" />
ZOOM
GALERÍA
1 COMENTARIO

¿Qué pasa cuando pruebas el phablet de Apple durante un año entero?

Prueba: un año (largo) con un iPhone 6 Plus

Ya lo he comentado en alguna que otra ocasión, y no me canso de repetirlo: por norma general es muy difícil realizar pruebas en profundidad, de aquellos dispositivos, productos y servicios que pasan por nuestras manos, en los limitados plazos con los que contamos para ello. La experiencia, claro, es un grado, y en muchas ocasiones uno es capaz de sintetizar, en unos días o unas pocas semanas, un análisis cuyos resultados pueden ser una referencia bastante fiable para determinar el largo plazo de aquello que se ha probado. A lo largo de mi vida profesional, en ocasiones (muchas) me he quedado con las ganas de probar algo “un poquito más”, para afianzar más el grado de certeza de las conclusiones. Pero hasta ahora no se me había planteado una oportunidad como esta, la oportunidad de probar un dispositivo durante un año completo. Cierto es que, cuando leas este reportaje, el dispositivo del que hablo, el iPhone 6 Plus, ya no será el último modelo del phablet de Apple. Sin embargo, no cabe duda de que todavía le queda mucha vida por delante a los terminales de este modelo y, además, aunque la nueva versión del mismo, el iPhone 6S Plus presentado recientemente, incorpora novedades con respecto a la versión anterior, mucha de la experiencia de uso del modelo que he probado es aplicable a la nueva versión del mismo. Y, al final, esto no es tanto la prueba de un modelo de dispositivo concreto, como de un concepto (el de phablet) adoptado por Apple que, ya en otras ocasiones, nos ha demostrado que a veces lo más importante no es ser el primero en llegar, sino hacerlo de la manera más adecuada. Cuando estemos despidiéndonos del calor del próximo verano, en algún momento de septiembre, confío en que veremos una nueva generación de iPhone, de nombre 7, y que la versión Plus tendrá continuidad en la misma. Y aunque la evolución será evidente (será, de nuevo, the best iPhone ever, eso ni se duda), también tengo bastante claro que mucho de lo que se cuente aquí seguirá siendo aplicable.

Así que, aún teniendo en cuenta esas diferencias, y gracias al préstamo, por parte de Apple, del dispositivo durante un año bastante largo, he podido sacarme esa espinita y realizar, sin duda, el test más largo que he realizado a cualquier tipo de producto o servicio en los muchos años que llevo dedicándome a esto. ¿Y qué tal me ha ido probando un iPhone 6 Plus durante casi un año y medio?, pues te lo cuento a continuación.

 

iPhone 6 Plus y iPhone 4

De iPhone 4 a iPhone 6 Plus

Lo primero que creo necesario es decir “de dónde venía”, es decir, qué utilizaba antes de empezar esta prueba. Aunque suene raro para un tecnófilo como yo, prácticamente nunca he empleado dos teléfonos de manera simultánea. Conozco a muchas personas que lo hacen, y reconozco que resulta muy útil por muchas razones. Sin embargo no me resulta cómodo, así que salvo periodos puntuales en los que he estado probando un móvil, al tiempo que mantenía el mío con su uso habitual, soy persona de un solo teléfono. ¿Y qué teléfono era ese? Pues un iPhone 4 que compré a las pocas semanas de que saliera a la venta, allá por 2010. Desde entonces, por sorprendente que pueda parecer, y hasta octubre de 2014, no cambié de terminal. Y aún diré más, es posible que todavía no lo hubiera hecho de no ser por esta prueba del iPhone 6 Plus. Sin embargo, también debo confesar que, desde tiempo atrás, ya me atraía mucho el concepto de phablet, y los rumores que, durante algún tiempo, apuntaron a que Apple iba a tirarse a esa piscina, me tenían particularmente atento a cuantas noticias y filtraciones se produjeron con anterioridad a la Keynote de Apple del 9 de septiembre de 2014, en la que finalmente tuvimos confirmación de la inminente llegada del iPhone 6 en sus dos tamaños.

En ese mismo momento, durante la presentación, decidí que quería probarlo, que realmente tenía muchas ganas de ver cómo se adaptaban el móvil de Apple y su sistema operativo a un tamaño de cinco pulgadas y media. Sin embargo, pensar en el cambio de tamaño, y más teniendo en cuenta que no había pasado previamente por el salto del iPhone 4 al 5, me preocupó un poco. Previamente ya había probado algún phablet, pero había sido eso, probar, unos días o unas semanas, y siempre como “complemento” a mi teléfono de uso habitual.

Para tal fin me planteé una adaptación gradual. Durante las primeras semanas empleé, de manera simultánea, ambos teléfonos, los dos con tarjetas sim asociadas a la misma línea, así que cuando recibía una llamada… sonaban los dos teléfonos. La experiencia me ha vuelto bastante precavido, puesto que en los años que llevo utilizando móvil ya he sufrido un robo (mi primer Nokia 7650) y dos intentos de robo frustrados (mi segundo Nokia 7650 y el iPhone 4 que puedes ver en la foto superior y que me ha acompañado hasta hace poco), así que confieso que, los primeros días, en la calle sólo empleaba el 4, y reservaba el iPhone 6 Plus para los espacios “seguros”: trabajo, casa, transporte público, etcétera. Sin embargo, el proceso de transición fue más rápido de lo que pensaba en un principio. Al fin y al cabo tenía ganas de probarlo “del todo”, así que poco a poco empecé a perder el miedo y, alrededor de tres semanas después, llegó el día cero, el primero que salí de casa sólo con el iPhone 6 Plus. Entonces es cuando comenzó la prueba de verdad.

 

Phablet

Ya lo he comentado al principio, una de las cosas que más me intrigaba era saber si sería capaz de adaptarme al tamaño del teléfono, bastante más grande (aunque también más fino, todo hay que decirlo) que el anterior. Sin embargo, desde el momento mismo en que empecé a escuchar hablar de los phablets y del problema de su gran tamaño, había algo en mi subconsciente que peleaba por salir. Así que, de repente, un día me puse a rebuscar en los cajones de casa y encontré, exactamente, lo que estaba buscando: mi primer teléfono móvil.

iPhone-Motorola

¡Vaya! Después de todo, resulta que no es la primera (ni la segunda, ni la tercera, ni…) que utilizaba un móvil bastante grande. Es cierto que durante un tiempo, los fabricantes centraron sus esfuerzos en diseñar el móvil más terriblemente minúsculo (¿recuerdas el teléfono de Zoolander?). Sin embargo, de repente llegaron las pantallas táctiles y los smartphones, y dejó de tener sentido hacer dispositivos tan pequeños. De nuevo empezaron a crecer en tamaño y, más o menos a estas alturas, podemos afirmar que han recuperado parte de las proporciones de los móviles de finales de los noventa. Con una importante diferencia: compara el tamaño de las dos pantallas.
Laterales de los dos teléfonos.Laterales de los dos teléfonos.

Hecho a la idea, y siendo consciente de que si quería una pantalla grande no me quedaba otra que contar con un teléfono grande (una obviedad en la que no parecen haber reparado quienes valoran las cinco o seis pulgadas de los phablets, pero critican su tamaño), empecé a considerar otra cosa que puede parecer una tontería, pero que en mi caso resultó no serlo en absoluto: cómo utilizar el teléfono. Y eso dio lugar, sin duda, a la necesidad de algunos complementos que, hasta el momento, no me había planteado o, de hacerlo, no había considerado tan necesarios hasta ahora. Pero de eso hablaré un poco más adelante, ahora voy a recordar cómo fueron los primeros días.

 

Los primeros días

Por norma general no tengo problemas con los dispositivos grandes. Viví mi adolescencia con un Walk-man enganchado al cinturón, y buena parte de los noventa con su sucesor natural, el Disc-man, que también era bastante aparatoso. Por no hablar de mi primer reproductor de MP3, que también lo era de discos compactos. Y en cuanto a teléfonos, ya he aportado una prueba documental del grado de “ladrillo” que tenía mi primer móvil. Con esto quiero decir que no abordé el cambio con prejuicios. Sin embargo, tengo que reconocer que las primeras semanas fueron un tanto raras. Primero porque, la verdad, me producía un cierto resquemor. Estaba acostumbrado a un teléfono que cabía perfectamente en mi mano, por lo que las personas con las que me cruzaba por la calle no podían ver (salvo que se fijaran) qué teléfono era. Sin embargo, me faltaba mucha mano no para sujetar o manejar el iPhone 6 Plus, pero sí para ocultarlo de los ojos de terceros. Ya he contado anteriormente mis experiencias con los ladrones de móviles, así que me volví bastante desconfiado, evite utilizarlo mientras caminaba por la calle (lo que tampoco es tan mal hábito, después de todo) y, a la hora de hablar por teléfono, siempre buscaba resguardarme en lugares que no fueran de paso.

Como curioso efecto colateral, empecé a fijarme más en los teléfonos de las personas con las que me cruzaba por la calle (y trabajando en el centro de Madrid, eso es mucha gente), lo que me permitió comprobar que, en realidad, la presencia de phablets en general, y iPhones 6 Plus era bastante común, y que la mayoría de sus usuarios no actuaban como neuróticos. A consecuencia de tal revelación, pensé que ya era momento de dejar de hacer el tonto y, por practicidad, recuperar el uso común que había estado haciendo hasta entonces del móvil.

Es cierto que sí que he introducido algún pequeño cambio en mi manera de utilizar el teléfono, en lo que se refiere a cuando lo empleo en la calle, pero tengo que decir que relajarme un poco fue positivo. No he tenido ni un solo problema de seguridad y, hasta el último día, no me corté a la hora de emplearlo en la calle. Ojo, eso no significa ir gritando por la calle lo feliz que era con un iPhone 6 Plus, ni dejarlo encima de la mesa de una terraza descuidando su atención. El sentido común, sin duda, es el mejor consejero a este respecto, y una vez que fui capaz de encontrarlo, todo fue mucho mejor. Y, lo que es mejor, empecé a entender determinadas costumbres que, hasta ese momento, había visto en otros usuarios, pero que pensaba que no iban conmigo. Y, sin duda, fue cuando le encontré todo el sentido a Siri y comencé a considerarla como parte de mi día a día.

 

Hola Siri

Ya he comentado que yo venía de emplear un iPhone 4 los últimos años, lo que significa que me quedé en la última versión de iPhone anterior a la llegada del asistente de voz de iOS. Sin embargo sí que lo había probado en varias ocasiones, si bien reconozco que no tanto con la intención de comprobar qué podía hacer conmigo, como con la curiosidad de tener delante a una persona que habla raro y que, ante las preguntas adecuadas, te responde de manera muy ingeniosa. Dicho de otra manera, que más que probar Siri, había jugado un poco con ella.

Sin embargo, una de las medidas de cautela que me planteé muy en serio con el cambio fue el buscar y aprovechar todas las posibilidades que me permitieran utilizar el teléfono sin tener que sacarlo del bolsillo, y ahí es dónde realmente comenzó mi relación (It’s complicated, pondría en Facebook) con Siri. Y es que si su función en un dispositivo de cuatro pulgadas no me parecía particularmente destacable (opinión muy personal, ojo), en el caso del iPhone 6 Plus me parece una función casi imprescindible, y a la que me he acostumbrado mucho, muchísimo más de lo que podría haber imaginado en el pasado. Y, ¿sabes lo más paradójico? Que en realidad hace ya unos cuantos años que empleo auriculares inalámbricos con micrófono, por lo que tendría sentido que estuviera acostumbrado a utilizar la función de manos libres. Sin embargo, seguramente por el prejuicio de no parecer un chalado que va hablando solo por la calle, hasta el cambio de 4 a 6 Plus no me había animado a hablar por teléfono sin sujetar el teléfono pegado a la oreja. Sin duda, en parte por la sensación de seguridad y, después, al descubrir la comodidad, ahora utilizo el manos libres para las llamadas y pido a Siri que me evite tener que sacar el iPhone 6 Plus del bolsillo para todos aquellos casos en los que no sea imprescindible.

 

Imprescindibles complementos

Aún recuerdo la primera caída, era primera hora de la mañana pero, tras escuchar el golpe del iPhone 6 Plus en el suelo, ya no necesité el primer café del día, se me quitó todo el sueño de repente. Y en ese momento decidí que ya era hora de buscar una buena funda. Esto es cuestión de gustos, sin duda. Está claro que el aspecto del iPhone 6 Plus es precioso, y que “esconderlo” en una funda es, en cierta medida, una pena. Pero es todavía peor sufrir un pequeño infarto cada vez que el teléfono se escurre entre tus manos, o cae de una mesa en la que no está bien apoyado, o… en fin, cada una de las veces que se precipita al suelo. El primer complemento, el imprescindible en todos los casos, es una funda.

Funda libro para Iphone 6 Plus

De nuevo volvemos al tema de los gustos. ¿Sólo para el borde? ¿Que además cubra la parte posterior? ¿De libro? En mi caso opté por una protección integral. Es cierto que a la hora de utilizar el teléfono puede resultar un sistema menos cómodo, pero por otra parte no sería la primera vez que veo un teléfono con funda lateral y posterior, y cuya pantalla muestra uno o varios rotos. Con el iPhone 4 utilizaba una funda para el lateral y la parte posterior, pero debido al mayor tamaño del iPhone 6 Plus, tuve una doble sensación desde el principio (se me va a caer más veces y las caídas pueden ser peores) que el tiempo se encargó de confirmar. También debo decir que, gracias a la funda, cada caída me daba un poco menos de miedo que la anterior, hasta llegar al punto en el que me encontraba con el teléfono anterior: asumir que es algo normal y que no tiene porque pasar nada, especialmente si has tomado las medidas adecuadas.

 

Auriculares

EarPods Apple para iPhone 6 Plus

Ya lo comentaba antes, si hay un cambio en el patrón de uso del teléfono en mi transición del iPhone 4 al iPhone 6 Plus, sin duda ha sido la incorporación de Siri y las funciones “¡Mira mamá, sin manos!” de iOS. Hace ya algunos años que utilizo auriculares inalámbricos, pero el cambio me ha servido para descubrir que la falta de un micrófono más cerca de la boca hace que, tanto para Siri como para las personas con las que hablas en cualquier llamada, la calidad con la que escuchan tu voz deje un tanto que desear. Así, aunque sigo empleando mis auriculares, el cambio también me ha servido para darles una nueva oportunidad a los EarPods que se incluyen con el iPhone 6 Plus. También tenía cierto recelo, lo confieso, pues nunca he sido muy partidario de los auriculares “de botón”, y ya cuando me compré mi primer iPod, prescindí rápidamente de ellos a favor de otros modelos del tipo neck back que, a día de hoy, sigue siendo el formato con el que me siento más cómodo. Sin embargo, debo reconocer que me he acostumbrado tanto a los de Apple que ya casi podría decir que son los que más utilizo en mi día a día… si bien me reservo otras opciones cuando el plan es escuchar música a un volumen totalmente inadecuado y abstraerme un poco del mundo que me rodea, ya sea en casa o en la calle.

Auriculares grandes con iPhone 6 Plus

 

Usos

Aquí estaba la madre del cordero: ¿supondría un cambio de tamaño de este tipo un incremento en el uso del smartphone en el día a día? Imaginaba que sí, pero sólo imaginar no da para escribir un reportaje. Este largo periodo de pruebas me ha permitido confirmar lo que ya pensaba, pero también me ha servido para hacer algunos usos que, en un primer momento, no me planteaba. El principal está muy, muy relacionado con lo que estás leyendo ahora mismo… escribir. Hasta ahora mi experiencia escribiendo en el móvil se limitaba a emails, notas y estados en redes sociales. Las algo menos de cuatro pulgadas se me hacían demasiado poco no sólo para escribir (dedos grandes y teclado pequeño, mala combinación) sino, sobre todo, por lo incómodo que resulta revisar párrafos completos y moverse por el texto. No diré que nunca hasta ahora hubiera escrito una noticia desde el teléfono, pero sí que con el iPhone 6 Plus lo he hecho en multitud de ocasiones, y que manejar entornos de edición online comunes, principalmente WordPress, resulta realmente cómodo.

Por otra parte, también hay un antes y un después en el consumo de vídeo. Con el iPhone 4 (y sus predecesores) veía algún vídeo de YouTube, así como en Facebook y en Twitter, pero jamás me planteé usar el móvil para ver una película. A las pocas semanas de haber comenzado la prueba, tuve una conversación en la oficina, una de esas conversaciones que te dejan, al terminar, con ganas de ver dos o tres pelis, leer un par de libros y escuchar tres o cuatro discos. La diferencia con otras ocasiones es que tenía esas películas (las había ripeado de unos DVD que compré hace años) en un disco duro que llevaba encima. Así que me encontré buscando apps para reproducir vídeos en el móvil. Encontré unas cuantas, aunque tuve que fijarme al detalla en el tema de los formatos, pues buscaba la que me ofreciera más compatibilidad. Y la encontré, y puedo asegurar que el (largo) regreso a casa desde la oficina se me hizo más corto que nunca.

Una vez rota esa barrera psicológica (la de utilizar el teléfono para fines para los que anteriormente usaba una tablet), lo siguiente que hice fue probar a leer. A este respecto, aunque encontré una gran diferencia con respecto a mi móvil anterior, reconozco que sigo teniendo preferencias distintas, según hablemos de libros o de publicaciones online. Para los primeros, aunque lo he utilizado para leer algún libro, reconozco que sigo utilizando mi “viejo” Kindle. Estoy acostumbrado a un tamaño de página más o menos estándar (principalmente el de los libros de bolsillo), y la pantalla del teléfono todavía se me antoja insuficiente. Sin embargo la cosa cambia si hablamos de leer publicaciones online. Suelo emplear Feedly para agrupar mis orígenes de datos favoritos y Pocket para guardar todo aquello que me interesa pero que no puedo leer en el momento en el que lo encuentro. Y el 90% de los artículos y entrevistas de Jot Down así como el 70% de Politikon. Hasta ahora llevaba ambas apps en la tablet, pero empecé a utilizarlas en el iPhone 6 Plus y, la verdad, me he acostumbrado muy bien a ese tamaño de pantalla.

Y aquí es donde vino, sin duda, un gran cambio, dado que hasta ahora esas cosas las hacía con una tablet, que también me acompañaba en mi día a día. Y el cambio es que dejé de salir de casa con tres dispositivos (smartphone, tablet y eReader) para hacerlo sólo con el móvil y, más o menos la mitad del tiempo, con el libro electrónico. Y es un cambio con el que no contaba, la verdad, llevo utilizando tablet desde prácticamente su advenimiento, y no me planteaba de ninguna manera el dejar de salir de casa con dicho gadget. No digo que sea el caso de todo el mundo, desde luego, pero sí que puedo decir que, para mí, el phablet ha cubierto las necesidades para las que, hasta ahora, necesitaba dos dispositivos. Sigo utilizando la tablet en casa, y en ocasiones también salgo con ella a la calle, pero se ha convertido en algo muy ocasional, muy lejos de la dependencia que tenía de la misma hasta hace alrededor de año y medio.

 

Donde no he notado tanto cambio, la verdad, es precisamente donde más lo esperaba, en los juegos. Es decir, he notado un gran cambio en lo que se refiere a rendimiento, pues no en vano hay unas cuantas generaciones entre mi vetusto iPhone 4 y el iPhone 6 Plus que he estado probando. Sin embargo, y esto es más un tirón de orejas a los desarrolladores que otra cosa, creo que en su gran mayoría todavía no le sacan todo el partido al mayor tamaño de pantalla. Es más, en la inmensa mayoría de los casos se limitan a hacer que la imagen se muestre más grande. Al igual que los desarrolladores de apps de otras categorías sí que han jugado con maestría la baza de la pantalla más grande, creo que en el campo de los juegos todavía les queda algún paso por dar.

Y, eso sí, otra cosa que he comprobado es que mi plan de datos, que hasta ahora había sido suficiente, se ha quedado corto. Ya hay estudios que hablan de una relación directamente proporcional entre el tamaño de la pantalla y el consumo de datos, y en mi caso puedo decir que aciertan de pleno. Afortunadamente, en este periodo mi operador ha subido en dos ocasiones el volumen de datos mensual, pero es que incluso así he tenido que contratar más. Y ojo, que la tablet que empleaba a diario tiene conectividad 3G y también la utilizaba para conectarme a la red aquí y allá. Sin embargo, tenerlo todo en un único dispositivo, que además es más manejable y tienes siempre a mano, en mi caso ha supuesto un muy importante incremento del consumo de datos 3G/4G.

 

Los últimos días

 

Como ya comentaba al principio, una de las posibilidades más interesantes que te ofrece este trabajo es la de probar muchos dispositivos, prácticamente todos aquellos que te interesen. Sin embargo, en ocasiones ocurre que después de probar algo, decides que lo quieres o, lo que es peor, que lo necesitas. No es la primera vez que me ocurre (ya son muchos años dedicado a esto), así que a medida que se acerca el momento de tener que devolverlo (que, al final, siempre llega), empiezas a experimentar una cierta sensación de vacío. En mi caso, no obstante, y como cierre de la prueba del iPhone 6 Plus, llegado el momento de devolverlo a Apple me había propuesto volver a mi iPhone 4, que tantas satisfacciones me había dado los últimos años. Y más o menos eso hice. Una vez que contacté con Apple y concretamos las condiciones de la devolución, hice una copia de seguridad del contenido del phablet, lo restauré a la configuración de fábrica y, durante varios días (quizá una semana), volví a mi viejo teléfono. Pero ya no era lo mismo. Su pantalla ahora se me hacía demasiado pequeña para casi todo y tuve que volver a la tablet. Es decir, al móvil, la tablet y el libro electrónico.

La primera conclusión a la que llegué es que, tras usar un phablet y acostumbrarte a él, volver a un teléfono de cuatro pulgadas es muy difícil. No diré imposible, pero sí realmente complicado, y ya nunca vuelve a ser lo mismo. Por otra parte, la aproximación de Apple a este formato intermedio me parece muy acertada: ni demasiado grande ni demasiado pequeña, y aunque parezca mentira sí que se puede manejar con una sola mano. Y, quizá lo más importante para mí (y lo que quería probar cuando me planteé este artículo), estoy convencido de que podría haber pasado dos (o incluso tres) años más con ese mismo teléfono. Sólo tuve un pequeño problema con él y fue muy sencillo encontrar información sobre el mismo, así como los pasos para solucionarlo. No tuve que hacerlo porque, casualmente, coincidió con el momento de devolverlo, pero aún así me informé en el servicio técnico y podría haberlo arreglado en horas.

Así pues, la conclusión, la gran conclusión de todo esto, ¿merece la pena gastarse lo que costaba un iPhone 6 Plus, lo que cuesta ahora un iPhone 6S Plus, o lo que costará un hipotético iPhone 7 Plus? Yo pienso que sí. En mi caso supone no tener que actualizar la tablet (algo que ya me iba tocando) y, por otra parte, me parece un dispositivo capaz de mantenerse en servicio sin dar problemas durante varios años. Así pues, lo que hay que plantearse no es el coste “en bruto” del dispositivo, sino su valor dividido entre el tiempo durante el que (salvo accidentes) será operativo. En su momento, hace años, hice ese cálculo con el iPhone 4 y, sin duda, el tiempo me ha dado la razón. En este caso, y teniendo en cuenta que (para el uso que yo hago), tengo smartphone y tablet para varios años en un único dispositivo, la inversión merece la pena. Y es que no me apetece, pasado un año, tener que estar pensando en cambiar, llámame antiguo, pero la idea de que un teléfono me pueda durar cuatro años me resulta formidable.

Y con todo esas esas ideas y todos esos números en la cabeza, llegó la semana de devolver el iPhone 6 Plus a Apple, que tan amablemente me lo había cedido durante todo ese tiempo. Y esto quizá te resulte extraño en primera instancia, pero no estaba triste por tener que devolverlo. Tenía muy claro, desde el principio, que esa cesión tenía fecha de caducidad, así que pude ir haciéndome a la idea de ello desde el primer día. Sin embargo, ¿qué sentido tenía llegar a esas conclusiones y escribir un artículo contándolas? ¿No faltaba algo en la ecuación? Sí, efectivamente, faltaba algo, así que dos días antes de la devolución, el día anterior a hacer las fotos que ilustran este artículo, decidí que sería un poco incoherente contar todo esto y no actuar en consecuencia, por lo que sólo me quedó llamar a un distribuidor, consultar la disponibilidad y, un par de horas después…

iPhone 6 Plus y iPhone 6S Plus

Sí, lo que ves en la foto son dos cajas, la del iPhone 6 Plus que devolvería a Apple unas horas después, y la del iPhone 6S Plus que, desde entonces, es mi teléfono. Un teléfono que he comprado a través de mi operador, por un valor bastante cercano a su precio íntegro, y que no obstante me sigue pareciendo una excelente compra. Y ya he podido probar algunas de sus novedades con respecto a su predecesor, el que ha pasado bastante más de un año probando, pero no han sido esas novedades las que me han hecho decidirme. No, lo que me ha empujado a gastarme ese dinero en un smartphone es que, después de todo el tiempo de pruebas, he podido comprobar que ese algo especial que tenía el iPhone 4 que durante tantos años ha sido MI teléfono, es algo que Apple también ha puesto en su phablet. Un algo que hace que, en mi caso, no me plantee dar un paso atrás. Y ojo, que con esto no pretendo criticar los excelentes teléfonos de otros fabricantes. No, lo que digo es que quiero un teléfono de gama alta que me dure años, y sé que con un iPhone tengo la garantía de que así será. Y no la garantía que me puedan dar el fabricante u otros usuarios, no. Hablo de la garantía que me da mi propia experiencia. Esa experiencia que acabo de compartir contigo.

 

Imágenes: Apple / Tek’n’Life

One Response to Prueba: un año (largo) con un iPhone 6 Plus

  1. A. 11 Septiembre, 2016 at 8:08 #

    Buen artículo,\r\n\r\nyo tengo un iPhone 5 ya con 4 años, que funciona perfectamente y sigue funcionando de forma muy fluida (salvo una batería algo degradada ya), y acabo de reservar un Iphone 7 Plus. No soy de renovar los móviles anualmente, y tras mi experiencia de 4 años con un terminal que funciona de fábula, personalmente me sigo quedando con iPhone, sin desmerecer las cualidades de otros terminales.\r\n\r\nMe da un poco de respeto el tema del tamaño, pero estoy seguro de que me acostumbraré, y además me dará un plus en muchos aspectos. Tu análisis me ha tranquilizado un poco, y creo que he tomado la decisión acertada. \r\n\r\nPor momentos estoy tentado a cancelar la reserva, y reservar el iPhone 7 normal, pero la verdad que me llama la atención esa simbiosis móvil-tablet, y tiene muchas ventajas a pesar de el inconveniente de la portabilidad y ser algo más aparatoso.\r\n\r\nGracias por el análisis, me ha resultado muy útil.

Deja un comentario