" />
ZOOM
GALERÍA
23 COMENTARIOS

Las intolerancias alimenticias son cada vez más frecuentes entre la población y, generalmente, se diagnostican mal

Qué comer cuando eres intolerante a la lactosa, los cereales, el azúcar…

Antes de comenzar es conveniente advertir al lector que puede sentirse confundido por la forma de enfocar este tema. La idea surge de la experiencia personal, y como tal es la redactora (esto es, yo) la principal fuente de información. Pero no se trata sólo de exponer una problemática personal, que para eso están los blogs, sino un problema con el que se enfrentan cada día muchas personas con intolerancias alimenticias de cualquier tipo o alergias. Así que aunque parte de la narración discurra por circunstancias personales, lo dicho puede servir para todos aquellos que viven con limitaciones a la hora de comer.

¿Alergia o intolerancia?

Es importante aclarar la diferencia entre estos dos problemas. Para empezar, la alergia es una reacción del sistema inmune ante algo que considera una amenaza sin serlo. Es un fallo de las barreras defensivas del organismo que puede tener consecuencias muy serias para quien lo padece. El alergeno (o sustancia que desencadena la reacción) es habitualmente una proteína, ante la cual reaccionan los anticuerpos del organismo como si se tratara del más dañino de los patógenos. Entonces libera todo su arsenal contra el supuesto enemigo: congestión nasal, tos, inflamación, urticaria, diarrea, vómitos, dolor… la lista de síntomas puede ser mucho más larga, y según el grado de reacción alérgica puede ir de un molesto moqueo a un serio (y puede que mortal) shock anafiláctico a los pocos minutos de entrar en contacto el causante de la reacción.

enfermo

En el caso de las intolerancias la cosa no llega a ser tan seria, pero es igualmente preocupante. Aquí no es el sistema inmune el afectado, sino el metabólico. Lo que falla es la capacidad del organismo de procesar y digerir bien algunas sustancias. Por ejemplo, las personas con intolerancia a la lactosa (el azúcar natural de la leche) lo que les pasa es que carecen adecuadamente de una enzima, la lactasa, que es la que rompe esa molécula de azúcar. Las consecuencias entonces son náuseas, vómitos, hinchazón y dolor abdominal, gases, diarrea y también cansancio, dolor en las extremidades, problemas de piel, falta de concentración, alteraciones del sueño, etc. Básicamente, no te mueres si lo tomas, pero en el peor de los casos te sentirás morir.

Historia de una intolerancia

Si alguna “ventaja” tiene ser alérgico, es que la misma enfermedad te hace identificar rápidamente aquello que tu cuerpo rechaza. No se puede ser alérgico a algo que comes y no saberlo. Sin embargo, hay muchas personas con intolerancia alimenticia que no saben exactamente qué es lo que les está produciendo todas esas molestias, y tardan mucho tiempo en reconocer qué es lo que les está perjudicando. Otra veces pasan por un montón de pruebas y análisis y el resultado no siempre es un diagnóstico acertado. Hay un significativo porcentaje de intolerantes al trigo que no son celíacos, pero son diagnosticados como tales.

En mi caso la cosa empieza en la tierna infancia. Era intolerante a la lactosa, pero como por aquel entonces no había otra cosa (y si no de dónde iba a salir el calcio para los huesos, que estaba en edad de crecer), la leche seguía siendo un elemento de obligado consumo. Así que no recuerdo una infancia, ni una adolescencia, ni una juventud sin problemas digestivos, hasta que la leche de soja apareció de forma algo más habitual en los estantes de los supermercados. Eso le dio alivio a los desayunos y solaz a las meriendas. Por lo menos podía mojar las galletas en algo con cierto aire a leche, sólo que sabía a campo (de hecho, como si estuviese masticando un trozo de campo, pero sin vaca). Al final te acostumbras a todo y me acabé acostumbrando a beber zumo de hierbajo. Hoy afortunadamente, al menos en Madrid, no es tan raro encontrar cafeterías que disponen de leche de soja.

azucar

Para hacer más llevadera la transición añadía una buena cantidad de azúcar, amparada en la creencia de que tenía el azúcar bajo en sangre y que me mareaba si no tomaba algo dulce a diario. Y era cierto, sólo que no era exactamente como yo creía que era. Era verdad que si no tomaba azúcar me mareaba, pero era la misma reacción que tiene un yonqui en busca de su dosis. El organismo estaba tan acostumbrado a la energía fácil que todo él gritaba reclamando una razón para no currar (metabólicamente hablando).

No vi “Super size me” hasta algunos años después, gracias a lo cual pude entender con más claridad lo que le estaba pasando al organismo. Por aquel entonces, simplemente, veía que cada vez tenía más necesidad de azúcar, que estaba cansada todo el tiempo y que me costaba descansar, además de pasarlo mal a diario con el vientre inflamado y dolorido. Hasta tal punto (esto ya son intimidades, pero vaya la confesión en pro de la ciencia) de llevar camisas y jerseys largos y anchos para poder llevar el botón de los pantalones desabrochado. No porque no me cerraran, sino porque la más mínima presión sobre la barriga me causaba un dolor y un malestar difíciles de describir.

Llegué a estar tan cansada, tan agotada, que sentía que me dormía sobre el teclado, y a veces tenía que ir al baño, encerrarme y tratar de cerrar los ojos un momento, sin que eso sirviese de nada. Lo único que logró cambiar aquello fueron dos decisiones radicales: dejar de tomar azúcar y hacer caso de un médico.

Lo primero, dejar de tomar azúcar, requirió una semana de desintoxicación para poder dejar de sentir el “mono” de azúcar. Una semana con mareos, dolor de cabeza, irritabilidad, mal humor, náuseas y unas ganas de invadir Polonia… Una semana. Después todo se pasó: la supuesta hipoglucemia, los mareos, la necesidad de azúcar… pero reconozco que nunca he tenido tantas ganas de matar a alguien que cuando estaba de parto y alguien me hablaba del milagro de la vida y lo hermoso que es ser madre.

Médicos y médicos

Lo segundo fue más duro. Al principio achacaba el cansancio extremo al frío invierno, luego a la astenia primaveral, pero cuando empezaron a discurrir estaciones sin cambios fui al médico. Lo primero que me hicieron fue la prueba del aliento, para ver si tenía helicobácter pylori. Una bacteria intestinal presente en buena parte de la población (se calcula que casi dos tercios de la población mundial la tienen) pero que no siempre da problemas; pero cuando los da la cosa se pone seria, porque prácticamente se come (literalmente) el estómago. Es causante de úlceras sangrantes y cáncer gástrico entre otras cosas.

El análisis dio positivo, así que comencé un tratamiento de 10 días con tres tipos de antibiótico a la vez, porque por lo visto la bacteria es un mal bicho y hay que usar artillería pesada para acabar con ella. Los 5 últimos días del tratamiento me los pasé sin poder salir de casa. Tuve que aguantar las coñas de mi hija llevándome hasta la puerta del baño como a una abuelilla porque el cóctel de pastillas me causaba vértigos tales, que de haber estado alguna vez en un barco en plena marejada creo que me habría sentido igual.

risas

Finalmente fui declarada “zona libre de bacteria”. Durante un tiempo, apenas un mes, las digestiones mejoraron, pero luego volvió todo al punto de inicio. Me hice las pruebas de la intolerancia al gluten y también dieron negativas. En los análisis de sangre y orina no se veía nada. Agotadas las opciones más plausibles, cuando mencionaron la palabra “gastroscopia” busqué otro médico.

En esta ocasión, después de contar todos los síntomas y pruebas que me habían hecho el médico me dio una lista y me dijo, prueba tres meses a no comer nada de lo que pone aquí, y si te va bien, hazlo de por vida. La lista de prohibiciones era descorazonadora:

  • Nada de azúcar
  • Nada de lácteos, salvo ocasionalmente de cabra
  • Nada de cereales (salvo arroz, quinoa, amaranto y trigo sarraceno)
  • Nada de bebidas carbonatadas
  • Nada de fritos
  • Nada de carnes rojas
  • Nada de café
  • Limitar el resto de las carnes (salvo el jamón serrano)

Vale lo del azúcar y los lácteos, total ya lo estaba haciendo, pero ¡¡los cereales!! Eso eliminaba de un plumazo bocatas, sandwiches, macarrones, pizza, la mayoría de las tapas de los bares, el helado, las palmeras de chocolate, ¡¡el chocolate!!, los mantecados de Navidad, el bizcocho de mi tía, las galletas (¡¡las campurrianas!!)... Y además, ¡¡¡qué cojo*** era la quinoa!!!, ¿y el amaranto? Bueno, sólo era un trimestre, y tampoco tenía nada que perder, así que me armé de paciencia y me dispuse a pasar tres meses de restricciones. Al día siguiente, a la hora del desayuno, lloraba sobre mi leche de soja sin galletas. Ahora que no me oye mi médico, confieso que lo único en lo que no le he hecho caso es en lo del café, la cerveza y algunas patatas fritas muy de vez en cuando.

Un problema de alimentación que se convierte en un problema económico

En más de una ocasión me he planteado qué pasaría si no tuviera los medios económicos para mantener mi dieta. ¿Qué sería de un indigente celíaco? (que seguro que los hay). Y me llevo las manos a la cabeza pensando en lo barato que sale comer mal, independientemente de que se tenga algún problema digestivo añadido.

caballo

El caso es que pasaron los tres meses y no sólo me fue bien, es que ¡¡estaba bien!! Desapareció la inflamación, el dolor, el malestar, el botón desabrochado, el cansancio permanente, el sueño a todas horas. Todo. Así que seguí hasta la fecha, y de eso hace dos años. Pero eso supuso un cambio muy drástico en la forma de alimentarme y un presupuesto algo mayor en comida. Y ni que decir tiene que sin hacer nada más perdí 7 kilos.

Por lo pronto la leche de soja, arroz, almendras, etc. como alternativas a la leche de vaca sale más cara. Si la leche de vaca puede costar entre 0,40 € y 1 € (las marcas blancas salen habitualmente muy baratas, y existen leches de soja “eco” con un precio superior a los 2 €), la leche de soja ronda entre los 1,20 € y los 1,90 € aproximadamente. Si nos vamos a las leches de arroz, avellana, quinoa, almendras u otras, suelen superar los 2€. También están las leches sin lactosa, que salen algo más caras que las normales y un poquito más baratas de las de soja, pero en mi caso directamente nos acostumbramos todos en casa a la soja y eso es lo que hay.

De las leches de soja hay que hacer un paréntesis. Para hacerla más agradable al consumidor y minimizar el sabor a rastrojo seco, se le suele añadir algún tipo de endulzante: fructosa, azúcar, edulcorante… No mucho, pero lleva. Existen un par de marcas que no llevan nada de azúcar añadido, ¿adivina a qué sabe? Pero como decía antes, a todo se acostumbra uno.

En cuanto a la ingesta de hidratos de carbono, la prohibición de cereales dejaba en mi caso las opciones bastante limitadas. Una opción era acudir a los estantes de productos para celíacos, aunque la mayor parte de los productos sin gluten contienen maíz o harina de maíz. La marca Gallo tiene (aunque no disponible en todos los comercios) pasta elaborada exclusivamente con harina de arroz). Hablamos en principio de los productos que se pueden encontrar en un supermercado o en un hipermercado. Los productos específicos que se venden en tiendas “eco” o dietéticas salen bastante más caros. En cualquier caso, tanto si es por gusto o porque no hay más remedio, los productos específicos para intolerancias aumentan significativamente el presupuesto de las familias.

Según un informe de 2014 de la Federación de Asociaciones de Celíacos de España, existe una diferencia sustancial de precios entre los productos con y sin gluten. Aquí mostramos algunos ejemplos con precios expresados en €/Kg.

  • Barritas de cerreales

    • Con: 8,34
    • Sin: 34,63
    • Diferencia: 26,29

  • Base de pizza

    • Con: 3,57
    • Sin: 11,99
    • Diferencia: 8,42

  • Cereales Corn Flakes

    • Con: 3,60
    • Sin: 8,97
    • Diferencia: 5,37

  • Empanadillas

    • Con: 4,18
    • Sin: 16,40
    • Diferencia: 12,23

  • Magdalenas

    • Con: 2,40
    • Sin: 14,66
    • Diferencia: 12,26

  • Cerveza

    • Con: 2,36
    • Sin: 4,95
    • Diferencia: 2,59

  • Pan de molde

    • Con: 2,24
    • Sin: 9,99
    • Diferencia: 7,75

  • Pan tostado

    • Con: 3,11
    • Sin: 17,66
    • Diferencia: 14,54

  • Macarrones

    • Con: 1,18
    • Sin: 6,71
    • Diferencia: 5,53

  • Pizza congelada

    • Con: 4,97
    • Sin: 11,23
    • Diferencia: 6,26

  • Filete de cerdo adobado

    • Con: 7,14
    • Sin: 10,31
    • Diferencia: 3,17

  • Chorizo

    • Con: 8,89
    • Sin: 11,05
    • Diferencia: 2,16

En el caso de los celíacos, productos considerados como básicos para una alimentación equilibrada (pan y pasta por citar algunos) añaden a la enfermedad un gravamen económico desproporcionado, máxime cuando es un régimen obligado y estricto de por vida. Según este mismo informe, el incremento anual en la cesta de la compra de un celíaco es del 315,17% (unos 1.586,40 euros más al año) sobre una persona que no tenga esa restricción.

Dado que en mi caso el maíz está prohibido, las posibilidades de obtener algo válido dentro de los productos para celíacos se limita bastante, y acudir a los productos de tiendas especializadas es un suicidio económico para hacer una alimentación diaria de larga duración.

Opciones

Para ser totalmente claros, para que la cesta de la compra no sea un problema, una de las cosas que hay que asumir es que buena parte de los alimentos que habitualmente se tomaban elaborados, habrá que elaborarlos en casa, sustituyendo los productos prohibidos por otros “autorizados”. Una posibilidad es usar harina de arroz, pero como en los casos anteriores, los precios pueden llegar a ser extremadamente variables y altos. De las que se puedan encontrar en hipermercado existen harinas de arroz integral bio entre 2,45 € y 4,59 € los 500g. Sin embargo en Mercadona, bajo la marca Hacendado se venden los 500 g de harina de arroz (si integral, ni bios, ni ecos) por 0,99 €.

Una de las características de mi lista negra de cereales es que mayoritariamente tienen gluten. Esa es una de las razones por la que la mayoría de productos de panadería y pastelería se hacen con estas harinas, porque les da esponjosidad y jugosidad. Si alguna vez quieres probar, compra un pan para celíacos y verás a qué nos referimos. La textura es tan seca, que sientes que ese trozo de pan te absorberá todos los fluidos del cuerpo y te dejará más seco que una momia. No esperes que el sabor y la textura de un bizcocho o pan de arroz se parezca a lo que ya conoces, pero es comestible y si te acostumbras ya tienes todo el trabajo hecho. La harina de arroz, por ejemplo, se puede usar para hacer tortitas, bizcochos, masa de pizza, enharinados para frituras, etc. Recetas en Internet hay para dar y tomar. También hay máquinas como la Thermomix que se pueden programar para hacer harina de arroz.

arroz

En la zona de “productos del mundo” de los hipermercados se pueden encontrar a un precio no muy extravagante obleas de arroz para hacer rollitos de primavera o cualquier variación que nazca de una mente imaginativa. También noodles y fideos de arroz, con lo cual es más fácil recuperar la esperanza en el mundo.

Otra posibilidad son los cereales de arroz inflados tipo Rice Krispies. En la oferta “Eco” se venden bolsas de 125g (con o sin miel) por precios que van desde los 5,11 € a los 1,12 €. Luego están los que venden los fabricantes tradicionales de cereales, generalmente chocolateados o con azúcar. De momento, uno de los que he encontrado que sólo tienen arroz inflado (porque los hay elaborados a base de harina de arroz, en ocasiones mezclada con otras harinas como la de maíz) y una menor cantidad de azúcar (8g de azúcar por cada 100 g de cereales) son los Rice Krispies de Kellogs. La caja de 375g se vende aproximadamente por 2,84€, aunque según el comercio puede subir de precio. Aunque no todas las grandes superficies lo venden, y casi ninguna de las pequeñas.

En el caso de las leches de soja, una posibilidad que sale mucho más económica a la larga es fabricarla uno mismo. Se trata de robots de cocina diseñados específicamente para hacer automáticamente todos los procesos de su fabricación, desde el triturado al filtrado, incluyendo los momentos en que hay que calentar el brebaje a una temperatura determinada. Estas máquinas pueden costar unos 150 € y se pueden usar también para hacer bebidas de arroz, avellanas, almendras, etc. El proceso dura unos 15 minutos y tiene capacidad para 1,3 litros. Eso supone que si en una casa se consume un litro diario, habría que usar la máquina todos los días.

Por qué se producen las intolerancias

En el caso de la intolerancia a la lactosa se ha comprobado, a pesar de lo difundido del consumo de lácteos, que la padece aproximadamente un 75% de la población mundial. De hecho, lo natural es que el organismo humano fabrique lactasa para digerir la lactosa hasta una edad determinada, coincidente con el fin de la lactancia. A partir de ese momento deja de producirse porque ya no es necesaria. Así que las personas que toleran bien la lactosa, fundamentalmente concentradas en el norte de Europa, lo hacen gracias a una mutación genética que permite que la lactasa se siga produciendo más allá de la infancia. Visto desde ese punto de vista, lo normal es tener cierto grado de intolerancia a la lactosa, y sería erróneo considerarlo como una enfermedad. Pero sí como un problema si la mayoría de los alimentos procesados contienen leche o derivados (o almidones y harinas), por lo que casi que hay que ir a la compra con una lupa para leer bien la composición de cada cosa que vamos a comer.

En cuanto al trigo, por citar un ejemplo, se calcula que actualmente el 40% de la población mundial tiene algún tipo de intolerancia o alergia al trigo. Una cifra que curiosamente ha ido creciendo en los últimos años, por lo que cada vez es más frecuente encontrar casos de personas a las que la ingesta de trigo les sienta mal. No deben confundirse las intolerancias al trigo con la enfermedad celíaca. Un intolerante puede dar negativo en el test de tolerancia al gluten, pero mejorar sustancialmente los síntomas si se le retira el trigo de la alimentación. Según especialistas médicos existe lo que se conoce como Intolerancia por mecanismos inmunológicos celulares, causante de una gran parte de las intolerancias a este cereal, que producen la liberación al organismo de histamina. Esto causa inflamación, dolor de cabeza, síntomas digestivos, dolores musculares y cansancio. No se conoce la causa, pero sí la cura: dejar de comer trigo.

Los investigadores consideran que la causa fundamental de las intolerancias está en la acumulación en el organismo de determinados componentes de los alimentos que no llegan a asimilarse bien por el metabolismo. Esto acaba causando una respuesta inflamatoria que cursa con un cuadro de síntomas nada liviano:

  • Distensión abdominal, gases, diarrea o estreñimiento, dolor abdominal, etc.
  • Acné, urticaria, picor, psoriasis, etc.
  • Dolor de cabeza, mareo, vértigo, fatiga.
  • Obesidad o sobrepeso.
  • Cansancio, dolores articulares, artritis, artrosis, fibromialgia.
  • Asma, rinitis, dificultad respirtatoria, etc.
  • Ansiedad, letargia, depresión, hiperactividad en niños.

Los test de intolerancia alimenticia pueden arrojar luz rápido sobre los alimentos causantes de nuestros problemas y su grado de afectación, pero también es posible llegar a conclusiones similares observándonos a nosotros mismos y la reacción de nuestro organismo ante la ingesta de determinados alimentos.

Entre las causas que se barajan están los defectos metabólicos (sería el caso de la intolerancia a la lactosa y la celiaquía), pero la gran mayoría son de causa desconocida, aunque en ocasiones vinculadas a aditivos alimentarios, la contaminación o a algunas levaduras.

En cualquier caso la buena noticia es que para dejar de sufrir los síntomas basta dejar de tomar ese alimento y que, como ya hemos mencionado, a todo se acostumbra uno. Por si te sirve de consuelo, una vez que el cuerpo se acostumbra a sentirse bien después de pasar, al menos tres meses, sin comer nada que le perjudique, la sola idea volver a sentir dolor o cansancio es motivo suficiente para no tener ganas de sucumbir, ni siquiera ante la pizza más apetecible o el pastel más dulce.

23 Responses to Qué comer cuando eres intolerante a la lactosa, los cereales, el azúcar…

  1. Viviana 26 Julio, 2016 at 2:10 #

    Hola, es interesante tu nota, después de un año y medio de pasear por médicos y realizarme diversos estudios, me diagnosticaron intolerancia a la lactosa y a las harinas, y tal cual luego de tres meses de dejar de comer estos alimentos dejé de sentir todos los malestares y dolores que me ocasionaban. Mi pregunta es bien específica, entre los estudios que me realizaron me hicieron uno que en Argentina de donde soy se denomina CA 19.9, que es un indicador tumoral, todos los estudios de imagen salen limpios, a vos te lo hicieron? sabes si puede dar mal cuando tienes estos problemas? me dijeron que puede ser por la intolerancia a la lactosa, pero me quiero quedar más tranquila.\r\nGracias por compartir tu historia con todos.\r\nSaludos desde Argentina.

    • Redacción
      Redacción 26 Julio, 2016 at 11:19 #

      Hola Viviana, a mi no me hicieron esa prueba, y no te puedo decir gran cosa al respecto. Lo mejor es que lo consultes con tu médico y, si no te convence lo que te dice, pide una segunda opinión. A mi me hicieron la de la Helicobacter pilori y dio positivo, y la del gluten, pero dio negativo. Los médicos me mandaron un tratamiento antibiótico muy fuerte y después de eso me sentí mejor un mes o así comiendo de nuevo de todo, pero luego volvieron las molestias. Así que dijeron que no sabían y que harían más pruebas, pero soy muy mal paciente, y como eliminando los alimentos que me sentaban mal desaparecía toda molestia, simplemente dejé de comerlos, y así sigo, y llevo más de dos años así. Como algo que no debo: me duele la tripa. No lo como: no me duele. Ergo, evito comerlo. Siento no poder ayudarte más.\n\nFátima G.

    • Silvia 6 Octubre, 2017 at 4:12 #

      Que bien me ha servido está información, todos los problemas de los que se habla,.todos los tengo gracias por orientarme, y saber que muchas personas que padecen lo mismos por que, mi familia no me comprendía, ahora me siento más informada y preparada para esto.

    • ANGELICA SANZONETTI 21 Enero, 2018 at 1:25 #

      GRACIAS! Pequeña comia todo, como a los 15 no pude comer mas marisco, a veces piña a veces mani, a veces cerdo, me hicieron elicobacter fue positivo. ME PASO IGUAL A TI , llevo seis meses sin poder comer bien, todo me da acidez y me dan ganas ds comer cosas dulces. Tengo dermatitis atopica. SI NO ES POR TU INFORMACION NO SE QUE HARIA. ME SALVASTE LA VIDA. ANGELICA SANZONETTI

  2. Pedro Cerdano 22 Enero, 2017 at 3:23 #

    Hola, mi nombre es Pedro, soy de La Paz Bolivia, de 63 años, sufro por cerca de 30 años estos problemas de intolerancia a la lactosa, al azucar, a la fructosa y celiaquia. tampoco tolero los conservantes, gaseosas, bebidas alcohólicas, derivados de arroz, papa, frituras, soja y todo tipo de carne corriente por lo que ya los tengo como prohibidos para mi alimentación. Unicamente puedo tolerar contados alimentos como: Choclo tierno, carne muy blanda preparada en su punto, pipocas de quinua, pollo picado cocido con rodajas de cebolla, frutas unicamente papaya y sandía, agua natural sin sabor. De esta manera no puedo compartir casi con nadie para no estar explicando frecuentemente mi complicado problema a la hora de comer, paso muy mal mi vida porque nadie me entiende, ningún médico ni personas normales. Hace como dos años que me encontraron helicobacter y me curaron con lo que mejoré un poco por un breve tiempo, luego volvió estos problemas, vuelvo hacerme examinar con resultado negativo. Consulto a una megneto-terapeuta quien me diagnostica que aun tengo helicobacter, ella por 15 días seguidos me aplica tratamiento con imanes lo cual me ha mejorado en parte como en un 50 % de mis dolores de sensación de frio en mis plantas y de rodilla, pero continua aún inalterable el problema de mi boca con saliva amarga y ácida principalmente en las noches que no me deja dormir al provocarme efecto quemante de mi boca por lo que debo despertarme cada 3 horas para lavarme la boca y aliviar la molestia. Tambien e probado leche y yogurt sin lactosa, así como galletas sin gluten, los que de alguna manera son mejores pero no definitivamente para incorporarlos como mi alimento.
    Si alguien de buen corazón me puede aconsejar los pasos que debo hacer para eliminar este problema de salud que sufro por muchos años. Ya pasé por muchos médicos principalmente gastroenterólogos sin éxito.

    • Alicia 15 Febrero, 2017 at 18:19 #

      Hola Pedro.
      Yo también soy intolerante a la fructosa, lactosa, sorbitol y ahora me está mirando celiaquia. También he dado positiva en helicobapter pilori de la cual me estoy tratando ahora.
      Te comprendo perfectamente, yo ya empecé con la dieta para todas estas intolerancias y es horrible. Estoy deseando sentirme mejor. Siento al igual que tú un frío tremendo en los pies que es difícil de quitar a no ser que los meta en agua caliente y tengo que cambiarme cada dos por tres de calcetines porque parece cómo que queden mojados del frío. Yo sin embargo siento la boca muy seca. Tengo además palpitaciones, épocas de ansiedad y dolores musculares. Pero no me pienso rendir y seguiré buscando respuestas. Ánimo y cambia de médicos si es necesario.
      Ésta es una enfermedad muy incomprendida, lo sé. Mucho ánimo y no te rindas, prueba digestivos, internistas y nutricionistas que te puedan ayudar.

      • Julia 16 Febrero, 2017 at 1:46 #

        Alicia.Si eres intolerante a la lactosa,debes recordar que hay montones de medicamentos que llevan lactosa y sorbitol

      • Carolina 12 Abril, 2017 at 15:50 #

        Hola, mi caso es parecido al de Pedro y Alicia. Me salió intolerancia al gluten, lácteos, soja, maíz, sésamo, etc. Lo dejé todo hace casi 2 años y mejoré un poco, pero son mejorías temporales siempre con recaídas. El maíz no he conseguido dejarlo del todo xq algunos productos sin gluten lo llevan. Pero yo siento q tengo intolerancia a más cosas, que no he conseguido determinar cuáles son. A veces me he puesto mala después de comer pasta, quinoa, pescado azul, la fruta noto que no me sienta bien.. Llega un punto en que una desearía no tener q comer para vivir, es una tortura. Mis síntomas son cansancio, dolor abdominal, heces sueltas, mucha sed, piel seca, molestias oculares y mucho frío en manos y pies. Ademas me dan gastroenteritis cada dos por tres que y me dejan el intestino mal durante mucho tiempo. Alicia quería preguntarte qué pruebas te hicieron para determinar la intolerancia al sorbitol y a la fructosa, pues creo que podría tenerla. Y también preguntar x opciones para el desayuno, pues dejé una temporada de comer pan sin gluten y me salió acetona y la internista me dijo que no puedo dejar los hidratos en el desayuno. Es un puzzle muy difícil de encajar, va pasando el tiempo y a veces los ánimos flaquean.Gracias y saludos a tod@s!

    • Julia 16 Febrero, 2017 at 1:43 #

      Pedro.¿Puede ser que tengas empastes de mercurio?Las famosas amalgamas.Esas producen mal sabor en la boca,cándidas orales,gingivitis e infinidad de problemas de salud.Si es así debes hacerte ver por un odontólogo holístico y hacer que te las saque,pero asegúrate que sigue el protocolo de seguridad,sino es peligroso y puedes ponerte peor.
      Si quieres más información busca sobre mercuriados en google.
      Espero haberte ayudado y que mejores pronto.
      Saludos desde España.

      http://www.institutobiologico.com/seminarios/amalgama.htm

      http://www.mercuriados.org/es/pag220

      • Liliana 9 Septiembre, 2018 at 19:17 #

        Hola Pedro, yo tengo esos síntomas y me doy cuenta que cuando tengo el sabor amargo en la boca es debido a algún alimento que no tolero( el reflujo me da ese sabor amargo en la boca , sobre todo cuando duermo) .
        Sufro de intolerancia y el alergista me dijo que consulté con un gastroenterolo o nutricionista , que lo mío es un problema de “déficit enzimas digestivas”
        Estás enzima hacen que tengamos intolerancia alimentaria.

  3. Julia 16 Febrero, 2017 at 1:34 #

    Hola.
    He leído vuestros comentarios.Yo también llevo muchos años con problemas digestivos y demás.Desde que fui hace tres años a un kinesiólogo y me diagnosticó Candidiasis intestinal he dejado de tomar principalmente ázucares refinados,glucosa,lactosa,frutosa ,etc y también alimentos con levadura mejoré un poco.Desaparecieron las cistitis repetitivas,la sensacion de frío estremo y mi transito intestinal mejoró.Pero sigo con mala salud a pesar de tanto sacrificio y privaciones.Creo que se debe a las ocho analgamas que llevo en la boca.

    A Pedro Cerdano,quería decirle que si acaso tiene empastes de mercurio,llamadas amalgamas es probable que tenga esos problemas de mal sabor de boca,cándidas orales,,etc y muchísimas otras dolencias que provocan.Debe acudir a un dentista holístico para retirarlas siguiendo un estricto protocolo de seguirdad,sino es peor el remedio que la enfermedad.Puede mirar en las web de mercuriados.
    Espero que mi comentario sirva de ayuda a alguien.Éso y controlar todo lo que comemos,porque estamos “vendidos”,para Sanidad todo val.
    Mucha suerte a todos para salir de este calvario.
    Saludos.

  4. Maria 6 Marzo, 2017 at 23:42 #

    Hola, me siento muy identificada con el artículo y llevo meses con dieta de eliminación y mejorando excepto por la anémia, sueño y vértigos que todavía tengo. Te quería preguntar, ¿qué desayunas? Yo me he acostumbrado a todo pero el desayuno es terrible sin galletas, ni cereales, ni bocadillos, paso un hambre tremenda durante la mañana, pero es que no me apetece nada desayunar lo que como en la comida o en la cena ni tengo tiempo. También quería saber si te diagnosticaron anemia pues mi doctora dice que es por la malabsorción debido a las intolerancias pero haciendo la dieta de eliminación no he mejorado. Gracias. Un saludo, Maria

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 6 Marzo, 2017 at 23:48 #

      Pues de desayuno tomo fruta y, después, crepas hechas con huevo, leche de soja y harina de arroz. Otras veces papilla de arroz de la de bebés, con miel, leche de soja y semillas o frutos secos y, ocasionalmente leche de soja con rice crispies. En fin, es lo que hay 🙂

      • Maria 7 Marzo, 2017 at 22:22 #

        Gracias Fatima, me tendré que comer todo eso que dices junto para aguantar toda la mañana pero algo es algo!

  5. Nuria Medina 28 Marzo, 2017 at 17:29 #

    ¡Buenas tardes!
    He leído tu post y me ha gustado mucho… No me alegro en absoluto de todo lo que hayas pasado durante este tiempo hasta adaptarte pero me siento “aliviada” al ver que la gente con estos problemas consigue adaptarse a una nueva alimentación y vida.
    Ahora mismo estoy pasando por un momento muy muy muy muy duro y me paso los días llorando, con cara larga y pensando… Hace menos de una semana me han mandado una dieta de exclusión y no tengo ni idea de lo que puedo o no puedo comer. Me han quitado los mariscos (soy alérgica), aceite de oliva, tomate, aguacate, frutos secos, chocolate, carne de cerdo, frutas (excepto uvas y manzana), lácteos, bebidas de refresco o fermentadas, huevo, y muchos más… el caso es que mi cuerpo no acepta altos niveles de histamina y me dan reacciones alérgicas (incluso shock anafiláctico) aunque no sea literalmente alérgica a esos alimentos… Precisamente mañana me hacen las pruebas para saber si tolero o no el glúten aunque con el problema de la histamina el consumo de trigo y demás lo tengo bastante limitado. Tengo muchísimo miedo y siento que estoy cayendo en depresión porque no sé exactamente qué puedo comer y, al mismo tiempo, me da miedo comer esas cosas que supuestamente tengo permitidas porque me puede dar una reacción alérgica igualmente.
    Estoy obsesionada hasta el punto en el que estoy pensando todo el día y no descanso por las noches porque sueño con todo eso… Sé que no es vivir porque evito salir de casa o a un lugar lejano de un ambulatorio por si ocurre algo. No quiero perder a mi pareja por culpa de todo esto… ya he tenido que renunciar a mis únicos hobbies porque me ha salido también alergia al látex y hasta en el gimnasio hay!
    Si alguien pudiera orientarme o ayudarme a ver esta situación con otros ojos se lo agradecería…
    Como problema añadido a lo anterior precisamente paso por una de las cosas que has comentado… debo llevar una dieta muy muy muy cara y en mi casa solo entra un sueldo excesivamente bajo… que solo da para facturas y una compra pequeña al mes.
    Un saludo

    • Redacción
      Redacción 28 Marzo, 2017 at 18:38 #

      Hola Nuria, es muy duro lo que cuentas. La verdad es que hacerse a una nueva forma de vivir o de alimentarse no es fácil, pero tampoco difícil. Requiere pasar por el duro proceso de adaptación, asumir que hay que tomar una serie de precauciones y no obsesionarse. Sé que es fácil decirlo, pero si dejas que las intolerancias o las alergias sean en centro de tu vida, se convertirán justo en eso, en el centro de tu vida, y poco a poco no dejarán espacio para nada más.

      No te diré qué hacer, sólo lo que a mi me sirvió, que es centrarme en lo que sí puedo comer y hacer, si no puedo ir al gimnasio salgo a correr, si no puedo comer pan como corchipan (las tortitas de arroz son corcho por mucho jamón que les pongas) o crepas de harina de arroz y leche de soja. Para mí fue muy poco a poco, tardé más de un año en hacerme a la idea y casi otro en encontrarme a gusto comiendo lo que podía. Al final cuando sabes que lo que comes no te hace daño, acaba por no apetecerte lo que sí te lo hace.

      La pena es lo que dices, que mantener una dieta especial es muy caro, lo barato es comer basura y no sé si eso es justamente lo que acaba haciendo que nuestro organismo se vaya a la porra. Nosotros acabamos invirtiendo en comprar una máquina de hacer leche de soja de segunda mano, que también permite hacer leche de arroz, avena o casi lo que quieras. La máquina costó 50€, así que al poco tiempo habíamos amortizado el mayor precio que tienen las bebidas no lácteas. Igualmente nos hemos hecho con una panificadora y hemos conseguido experimentar con algunas recetas sin trigo ni el resto de cereales que no puedo comer. La harina de garbanzo no ecológico, que ya está bastantes hipermercados en la zona de las harinas, es barata y estupenda para emborrizar y freír. Hay posibilidades, la verdad, pero hemos tenido que investigarlas, quebrarnos mucho la cabeza y, finalmente encontrar recetas o fórmulas para sustituir algunos ingredientes por otros y que no se nos vaya el presupuesto. Prácticamente nunca compramos ningún producto específico para dieta, pero es evidente que en tu caso es diferente, y tienes que tener más cuidado con los ingredientes y las trazas que contienen.

      Una intolerancia no es igual de peligrosa que una intolerancia, así que ciertamente tienes que tomar precauciones pero, de verdad, no te obsesiones o perderás la vida no por una reacción alérgica, sino por el miedo a tenerla. Espero que te ayude en algo, aunque sea poco, y muchos ánimos.

  6. Norma Marrero 28 Marzo, 2017 at 18:08 #

    Gracias por esa information tan valiosa. Casi o no hay Dr Que se siente contigo a explicar tan detalla damente. Ahora comenzare y seguire tus conse jos Dios te bendiga…

  7. Ivana 15 Abril, 2017 at 21:54 #

    Hola Fatima: me acaban de descubrir intolerancia a una gran cantidad de cosas, entre ellas, casi todos los cereales, excepto centeno (siempre que no sea integral) y el arroz, la leche de vaca , el huevo, el gluten y la levadura. Mi pregunta es si puedes aconsejarme donde poder comprar un pan o una harina que no tenga ninguno de estos ingredientes. Porque he buscado en algunos supermercados y tienen trazas, o almidón de maíz. Gracias

    • Fátima Gordillo
      Fátima Gordillo 15 Abril, 2017 at 23:03 #

      La verdad es que es complicado. Yo tengo el mismo problema, no debo probar el maíz y en mi caso tampoco el centeno. El tema de las intolerancias está poco estudiado, y a veces se confunden unas cosas con otras y toca descartar de uno en uno, probando y viendo cómo va. Fruta en ayunas o encima de las comidas, con piel o sin piel, estas sí o estas no… Si sigues con el dolor y el cansancio descarta otras cosas como la helicobacter pilori y coméntalo con tu médico, porque estar así no es normal y no tenemos por qué pasarlo mal.

      En cuanto a panes o harinas, yo uso harina de arroz del mercadona y de garbanzo en el Alcampo, que son baratas, pero si tienes problema con la levadura tendrían que ser panes de masa madre, y sin gluten son muy difíciles de levantar. Hay levaduras sin gluten en el supermercado, pero ahí no sé si eso sería válido en tu caso. Al final muchos de mis desayunos son de harina de arroz, leche de soja y huevo, pero tú no puedes comer huevo. Sin embargo, seguramente será más fácil que haya panes de centeno de masa madre. En Madrid conozco una panadería que hace todo con masa madre, y quizá tengan lo que buscas, se llama Panic.

      En fin, no sé que decirte, yo llevo algo más de tres años con esto, y como tú he caído muchas veces hasta encontrar lo que me hace daño y lo que no, y acostumbrarme a no comer lo que no debo y a que me guste lo que debo (menos el brócoli), es un proceso que lleva su tiempo, pero ánimo, que siempre hay cosas que se pueden comer cuando ya sabemos qué.

  8. Lidia 5 Junio, 2017 at 12:04 #

    Hola chicos he visto todo lo que poneis ..yo yevo 5 años con esta enfermedad de sistema inmune..de la mala sorbcion ..lo que como lo hecho casi trozos de comida de fruta y tngo diarrea..y me dijo mi medico wue era como tipo ceriaquia pero no lo soy por que soy inmune nunca me va salir el diagnóstico..pero me dan brotes y me quedo mu delgada ..y lo paso mal y a veces se me quitan las ganas de comer etc..pero ingreso cada 3 semnas al hospital para estar mas controlada me ponen primero defensas y luego nutricion..Por favor me podrías hechar una mano gracias y buenos dias..

  9. Ana Laura Olivencia 20 Junio, 2017 at 1:24 #

    Hola, a tod@s l@s que han hecho un comentario, con aportes muy útiles, y a la vez desahogarse, al encontrar personas con sus mismos problemas orgánicos,metabólicos y por consecuencia, psicológicos. Entré acá por acaso. Soy Uruguaya, y estoy investigando el tema de las intolerancias por varias razones. Primero porque estoy estudiando gastronomía en la Universidad de Trabajo del Uruguay, cursando el segundo año, en el cual tenemos que hacer un proyecto sobre una empresa ficticia y me tocó el tema sobre intolerancias. Pero las cosas de la vida que mi madre está padeciendo esa enfermedad hace ya un par de años.Y la ironía es que yo hace más de año estoy con síntomas como los descriptos por ustedes y las informaciones que aportan en internet, me hice algunos estudios , incluso ecografía y me dijeron que estaba todo bien, que lo mio sería nervioso. Pero me estoy dando cuenta que lo mio podría ser intolerancia a varias cosas como: harina de trigo, levaduras (frescas o secas), dulces o azúcares directamente, la leche, frituras, bebidas gaseosas, margarina, etc. Lo que aportaron cada un@ de ustedes es muy importante para mí. Y no debe ser tan difícil cambiar los hábitos de alimentación.Pienso que primero debemos aceptar la enfermedad en nosotr@s. Segundo buscar auto ayuda como toda enfermedad o circunstancias de vida. Por eso les quería proponer, ya que la vida nos colocó aquí sin querer, y nada sucede por acaso, formar un grupo por facebook o whatsapp? Para intercambiar experiencias, opiniones y así hacer más amena nuestra situación. Así también tener acceso a más información y tal ves donde encontrar mejores precios y recetas. Desde ya estoy muy agradecida por su aporte al tema, y podernos ayudarlos unos a los otros. Les mando mis cálidos saludos.

  10. Paloma 30 Septiembre, 2017 at 7:51 #

    Hola linda . Me siento totalmente totalmente identificada y, tu humor me ha levantado el ánimo . Los cereales como las zucaritas tienen lactosa ???? Muchas gracias por tu comentario pues ayuda a.muchas que estamos en la cima de un precipicio ..un gran abrazo .Paloma

  11. maru martinez 30 Julio, 2018 at 2:45 #

    Hola…hace 2 años me diagnosticaron intolerancia a la lactosa…me realizaron el test de aire espiralado.Me he adaptado pero es dificil que las personas a mi alrededor entienda que no soy celiaca porq inmediatamente lo relacionan con eso.

Deja un comentario