros anuales, aproximadamente un tercio de lo que cobra, por ejemplo, un concejal del Ayuntamiento de Madrid“, señala el autor, Daniel Mediavilla.

La sociedad no fomenta la cultura del esfuerzo

José Luis García Grinda, vicerrector de la UPM, cuenta para TnL que gracias a que en sus carreras obligan a tener un B2 de inglés muchos de sus estudiantes pueden optar a estudiar fuera, y así lo hacen. García Grinda coincide con que en España los sueldos y las oportunidades son más bajas que en otros países de la UE. “Nos falta el dato preciso, pero la impresión es que en España el empleo está deprimido en su conjunto“, dice, al tiempo que explica que sólo hay algunas titulaciones con el doble de sueldo que otras en nuestro país; por ejemplo, Telecos tiene un sueldo bastante más alto que Caminos o Arquitectura. Un arquitecto recién salido de la facultad puede tener un sueldo inferior a los 1.000 euros. Por otro lado, según García Grinda, parece que en los últimos seis meses se nota una ligera mejoría en las peticiones de prácticas académicas en empresas en las áreas más deprimidas de la UPM, justamente Caminos y Arquitectura.

Volver o no volver, esa es la cuestión. Le preguntamos a García Grinda qué piensa sobre el regreso de los ingenieros y científicos españoles que trabajan fuera del país, a lo que responde: “Todos los compañeros de mi hija, que es ingeniera informática, trabajan en el extranjero, y no tienen perspectivas de volver mientras las condiciones de trabajo no cambien algo“.

Todo esto plantea, a su vez, una cuestión secundaria. Si en España hay demanda, pero los puestos no se cubren con las hornadas de científicos e ingenieros que salen de nuestras universidades, ¿qué pasará aquí? Sencillo, se cubrirán con ingenieros procedentes de países con peores condiciones laborales que las nuestras. Pero eso tarde o temprano tiene un tope, incluso con contrataciones extranjeras. Dice García Grinda: “Si seguimos perdiendo porcentajes de científicos y las demandas del país no se cubren, no habrá ingenieros españoles en nuestras empresas. Si en 20 años seguimos reduciendo el porcentaje de titulados, perderemos el 43% de nuestros ingenieros“. “La ciencia es el músculo industrial y tecnológico de un país, y podemos tener serios problemas en el nuestro si esto no se cuida. Países como Holanda salen fuera a buscar ingenieros españoles porque ellos no han sido capaces de hacer que su juventud se interese por estas titulaciones“, explica el vicerrector.

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Cada año son menos las personas que optan por una carrera tecnológica en España, y encima la tasa de abandono es muy alta. De hecho, en entidades como la UPM alcanza aproximadamente el 40%. Tradicionalmente siempre ha sido así, explica García Grinda, pero se ha considerado una buena señal, porque los alumnos que terminan saben que no van a tener ningún problema para encontrar trabajo cuando acaben la carrera. Es más, el vicerrector afirma que muchas empresas quieren expresamente a estos ingenieros porque “les hemos dado tanta caña que son capaces de hacer de todo“. Hay una empresa química noruega que nos está pidiendo 100 ingenieros, y hay competencia en las compañías para llevarse de aquí a los mejores. Sólo por poner un ejemplo, toda la gente de BQ han salido de aquí, de Telecos.

Desde la misma ingeniería se analizan más en profundidad las razones por las que se está produciendo este alarmante descenso. Sin posibilidad, de momento, de que los datos avalen estas impresiones, la gran mayoría coincide en que falta cultura del esfuerzo. Según Elías Fereres Castiel, actualmente Presidente de la Real Academia de Ingeniería, “la explicación tiene que ver con la evolución de la sociedad en los últimos años, en la que el modelo a seguir es realizar una carrera menos exigente como económicas o empresariales, estudios relacionados con las finanzas, con el objetivo de hacerse ricos en poco tiempo, aunque esto es un espejismo, porque son muy pocos los que lo consiguen. Sin embargo ese es el modelo que se ha llevado a muchos de los alumnos más capaces a estudios menos exigentes. La ingeniería requiere mucho más esfuerzo y la sociedad no reacciona ante ese esfuerzo ni con remuneración ni con valoración, y los chicos más inteligentes se plantean que no les compensa el esfuerzo“.

Una de las razones de la escasez de científicos hay que buscarla en primaria

Con el plan Bolonia se ha reducido la tasa de abandono. Lo habitual, explica García Grinda, es que haya titulaciones con más abandono que otras; curiosamente la que lo tiene más alto es Forestal, porque muchos de los que entraron lo hicieron por no tener nota para lo que de verdad querían, y cuando ven que no les gusta se van. A todas estas dificultades hay que sumarle el problema de los cambios del Gobierno en Educación: ahora hay más tasas y las becas y ayudas se han reducido a la mitad. Así no es de extrañar que los niños ya no quieran ser astronautas, inventores o científicos.

Independientemente de que las universidades puedan o no influir en las decisiones gubernamentales, dentro de su ámbito de acción intentan poner todo de su parte para solventar los problemas más grandes con los que se enfrenta un alumno antes de llegar a la Universidad. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, descubrir su vocación o, al menos, lo que quieren hacer con su vida.

Desde el principio

El problema de la escasez de científicos no está sólo en los sucesivos desastres de los cambios (poco o nada pensados) en el sistema educativo, y tampoco en la crisis económica, ni en la falta de apoyo a la ciencia en España, ni en la precariedad laboral. Eso son los últimos eslabones de una cadena que comienza mucho antes. En primaria para ser más concretos.

Una parte mayor o menor de los chicos que ahora cursan primaria acabarán entrando a la Universidad. Ellos pasarán por todas las etapas del sistema educativo para darse cuenta, casi al final, de que no hay una continuidad entre ellas. El paso de primaria a secundaria puede no ser demasiado notorio porque suelen impartirse en los mismos centros, pero los alumnos ya suelen notar que algo ha cambiado. De la ESO a Bachillerato es salto es un poco mayor, pero pocos están realmente preparados para lo que será primero de carrera. Si hay un verdadero gap en Educación está ahí. Cada una de las etapas ha puesto sus propios límites, como si no fuesen conscientes de que están trabajando en la formación de los mismos alumnos, pero conforme avanzan en dichas etapas se piden aptitudes, formas de trabajar, conocimientos y valores totalmente diferentes. Apunta García Grinda que si desde un principio se formase a los niños en lo que tendrán que ser, esa continuidad sería mucho mejor. El vicerrector considera fundamental que se produzca un acercamiento entre estos mundos para que todos sepan lo que hacen todos, ver qué necesidades hay y comunicar, al menos desde la parte que toca a la UPM, que los colegios e institutos pueden contar con los recursos de la Universidad. Algunos de ellos, como el Museo de las Matemáticas no se están montando para los universitarios, sino para los estudiantes de Primaria y Secundaria.

a veces se pierden chicos brillantes por culpa de un mal profesor

Quizá una de las primeras cuestiones que se tendría que solventar es el del excesivo paternalismo con que se trata a los niños desde primaria hasta casi finales de Bachillerato. Salvo algunos centros con una orientación didáctica diferente, los jóvenes pasan de tener la asistencia, las tareas diarias, los controles cotidianos y los recordatorios permanentes de lo que hay y no hay que hacer, al apáñatelas como quieras pero el día tal hay examen. Otra diferencia suele ser el profesorado. Lo habitual (salvo excepciones) en las universidades es que el personal docente, sobre todo en las mejores, tenga una calidad excepcional. Sin embargo, en la educación pública, de donde salen la mayoría de los chicos, te puedes encontrar tanto excelentes profesores como otros que deberían haber dedicado su vida a hacer macramé. Y si tienes la suerte de caer con uno de los primeros puede ser que oriente tu vida de una forma determinante, pero si ocurre lo segundo, es posible que alguien brillante acabe apagándose por la decepción y la falta de motivación. Eso es un serio problema, porque el sistema está hecho de manera que, en la época más crucial del desarrollo formativo no se le da la debida importancia a asegurar los mejores profesionales. A excepción de algunas universidades, lo habitual es que la nota de corte para Magisterio, Formación del profesorado y Educación suele estar entre 5 y 7, tirando más para abajo que para arriba. Por lo cual no es de extrañar que aquí acaben muchas personas que no han obtenido suficiente nota para la carrera que realmente querían. En todas las profesiones la cuestión vocacional es vital, pero entre el profesorado esa necesidad es mucho mayor.

La clave son los profesores, y ahora mismo muchos profesores son limitantes“, dice García Grinda. Él recuerda su propia experiencia, cuando un año se le atascaron las mates y sus padres le mandaron a pasar el verano en Córdoba. Tuvo la suerte de dar con una profesora particular, una chica de primero de carrera, que le enseñó cuatro claves y le abrió los ojos a los números. “Era más una cuestión de concepto“, explica. Por eso una de las mayores preocupaciones de los docentes universitarios es la forma como se explican las ciencias en las primeras etapas de la educación, especialmente las matemáticas y, posteriormente, la física. “El problema suelen ser las matemáticas. Al que falla un poco lo alejan inmediatamente de las áreas científicas, cuando puede que con otras metodologías no fuese así. Hay alumnos brillantes que no llegan hasta aquí porque les asustaron con las matemáticas y la física“. Algo en lo que también coincidía el profesor José Luis Verdegay, profesor de Ciencias de la Computación de la UGR y delegado del Rector para las TIC’s, que afirmaba que “a veces se pierden grandes tesoros por un mal profesor“. También en el caso de Verdegay fue un profesor el que supuso un antes y un después en su comprensión matemática: “con el impulso de que lo que él me explicó y cómo me enseñó a aplicar las matemáticas llegué prácticamente hasta mitad de carrera”.

Ese dolor de muelas llamado matemáticas

El gran escollo con el que tropieza la mayor parte del alumnado es la asignatura de matemáticas. En primaria comienzan a verse los primeros problemas con algunos chicos, pero es a partir de la ESO y en Bachillerato que muchas vocaciones científicas se tuercen por un mal encuentro con esta materia. Conscientes de esto, en los últimos años se han desarrollado diferentes proyectos que tienen por objetivo impulsar desde primaria el descubrimiento de esos jóvenes talentos, estimularles en la comprensión matemática.

De entre todos los programas existentes queremos destacar el de ESTALMAT (Estímulo del Talento Matemático), un proyecto iniciado en Madrid en 1999 de la mano del profesor Miguel de Guzmán en colaboración con la Real Academia de las Ciencias de Madrid, que se ha extendido por toda España. Se centra en los chicos desde 6º de Primaria hasta 2º de ESO, y tiene por objetivo detectar precozmente la capacidad para las matemáticas y ayudar a desarrollar el razonamiento matemático en los niños. Según explica para TnL Pascual Jara, profesor del departamento de Álgebra de la UGR y responsable de ESTALMAT en Andalucía Oriental, a partir de 6º de Primaria se hacen pruebas a los chicos para evaluarles, pero no sobre sus conocimientos, sino por su forma de razonar ante determinados problemas. “Si un niño es bueno en tenis los padres lo llevan a clase de tenis los fines de semana; si alguien es bueno en matemáticas queremos que se pueda hacer lo mismo“, explica Jara. Cuando alguien pasa las pruebas de ESTALMAT y quiere, puede pasar dos años de encuentros, cada fin de semana, con otros muchos chicos de condiciones similares. Todos juntos, con el apoyo de profesores universitarios y de bachillerato, trabajan el razonamiento por medio de juegos para estimular el talento en este sentido. Lo bueno, comenta Jara, es que entre ellos congenian muy bien y generan muy buenos equipos de trabajo; son chicos que en el cole se sienten más desplazados que el resto por entenderlo todo muy rápido, y aquí se entienden entre ellos. No son clases de apoyo ni se ven los temarios del colegio, el objetivo únicamente es estimular ese talento.

expokids_niñosImagen de Expokids 2014.

Pasados los dos años de ESTALMAT, los chicos que quieran pueden pasar a un programa algo más liviano, “para que tengan algo más de vida social“. Se trata de participar en las Olimpiadas matemática de Bachillerato, en las de Thales o en las universitarias. Son encuentros centrados fundamentalmente en matemáticas, física, química y biología, pero mientras que habitualmente consisten en preguntas del temario de Bachillerato, en el caso de las matemáticas se buscan las formas innovadoras de entender las matemáticas. Jara considera que el programa está funcionando muy bien. Las primeras hornadas de este proyecto ya salieron de la Universidad, y otros muchos están ahora viviendo su etapa universitaria. Curiosamente, Matemáticas no es una de las carreras que suelen elegir, pero sí Física, Ingeniería e Informática, fundamentalmente. También los hay que eligen Medicina y hasta Filosofía; “Lo importante es usar las matemáticas como método para desarrollar el talento. Si alguien aprende a razonar lo puede aplicar a lo que quiera“, apunta Jara.

García Grinda considera que las matemáticas de Bachillerato “son un gran gap“. En la UPM hay un proyecto de vocaciones tecnológicas para alumnos de la ESO con intención de que tengan un acercamiento a estas áreas. Se hace en estrecha colaboración con Secundaria: Aula Taller de pensamiento matemático, del Museo de las Matemáticas. En Madrid cuentan además con un programa de la Comunidad llamado “4º ESO + Empresa” en el que los chicos pasan una semana en una empresa, y la UPM lo usa para que esos alumnos pasen 4 días en la Universidad a ver cómo es desde dentro. Este año ha habido 500 peticiones para 160 plazas en la Politécnica. “La clave es la metodología matemática“, dice García Grinda; desde aquí se ha creado una plataforma de conexión permanente con los colegios, y hay todo un cuerpo de alumnos voluntarios que van explicando todo esto a los de Primaria. Con Junior UPM la Politécnica añade a la oferta un proyecto lúdico de innovación transversal en colaboración con profesores de enseñanza media. El año pasado también pusieron en marcha el proyecto “Aprendiz de Ingeniero“, con una inmensa muestra de todos los campos que abarcan las ciencias y las ingenierías. Para completarlo todo, la Politécnica llega a acuerdos con empresas como IBM para la formación de los voluntarios en los talleres.

Es importante cambiar los estereotipos sociales sobre los ingenieros

Cuando profesores y alumnos van a las ferias de ciencia se sorprenden al ver todos los campos que abarca. No piensan que pueda haber tanta diversidad, explica García Grinda. Para ellos se abre todo un mundo, porque la ingeniería está por todas partes, en la sanidad, la tecnología, los barcos, los coches, las casas, el medio ambiente… Los talleres permiten ver la Universidad por dentro, y descubrir algo que les parecía hermético y serio, para ver que no lo es tanto… al menos no como lo imaginaban.

Los estereotipos no son científicos

Estereotipos y prejuicios. Las matemáticas no son el único obstáculo a salvar antes de convertirse en científico. Puede que seamos más o menos conscientes de la valoración que hacemos de las profesiones antes de decantarnos por ellas, pero así es. Durante la realización de Campus Tecnológico de UGR y Google para chicas el pasado año, se preguntó a las asistentes por qué no les parecían atractivas las TICs. La razón estaba en la imagen que proyectan los medios sobre los informáticos, ingenieros y demás “cerebrines”. En cine, televisión y publicidad son la encarnación del frikismo, los “loosers”, los eternos secundarios, los gordos sebosos que devoran pizza frente al ordenador rodeados de una montaña de objetos pringosos, los ayudantes listillos del apuesto detective-abogado-médico-arqueólogo-periodista-biólogo… La imagen no es nada atractiva. Algo con lo que no puede estar más de acuerdo García Grinda, que afirma que los estereotipos en las carreras son un problema. “El cine y las series han influido mucho en las decisiones profesionales de los jóvenes“, dice.

El éxito de series como CSI ha disparado un interés por las titulaciones en criminología que antes no había. Esta es una de las razones que hay tras la presencia de Pedro Duque en “El hormiguero”, se quiere “cambiar la imagen que se tiene de los ingenieros y de las ingenierías“. Según nos avanzó García Grinda, desde la Politécnica se quiere poner en marcha una serie de humor en la que participen los alumnos de las ingenierías de la UPM donde se muestren las vicisitudes por las que pasan y las cosas divertidas que suceden en la Universidad. El proyecto ya tiene nombres: como responsable de la serie Luis García Esteban, quien está detrás de 48 capítulos de “El bosque protector“; también se ha hablado ya con la compañía Cuarta Pared (de la ETSI Industriales de Madrid) y Caín (de la ETSA de Madrid) para que participen en la grabación. “La apuesta es es de aquí a otoño tener los 6 u 8 primeros guiones hechos“, explica García Grinda, con la idea de tocar todos los flancos que influyen en las decisiones académicas.

Como anécdota, no hace mucho, en un congreso sobre TICs celebrado en Bogotá se exponía la alta demanda que existe en el país de profesionales de la ingeniería, más de 100.000, pero que los jóvenes no quieren ser ingenieros, “sino del CSI”. Allí también han pensado en hacer una serie de televisión en el que sea el ingeniero “el que se lleve a las chicas de calle“, lo que nos lleva a la relación de la mujer con la tecnología.

¿Dónde están las mujeres?

Recientemente, durante las II Jornadas Internacionales “Mujer y Aeronáutica” que organizan Aeropress y Flynews, se tocó ese otros estereotipo al que ahora tiene que enfrentarse la ciencia: la escasez de mujeres en el ámbito tecnológico. Mientras que el 60% de los licenciados universitarios son mujeres, sólo el 43% trabaja dentro del grupo de cotización 01, correspondiente a licenciados, ingenieros y alta dirección. Según los organizadores del evento, aunque en el último año se han visto más mujeres en cargos directivos, desde el inicio de la crisis hasta ahora los porcentajes globales han reducido la presencia femenina de la alta dirección y la diferencia salarial ha pasado del 11,9% en 2008 al 17,5% de la actualidad. En el ámbito de la investigación las cifras son más optimistas, según un informe de 2013 del CSIC sobre Mujer y Ciencia el porcentaje de mujeres en este campo es de 38,6%, frente al 27,4% de hombres. Igualmente, en 2012 el porcentaje de mujeres en el total de los investigadores fue del 38,5%, y las mujeres que se doctoraron fue del 50%, aunque en definitiva este crecimiento parece positivo (y lo es), al mirar el conjunto supone un incremento de la brecha en la distribución laboral de hombres y mujeres: la mujer tiene mayor presencia en los puestos de menor responsabilidad y prestigio, con menos compensación económica y menor estabilidad laboral, con más contratación a tiempo parcial, según el estudio del CSIC.

sigue existiendo una importante brecha salarial entre hombrEs y mujeres

Con el descenso de matriculados en ingenierías, las facultades están buscando fórmulas para atraer mujeres hacia estas carreras. Existen programas específicos para ello, pero todos comienzan por los primeros años de colegio. ¿Por qué el porcentaje de mujeres en estas carreras y en los puestos de dirección tecnológicos es tan bajo? La respuesta parece estar en la forma en la que se estimula a chicos y a chicas y, cómo no, en los modelos que se establecen para unos y otros, sutiles pero de crucial importancia en los primeros años del desarrollo para enfocar lo que podrán y no podrán hacer en su vida.

Aprovechando su presencia en las Jornadas de Mujer y Aeronáutica estuvimos hablando con Maite Trujillo, Ingeniera de Sistemas de la ESA. En su propia experiencia los modelos que vivió en su infancia fueron fundamentales. “Tuve la suerte de tener una profesora de matemáticas y química muy competente. Desde ese punto de vista nunca vi que las carreras científicas estuvieran centradas en uno u otros sexo, mis modelos eran femeninos“, cuenta Trujillo. A pesar de que su vivencia no tuvo límites en ese sentido, sí que incide en el sesgo que tienen los modelos en la sociedad. Un ejemplo es el de los libros para niños, especialmente los que muestran las profesiones, en las que los pilotos, los que conducen un tractor o un camión son todo chicos. Sin darnos cuenta, los niños asocian desde muy pequeños el rol que la sociedad entiende que les corresponde: “Son roles masculinos, entonces, si me tengo que reflejar en algo y no me veo reflejada pienso que eso no existe y que no es posible“, explica.

Mujeres africanas en el Barefoot College

Trujillo refiere un estudio realizado en EE.UU. en centros de primaria. Se preguntó a los profesores si hacían distinciones entre chicos y chicas. Aunque la respuesta fue que no, se colocaron cámaras en las aulas para observar cómo se desarrollaban las clases. Descubrieron que en clase de matemáticas el profesor hacía preguntas, y aunque el porcentaje de chicos y chicas que levantaban la mano para responder era equivalente, él sólo daba la palabra a los chicos, quizá de manera inconsciente. “Si te acostumbras a que no te escuchen, a que no importa lo que digas, empiezas a perder interés, te desmotivas y buscas otras opciones“, concluye Trujillo.

Además de Ingeniera, Maite Trujillo es piloto privada. De pequeña quería ser astronauta y enfocó sus estudios en ese sentido: logró pasar el primer corte en las pruebas, quedando entre los 1.000 primeros de unos 100.000 aspirantes; y aunque no pasó de ahí, ha seguido contribuyendo estusiastamente con su trabajo al espacio desde la ESA. Ella cuenta que en una ocasión su instructor de vuelo le pidió que hablara con su hija para que viera desde pequeña lo que las mujeres podían llegar a hacer, que vean que a través de la ciencia se pueden llegar a hacer muchas cosas divertidas, a vivir aventuras, a conocer… y si desde joven se tienen expectativas sobre todas esas aventuras, se animarán a ir en pos de los descubrimientos y, de ahí a conseguir las cosas difíciles. “Creo que con los modelos que plantea todavía la sociedad, los jóvenes no tienen oportunidad de ver que esos estudios pueden llevarles a grandes aventuras, y es importante que vean, vivan, lean y participen en aventuras científicas. Es una forma de hacerles sentir curiosidad hacia lo desconocido, de hacer que les apetezca saber más“, dice.

En resumidas cuentas

Sin fórmulas perfectas para volver a llenar las aulas con los científicos del futuro, sí que se desvelan algunas claves para enfocar los esfuerzos. El conjunto forma un ecosistema en el que cada paso depende necesariamente del anterior, un círculo que involucra directamente a los docentes y a la sociedad. Sólo el ejemplo es capaz de educar. Los niños aprender fundamentalmente por imitación, algo vital en las primeras etapas de su desarrollo. Los estímulos recibidos en la infancia pueden llegar a ser determinantes en la elección y no elección de su futuro profesional. Por esta razón es tan importante que los educadores de estas primeras etapas sean los mejores profesionales y, por ende, los mejor valorados de la sociedad. De ellos depende en gran medida que los chicos que están bajo su cargo desarrollen adecuadamente sus capacidades y aptitudes; que se despierten los sueños y los deseos de los niños por aventurarse en lo desconocido, por descubrir la razón de las cosas. Y por eso es tan importante el papel de la sociedad, representado supuestamente por la política.

lA incapacidad del político incapacita al docente, y la del docente al niño

Curiosamente no es la de docente la profesión con más prestigio social, a pesar de que de ella depende en gran medida el futuro de la misma sociedad. Ya hemos visto que sólo con un patinazo en primaria o secundaria con las matemáticas, muchos chicos con un increíble potencial para la ciencia acaban siendo derivados hacia profesiones no tecnológicas. Básicamente la incapacidad del docente incapacita al niño, y la incapacidad del político incapacita al docente. Las excepciones en el mundo de la enseñanza son las que andan tras la mayoría de los casos de éxito: el profesor o la profesora que todos recuerdan. En este caso es necesario aclarar lo que entendemos por éxito. Ganar mucho dinero no es éxito si se hace algo sin pasión, sin entusiasmo ni amor por la propia profesión. Tener una carrera de prestigio tampoco es éxito si no era (o se ha convertido) en los que se ama. ¿Por qué digo esto? Porque sólo alguien que ama lo que hace puede transmitir ese amor a otro. Por eso no es de extrañar que, siendo la docencia la profesión con menos exigencias académicas, sea el receptáculo de muchas decepciones, de muchos aspirantes a otra cosa que se quedaron en el camino y no pudieron entrar en otra cosa. Sin buenos docentes no habrá buenos profesionales (ni buenos políticos), sería adecuado tenerlo en cuenta. En el ámbito universitario se tiene clara la importancia de los buenos docentes; es sorprendente que no se aplique ese criterio desde primaria.

¿Cómo tener buenos docentes si la misma sociedad desprestigia al profesorado? ¿Cómo tener científicos e ingenieros si la sociedad no les da el valor que tienen?¿Cómo lograr que la mujer se sienta parte del futuro científico de un país si todavía se establecen brechas salariales y no se apoya realmente (sólo de escaparate) a la mujer que trabaja? Los políticos, la sociedad, el país… parecen generalidades sin nombre, pero los políticos tienen nombres y apellidos, igual que el conjunto de la sociedad y los países. Nombres y apellidos con sus propias historias, sus propios prejuicios y miedos, sus propios sueños y deseos realizados o frustrados. Gente que quizá no eligió lo que quería hacer. Siempre recordaré una historia que me contaba mi abuela. Ella, madre de nueve hijos, daba a luz en el hospital militar porque su marido fue sargento durante la guerra. Durante las horas que duraba la dilatación la bajaban a los sótanos del hospital para que allí gritara a solas, y de vez en cuando una monja se asomaba para decirle, con desdén y amargura, que mientras estaba “haciendo” al niño no chillaba. Un resentimiento e incomprensión que sólo puede provenir de quien se ha visto obligado por la vida a hacer algo en lo que no cree. Quizá ya no se recuerda que niños y niñas eran metidos no hace tanto por sus padres en el seminario o en el convento, y con apenas seis años muchos niños eran separados de sus padres y hermanos para consagrarse forzosamente a algo que no habían elegido. Aplíquese este ejemplo de la monja (que es sólo un ejemplo) a cualquier otra cosa.

En cuanto a la cultura del mínimo esfuerzo y del éxito rápido… hay que volver a mirar los modelos: la fama y el dinero están en la mediocridad, el fraude, la incultura, la mala educación, la hipocresía y la ordinariez. El ejemplo, como siempre, debe estar en la cabeza, en los que dirigen. Si la ley contempla la responsabilidad de los padres cuando los hijos cometen infracciones, es incomprensible que se culpe a los ciudadanos de lo que únicamente son responsables los dirigentes. Ellos, les guste o no, son el ejemplo; lo que la sociedad muestra no es más que un reflejo de lo que ellos son. Así es.

Las persona que integran la sociedad, y los supuestos representantes de la misma, los que valoran que las humanidades y el arte “distraen”, quienes deciden retirar la financiación de la ciencia o los que apoyan leyes que imposibiliten protestar ante la injusticia también fueron “educados” o quizá no tanto, por gente con mayor o menor entusiasmo por su labor. Los padres son padres, y pueden ser excelentes médicos, administrativos, comerciantes, abogados o arquitectos, pero no son educadores, y formará a sus hijos según sus propias carencias o excesos, y eso es parte de la realidad de la sociedad. Una sociedad que conforma y perpetúa los modelos que alientan o desalientan a los futuros científicos. Una buena educación implica incentivar la curiosidad frente al estatismo y el eclecticismo frente al dogmatismo, estos valores fundamentales de la ciencia (curiosidad y eclecticismo) son útiles y necesarios para cualquier ámbito de la vida y cualquier profesión, para crear gente que piense por ella misma y no se encasille en lo obsoleto. Niños formados en este pensamiento prometen un futuro afortunadamente alejado de la impotencia social en la que ahora vivimos. Quizá sea esa una de las razones por las que ni ciencia ni educación reciben el valor que realmente tienen. Quizá por eso merece la pena el esfuerzo de aprender ciencia y de enseñarla.

Imagen: Wikimedia Commons. Autor: ESO/J. Girard

2 Responses to ¿Por qué los niños no sueñan con ser científicos?

  1. Yyor 5 Abril, 2015 at 21:21 #

    Los estereotipos han hecho mucho daño.\r\n\r\nPero también hay que recordar que la ciencia no lo es todo. O al menos no siempre es tecnología e investigación.\r\nMe gustaría recordar que existen otras ramas como las humanidades, la psicología, la pedagogía, las cuales se les da quizás una ínfima importancia… (y no sé por qué está ocurriendo esto) los humanos avanzamos tecnológicamente, ¿pero no avanzamos como humanos, como personas, como individuos y como sociedad…?

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