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De cómo Internet, gran herramienta de trabajo, acabó con nuestra productividad

¿Productiviqué?

Empezaré hablando muy claro: Angela Merkel me cae mal. Podría hablar incluso de inquina, si nos ponemos. Estoy un poco cansado de que siempre recurra a la métrica de la productividad a la hora de comparar a sus übertrabajadores con nosotros, los latinos con piel de color aceituna, pelo ensortijado y guitarra a la espalda. Pero no es justo, básicamente porque tanto los sistemas empleados para realizar las mediciones, como las propias métricas que se emplean para valorar los resultados son, cuanto menos, cuestionables. Y, bueno, haber trabajado más de diez años en una empresa alemana me permite hablar con cierto conocimiento de causa sobre la supuesta eficiencia germana… o más bien de cómo las estructuras rígidas son, en muchos casos, un enorme lastre que impide actuar rápido, tomar decisiones de manera ágil, aprender en el trabajo… No sé si recordarás a los Curris, aquellas criaturas de Fraggle Rock que se pasaban el día entero construyendo estructuras. El final de las mismas era siempre el estómago de los fraggles, así que al ver su obra destruida, de manera obstinada, volvían a empezar de cero, a construir de nuevo. No sé si se entiende la analogía (codazo, codazo, guiño)…

Dicho esto, que nos libera a todos de esa culpa que, como espada de Damocles, pende sobre nuestras cabezas, sobre la prima de riesgo y sobre el selectivo IBEX 35. nos lo podemos tomar con un poco más de calma, ¿no? Vamos, que ya somos mayorcitos, responsables y, por norma general, profesionales. ¿Que también hay vagos y caraduras? Pues claro, pero que Europa nos regañe diciendo que trabajamos poco, sirve más para preocupar a los que ya se esfuerzan, que para incentivar a los que no dan un palo al agua. Tú, trabajador que estás leyendo esto en una breve pausa del trabajo, o persona desempleada que tras horas en un agotador proceso de búsqueda activa de empleo has decidido tomarte un receso. Incluso tú, estudiante que, con tu esfuerzo, te estás preparando duro para aportar lo mejor de ti mismo al bien común de este nuestro país, puedes parar, tomarte ese merecido respiro y disfrutarlo, que te lo has ganado.

Ahora bien, al César lo que es del César (que dijo el César), hay que tener cuidado, ya que la línea que separa el saludable receso de la peligrosa procastinación es sutil, muy sutil, e Internet se encarga de hacerla no sólo pequeña, sino además trasparente. Así, lo más recomendable es que descanses el tiempo adecuado y, a continuación, vuelbvas a producir. El problema es que nos lo ponen difícil. Sí, “ellos”, la responsabilidad es como la verdad en Expediente X, está ahí fuera. Si Internet sólo fuera un lugar en el que encontrar formación e información, si cada página web y servicio online sólo se sujetara en ambos pilares, no nos enfrentaríamos cada día al duro desafío de resistir impávidos frente a un menú repleto de tentaciones. Sin embargo, por nuestro bien (dicen), algunas empresas, e incluso particulares, se empeñan en sembrar el camino con tentaciones en las que es muy fácil caer. Y, claro, una vez que te has caído en el barro, de poco sirve levantarte corriendo, ¿no? Si te has manchado hasta en el reverso del DNI, lo mínimo es aprovechar y sacarle partido a la situación. Así que por unos segundos (hasta que te das cuenta de que hay gente observándote) chapoteas en el barro como cuando tenías diez años. Te diviertes, dejas salir al niño que llevas dentro, abres la válvula para que salga toda la presión que llevas dentro y, justo antes de que la policía municipal te coja de los brazos y te saque de ahí, te levantas muy dignamente y retomas tu camino, habiéndote quitado cinco o diez años de encima.

Así que, dado que sabes que has hecho bien tu trabajo, que eres muy profesional y muy eficiente, y que esta paradita te la has ganado, nada mejor que enmendarle la plana a Angela (sí, así, por el nombre, con confianza), y demostrar que unos minutos de mandar la productividad a freír monas puede ser de lo más saludable. Y que en ese bazar, mercadillo, basurero o rastrillo de urbanización de los suburbios (garage sale o yard sale, las llaman al otro lado del Atlántico), envuelto entre tanto conocimiento, tanta cultura y tantos y tan sesudos contenidos sobre temas aburridos apasionantes, hay algunas propuestas de ocio casual, a las que dedicar entre cinco y quince minutos (también puedes dedicarles varias horas seguidas, aunque pierde gracia). Estás son mis propuestas para mandar a tomar café a la Merkel y a su productividad durante diez minutos.

Jugar con LEGO

Logotipo de Tek'n'Life con LEGO

Si hay un enemigo de la productividad cuando te sientas frente a un PC, es paradójicamente la empresa que también nos ayuda en muchas ocasiones a aprovechar al máximo nuestra conexión a Internet. Me refiero a Google, claro, la empresa que lo mismo crea el motor de búsqueda más empleado en Internet (y con una importante distancia con el segundo), que de repente presenta experimentos como Build with Chrome. ¿En qué consiste? Pues como puedes ver en la imagen, en construir con LEGO. Tan sencillo y, a la vez, tan divertido y atractivo como tener todas las piezas que puedas necesitar, tanto las estándar como algunas especialmente diseñadas para este juego, y la posibilidad de geoposicionarlas y compartirlas en Google+

Si no se te ha puesto la piel de gallina y has corrido a probarlo es que no has tenido infancia (o que eras más de Tente).

 

Doodles del Google

Doodles de Google

Al principio, la razón de ser del 100% de los accesos a Google.com era, claro, buscar algo. Es un buscador, así que no ibas a entrar para tomar cafe o para ponerte moreno, ¿no? Sin embargo, casi desde el mismo nacimiento del servicio, el logo que se muestra en la parte superior de la página, sobre el recuadro de búsqueda, empezó a lucir un aspecto especial en fechas señaladas. 1998 y 1999 fueron los dos primeros años, en los que Google sólo empleó este recurso de manera muy esporádica. Sin embargo, había que celebrar la magia del 2000 dando un salto cuantitativo importante, así que pasaron de los cinco del 99 a nada menos que 33 Doodles (que es el nombre que reciben estos logotipos personalizados) en 2000. Y, no sólo cambia el logo, no. Al hacer click en él, se accede a los resultados de una búsqueda del término asociado a dicho diseño. Así, por ejemplo, hacer click en un Doodle dedicado a la Super Bowl te llevará a los resultados de realizar dicha búsqueda en el servicio.

Hasta ahí todo bien (más o menos), pero el punto y aparte llegó con los primeros Doodles interactivos, es decir, aquellos en los que no te limitabas a hacer click para ver resultados de búsqueda, sino que te proponían acciones varias. De estos, el más recordado es el del 21 de mayo de 2010. Y es que, para celebrar el 30 aniversario de Pacman (el come-cocos, en su castellanización), el Doodle se convirtió en una versión jugable de este clásico videojuego. Durante ese día, y alguno de los siguientes, el sonido de este clásico sonó en casas, oficinas, universidades… hubo, incluso, cálculos del coste que había supuesto, en términos de productividad, el homenaje de Google. Ahhh, ¿que no lo probaste en su momento? Tranquilo, ¡todavía está disponible!

 

Lemmings online

Lemmings online

Todo es causa y efecto. Ayer, al escribir sobre el reencuentro de los creadores del primer Macintosh, me vino a la cabeza 1984, el anuncio dirigido por Ridley Scott emitido durante la Super Bowl de aquel mismo año. Y, de manera casi inmediata, recordé su fallida “secuela”. En 1985, también en la Super Bowl de ese año, se emitió un nuevo anuncio de Apple, en el que se anunciaba la próxima llegada de la suite ofimática para Macintosh. En el anuncio, un sinfín de personas grises caminaban con los ojos cerrados y sin conocer su rumbo, hasta terminar despeñándose por un acantilado. El nombre de aquella “joya”, que a día de hoy sigue siendo recordado como uno de los peores fallos de comunicación de la empresa de la manzana, se llamaba Lemmings. Y, si tienes más de 30 años (puede que si tienes menos también, pero es menos probable), la reacción fue similar a la del perro de Pavlov. Pensé en Lemmings y me entraron unas ganas enormes de volver a jugarlo. No era la primera vez, suele ocurrirme entre cuatro y doce veces al año, y cuando ocurre recurro a alguna de las múltiples vesiones online completas que se pueden encontrar en la red. La mecánica del juego sigue siendo sencilla y, a la vez, adictiva.

 

YouTube

YouTube

Que no te engañen, Internet tiene una razón de ser, el resto son excusas. ¿Y qué razón es esa? Lo sabes muy bien: los vídeos de gatitos. Sí, eso es, tanto Internet como los móviles con cámara de fotos y posibilidad de grabar vídeo atienden a un malévolo plan (quizá ideado por los servicios de inteligencia de los gobiernos de países emergentes, en los que quizá estén prohibidos los vídeos de gatitos) para tirar por tierra la productividad del mundo occidental y, así, acabar por conquistarnos. Y aunque la red está llena de lugares en los que puedes encontrar todo tipo de peripecias videográficas protagonizadas por domésticos felinos, YouTube, el servicio de vídeo online de Google (sí, es la tercera vez que la empresa del buscador aparece en esta lista, lo que empieza a resultar sospechoso) es el gran bazar de los vídeos de gatitos. Y el problema no es que, al recibir un enlace por email y abrirlo, veas uno, no, eso es hasta sano. El problema son los contenidos relacionados. YouTube sabe que si ves un vídeo de gatitos, es que te gustan los vídeos de gatitos, así que no dudará en ofrecerte un amplio catálogo de vídeos, vídeos y más vídeos de mininos, a cada cual más encantador que el anterior. Entonces, cuando te quieres dar cuenta, llevas una hora viendo vídeos de gatitos (o de cualquier otro tema, también es fácil empezar viendo gatos y terminar con coches estrafalarios o burlas a Justin Bieber), tus compañeros del trabajo te observan con no muy buena cara, el jefe ya ha grabado un vídeo tuyo riéndote como si no hubiera un mañana y, sí, has acertado, lo está subiendo a YouTube… o al departamento de personal. Y no terminas de tener claro cuál es la peor de ambas posibilidades.

 

Redes sociales (y especialmente Facebook)

Facebook

Un sitio donde encontrarte con tus amigos, reencontrarte con antiguos compañeros de trabajo o de estudios, conocer a personas con tus mismos intereses, retomar el contacto con la parte más lejana de la familia… sí, las redes sociales son fabulosas para todo eso. Pero lo son todavía más para perder el tiempo. Y es que con páginas como la que puedes ver encabezando estas letras… ¿cómo no dedicar un rato a revisar su amplio y sorprendente archivo fotográfico? A veces pienso que hay humoristas que trabajan a tiempo completo para subir chistes a Internet. Y si te cansas del humor, ¿qué tal un poco de polémica? Es muy sencillo, busca una página de un tema que permita tener opiniones polarizadas (y, claro, que tú estés en alguno de sus extremos). Política, religión, deportes, artistas… hay de todo, y en casi todos los casos tanto a favor como en contra. Ahora ya sólo tienes que decidir qué prefieres: ¿unirte a un montón de personas que piensan como tú, intercambiar opiniones y, en todo caso, aplastar como a una mosca a cualquiera que se atreva a entrar a poner en duda lo que decís? ¿O, por el contrario, entrar a un grupo opuesto a tu opinión y, por decirlo de una manera sutil. incomodar un tanto a sus miembros? Este tipo de actitud se llama trollear (de troll), e Internet está lleno de especialistas en esta malévola técnica.

 

Instagram

Instagram

Hemos hablado de los vídeos de gatitos sí. Pero hay un precedente imprescindible a los vídeos de gatitos: las fotos de gatitos. E Instagram, el servicio adquirido por Facebook, es la sopa primigenia donde nació la vida a este respecto. De acceso desde smartphones, esta red basada en compartir fotos tomadas con la propia aplicación, y que incluye algunos filtros muy creativos, ha popularizado la estética vintage, la fotografía analógica e, incluso, algunas cámaras fabricadas entre los cincuenta y los setenta y que, las cosas como son, nunca destacaron por su calidad, si bien el resultado final que ofrecían era singularmente colorido y divertido, básicamente debido a fallos en su fabricación. Entrar a Instagram y empezar a concatenar fotos, con fotos, con más fotos y con más fotos puede hacer que un viaje se haga muy corto, o que te fundas la batería y el plan de datos antes de darte cuenta.

 

Minecraft

Minecraft

Disponible para PC, para Mac, para Android, para iOS, para consolas… este juego, de aspecto realmente simple, puede dar la apariencia de ser “poca cosa”. Nada más lejos de la realidad. Tras sus gráficos pretendidamente sencillos, se oculta un juego capaz de engancharte durante horas, días, semanas, meses… (ahora estoy comprobando si también años). Tras una idea tan sencilla como convertirte en minero para encontrar hierro, carbón, metales preciosos y hasta diamantes, tendrás que sobrevivir en un mundo en el que sólo estás tú. Contarás con los recursos propios de la naturaleza que te rodea y con tus manos. Pero, si juegas en el modo de supervivencia, más te vale improvisar un refugio antes de que caiga la noche por primera vez, ya que entonces el mundo se llena de criaturas particularmente malintencionadas, que harán todo lo que esté en su mano para acabar contigo. ¿No te apetece pasar miedo ni carencias? Di que sí, que para sufrir ya está la vida real. En tal caso, podrás optar por la modalidad de juego creativa. En ella, no hay malvados y cuentas con todos los recursos que necesites, desde los más básicos (madera, tierra, etcétera) hasta los más elaborados: cuadros decorativos, puertas y ventanas, carteles y demás. A mitad de camino entre desafío creativo y juego de supervivencia, Minecraft ha conseguido desarrollar una enorme comunidad a su alrededor, y buena prueba de ello son tanto la gran cantidad de páginas web dedicadas a este juego, como los miles y miles de videotutoriales del mismo que puedes encontrar en YouTube. No sé si decirte que lo pruebes o que te mantengas alejado de tamaña tentación. No tengo claro qué es peor.

 

Menéame

Menéame

El componente social y opinado de las noticias que ofrece la web Menéame es, no sólo interesante para informarte rápidamente y de un vistazo, no. También te permite lo mismo que comentábamos en el caso de las redes sociales: ¡jugar a las polémicas! Sea con una intención o con la otra, este recopilador de actualidad, en el que son los propios usuarios quienes añaden los contenidos, te engancha a la actualidad con la fuerza con la que lo harían, de manera simultánea, todas las portadas de los principales medios online. Aunque, en no pocas ocasiones, y tras el componente informativo del contenido en sí mismo, llega la parte divertida de ver el combate a muerte en los comentarios. Y es que, como si de un coliseo se tratara, muchos usuarios disfrutan lanzándose a la arena de la polémica, a veces sensata y razonada, otras veces más a estilo ¡¡¡Y TÜ MÁS!!!, lo que tiene cierta gracia si piensas que, tras esas actitudes de niños de diez años, muchas veces hay personas que ya llevan años peinando canas.

 

Wikipedia

Wikipedia

A ver, dicen que el saber no ocupa lugar. También es cierto que, no poca parte del mismo, es de dudosa utilidad. Y es que, fuera de los momentos de lucimiento estelar jugando al trivial o similares, hay áreas de conocimiento en las que, o eres un profesional de las mismas, o no tiene demasiado sentido que bucees. Sin embargo, la portada de Wikipedia (sí, Wikipedia tiene una página de portada, no sólo las de los artículos a los que sueles llegar desde Google) suele ofrecer una amalgama de contenidos del día, así como de funciones para acceder a contenidos que nunca habrías buscado por ti mismo, como por ejemplo la Nomenclatura por cuadrantes de Zsigmondy, uno de los diversos sistemas de nomenclatura dental. E incluso ver una representación gráfica del mismo hecha con letras (sí, con letras). Conocimiento que no te llevará lejos, pero que quizá te permita enfrentarte “de tu a tu” con Jordi Hurtado.

 

Jot Down

Jot Down

Me he dejado lo mejor para el final. Al menos lo mejor para mí. Y es que, el contenido editorial de calidad es, sin duda, la golosina en la que muchas veces se me quedan pegadas las patas. De un tiempo a esta parte, en una Internet en la que parece que lo que impera es ser el más rápido en contar las cosas, encontrar páginas como Jot Down, un magazine cultural de amplio espectro es, sin duda, como ocurre también con Esmateria y otras webs similares, una alegría para quien quiere sumergirse de verdad en un contenido, no cruzarlo rápidamente con la mirada, en busca de los dos o tres datos relevantes del mismo. En nuestro primer editorial, A hombros de gigantes, ya te contamos que ese era el modelo que nos gusta, lo que pretendemos hacer. Así que es fácil deducir que, si tanto nos gusta, en la redacción de Tek’n’Life leemos medios como Jot Down y Esmateria, y nos encantan. Sin ir más lejos, la entrevista a Gregorio Morán que puedes ver en la imagen superior, la he leído más de cinco veces, y no me canso. Y es que, dejar de dedicar unos minutos a trabajar y desconectar con contenidos de calidad puede parecer que va en contra de la productividad. Sin embargo, al comparar tu estado antes y después de la pausa, ¿no es probable que tu productividad aumente gracias a esa pequeña pero enriquecedora pausa? Nosotros pensamos que sí pues, al fin y al cabo, es precisamente eso lo que pretendemos ofrecerte desde aquí.

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