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Oceana, 14 años protegiendo los mares para que tengas aire que respirar

¿Qué es más importante para ti, tener un móvil o respirar?

Si nos hicieran esa pregunta, si es más importante tener un móvil o respirar, la respuesta unánime sería “respirar”. Si alguien es capaz de disfrutar de los amigos, la familia o el amor desde el otro mundo, que lo diga. Entonces, ¿por qué nos comportamos como si el aire que respiramos tuviese menos valor que un lápiz? Quizá porque es gratis, porque damos por sentado que seguirá ahí siempre y porque todavía no se ha ideado la forma de privatizarlo. La gente no es consciente de que vive gracias al mar, de que la vida es posible gracias al mar: la regulación del clima, el oxígeno, los recursos que usamos, el oxígeno… todo eso viene del mar“, nos dice Ricardo Aguilar, director de investigación y proyecto en Europa de Oceana. Este reportaje es el resultado de nuestro encuentro con Aguilar en las oficinas madrileñas de Oceana.

Centrados en los océanos

En 1999 un estudio sobre los presupuestos de las entidades de protección del medio ambiente reveló que sólo un 0,5% del total se destinaba a la defensa de los mares. Ese fue germen del nacimiento de Oceana. En 2001 varias fundaciones se unieron para crear una entidad destinada, exclusivamente, a velar por la conservación marina, y no eran unas fundaciones cualquiera: The Pew Charitable Trusts, Oak Foundation, Marisla Foundation (antes Homeland Foundation) y el Rockefeller Brothers Fund. Mientras la mayor parte de las ONG nacen de los movimientos de base y van creciendo en estructura y medios, Oceana fue creada ex profeso para dedicarse exclusivamente a la conservación marina.

Ricardo-AguilarRicardo Aguilar, director de Investigación y Proyecto de Oceana en Europa.

El papel de Ricardo Aguilar dentro de la organización es el de coordinar todos los trabajos de investigación, los proyectos y las campañas de conservación marina “que es el corazón de una entidad así”, dice para TnL. El resto de los departamentos dan soporte para que la actividad central pueda llevarse a cabo con éxito. El nombre de la organización ya es toda una declaración de principios. Nos cuenta Aguilar que habitualmente las entidades de protección van abriendo cada vez más su campo de acción para cumplir con las demandas de la sociedad. “Qué bien por los océanos pero, ¿por qué no protegéis también los bosques y los ríos?”, suele decir la gente. En Oceana tienen claro cuál es su foco de acción. Como nos explica Aguilar, si abren demasiados frentes y muy diversos, al final todo se departamenta y no te centras bien en nada, “nosotros tenemos especialistas dedicados exclusivamente al mar“.

La organización cuenta con un buen plantel de donantes, empresas colaboradoras y famosos que ponen su cara y su nombre como apoyo a la labor que realizan. Actualmente cuentan con un barco de investigación propio, que es el que está en Europa, y el resto de barcos y materiales que necesitan para las expediciones los alquilan. Varias veces al año el equipo científico se embarca para realizar distintos trabajos de investigación a lo largo del mundo con dos objetivos: estar en el mar y conocer todo lo que pasa en él, así como disponer de su propia información sobre el estado de los océanos; y hacer informes que ayuden a lograr cambios legislativos para la mejor conservación de los mares, además de trabajar en foros internacionales como el de Naciones Unidas para la pesca y la biodiversidad, o para supragobiernos como la UE.

Un 10% como mínimo

El mar no es ni un vertedero silencioso ni un inagotable cuerno de la abundancia. La sobreexplotación de los mares ha provocado una crisis global de la pesca. Muchos países han firmado un acuerdo comprometiéndose a proteger el 10% de los biomas (que son los grandes ecosistemas como los ríos, los mares, los bosques, etc.) como un primer paso de buena voluntad de los gobiernos. Aguilar señala que lo que realmente se necesitaría para protegerlos adecuadamente y frenar la pérdida de biodiversidad sería elevar esa cifra a un 20% o a un 30%. Esta es una de las grandes ramas sobre la que trabaja Oceana: garantizar que los gobiernos cumplan con ese 10%, y luego ir a por el 20 y el 30. “Proteger los ecosistemas es como proteger la gallina de los huevos de oro“, dice Aguilar, por eso es necesario que se creen zonas de reserva para proteger las especies en peligro y los mares.

Oceana

La otra rama es la de la pesca como actividad humana. Oceana no busca limitarla, sino racionalizarla. La pesca es una actividad económica necesaria, pero muy mal desarrollada. La organización trabaja para acabar con la sobrepesca, con las artes más destructivas y para recuperar los stocks pesqueros “que están casi agotados“, precisamente para que haya más pesca. La recuperación de estas zonas “será bueno para la economía y también para la biodiversidad“, apunta Aguilar.

Las reservas son buenas para la economía y para la diversidad

Si la pesca es tan importante para la economía, ¿por qué es tan difícil conseguir un mísero 10% de los gobiernos? La respuesta de Ricardo Aguilar es rápida y clara: “Creo que es a causa de la inercia de la gente que no quiere perder su estatus de privilegio. Y del egoísmo“. Apunta Aguilar que probablemente muchos de los directores de las grandes compañías piensan que como controlan en mercado y las capturas, tienen la potestad de no dejar que nadie meta mano en eso. Otras veces se trata de apuestas erróneas que se hicieron en el pasado, “como las flotas sobredimensionadas que acabaron con los stocks y ahora continúan avanzando hacia el precipicio por no cambiar“. Otras empresas que se nutren de la pesca, posiblemente las familiares, sí quieren que sus hijos y nietos sigan con la actividad, y están preocupados por el futuro de los mares, pero hay otros, dice Aguilar, “que lo ven como un valor en bolsa más, y si se acaba se van a otro producto y ya está“. Así se dibuja un mundo con dos tipos de personas, “los que quieren la recuperación y los que quieren estrellarse“, apuntan desde Oceana.

La pesca mundial en crisis

Desde hace años el sector pesquero viene arrastrando una crisis que sólo sabe ir a más, y hace años también que los científicos se dan de bruces contra un muro cada vez que hablaban de establecer mínimos de seguridad biológica para que las reservas pudieran recuperarse. Los barcos siguen saliendo, pero los peces no llegan a las redes. No hay. En 2011, poco antes de que se produjese la reforma de la política pesquera común en la UE, la explotación estaba un 72% por encima del rendimiento máximo sostenible. Pero, ¿dónde habría que buscar las causas de esta enorme crisis?

Para Aguilar son muchos los factores que intervienen en el desastre de la pesca. El incremento de la población y el mayor poblamiento de las zonas costeras, que ha generado la destrucción de los ecosistemas del litoral, los más productivos. Ahora el desarrollo de la tecnología permite llevar las redes más lejos y más profundo; “alta mar y profundidad se han sobreexplotado, y se cubren las pérdidas de un sitio con las ganancias del otro durante un tiempo, pero ya no hay nada, estamos ante una crisis pesquera mundial“, explica Aguilar.

¿Quieres respirar?

La mayor parte de las actividades industriales se concentran o repercuten en el mar, contaminándolo: la  minería, la industria, la extracción de petróleo, etc. El tráfico marítimo también ha crecido mucho, además de ser una fuente de ruido y contaminación importante también. Señala Aguilar que el 80% de la contaminación marina proviene de tierra.

Oceana

¿Por qué se sigue permitiendo esta ruina para los mares? Aguilar es muy contundente en su respuesta: “La gente no es consciente de que vive gracias al mar. La vida es posible en el planeta gracias al mar. La regulación del clima, el oxígeno, los recursos que usamos… todo eso proviene del mar. Hay 1.000 millones de personas que dependen de la pesca para subsistir. No es sólo lo que extraemos y lo que nos aporta el mar que se puede comercializar (en cosmética, en construcción, en explotaciones, etc.), es que es la clave para regular la vida en el planeta“. Ese papel regulador de la temperatura es tan importante que de no ser porque el mar absorbe el exceso de calor de la atmósfera, las consecuencias del cambio climático serían mucho más graves de lo que son ahora.

El 80% de la contaminación marina proviene de tierra

SI a la gente le preguntas qué es lo más importante en su vida dirá cosas como el trabajo, la familia, los amigos, la pareja… pero, ¿no es más importante respirar? Sin eso no existiría nada de lo demás. “Nos olvidamos de las cosas fundamentales, dice Aguilar, de poder respirar o de comer, sin eso lo demás es secundario“. A pesar de ser fundamental para la vida en el planeta, damos por supuesto que estará siempre ahí, que de ya lo tenemos, y pasamos a poner prioridad en lo secundario, “pero sin mar no hay lluvia, ni capa de ozono, ni vegetación, ni aire que respirar“.

Hacer que la ley cambie… y se cumpla

Han tardado, pero finalmente los gobiernos son conscientes de que las políticas de conservación benefician a la economía, sin embargo, como señala Aguilar, “cuando los cambios legislativos en materia de conservación afecta al papel de dominio en el mercado de un país, las decisiones no se toman por economía, sino por crematística. En ocasiones lo entienden como que se están jugando la predominancia de sus empresas y su posición en el mundo, y si en tu país tienes empresas petroleras fuertes es difícil que les pongas cortapisas, que paren alguna actividad perjudicial para el medio ambiente o que exijan el cumplimiento de códigos de conducta para contaminar menos.

Aguilar afirma que los gobiernos son conscientes del problema de los mares y que tienen que tomar medidas, “pero no les gusta hacerlo porque son medidas impopulares“. Tenemos un ejemplo en la limitación del tráfico en las calles comerciales. Al principio todos los comerciantes protestaban pensando que perderían clientes, pero luego se ha visto que era lo mejor, y que las calles comerciales peatonales son más atractivas para los compradores.

El tema de las reservas marinas era un problema para los gobiernos. Los pescadores querían seguir pescando y que no se establecieran reservas, pero cuando han visto que la pesca se ha ido recuperando, se han dado cuenta de que la medida beneficia a todos, y ahora son ellos los que están a favor.

EUO © OCEANA Carlos Minguell 41370

La primera reacción siempre es mala porque hay que establecer límites, y los políticos piensan que eso les puede hacer perder las elecciones. Por eso los gobiernos suelen ir por detrás de lo que la gente quiere o necesita, porque no se atreven a liderar los cambios“, explica Aguilar. Los gobiernos posponen todo lo que pueden las decisiones más duras por si es posible que se las tenga que tragar otro en la siguiente legislatura. Desde hace años se venía diciendo que la pesca se acababa y nadie quería hacer nada, hasta que empezaron a cerrar pesquerías y miles de personas se quedaron sin trabajo. Entonces fue cuando no hubo más remedio que hacer las reservas, “pero si estas cosas se hacen con tiempo las decisiones que hay que tomar no son tan duras, son más simples”, señala.

los gobiernos van por detrás de lo que la gente necesita

No resulta fácil para entidades como Oceana hacer que los gobiernos adquieran compromisos, pero sí que les puede resultar más fácil presionar para que cumplan los que ya tienen. “Cuando les dices que estás dispuesto a trabajar con ellos para que cumplan los pactos se abren mejor, porque les hacemos parte de su trabajo. Es otra de nuestras acciones: colaboramos con los gobiernos para que puedan cumplir ya avanzar“, dice Aguilar.

Oceana, primera línea defensiva

Finalizamos nuestro encuentro con Oceana hablando de los proyectos más importantes en los que trabaja la organización. Se centran fundamentalmente en dos ámbitos: la pesca y las expediciones marinas.

El tema de la pesca no requiere sólo medidas para crear reservas, sino luchar contra los principales enemigos del sector: las mafias de pesca pirata ilegal. Aguilar explica que Oceana trabaja con los gobiernos y con la Interpol para poner freno al contrabando y las organizaciones mafiosas de pesca. La pesca ilegal representa entre el 40% y el 50% de las capturas. Para los pescadores legales es un golpe muy duro, porque el contrabando supone perder muchos millones de euros en el mercado. Hay mucha gente que vive de forma mafiosa a la que nadie se atreve a tocar por temor, según cuenta Aguilar. La cosa ahora se ha puesto mucho más seria, y la misma Interpol actúa contra ellos.

La pesca ilegal trabaja fundamentalmente en alta mar y “muchos de los empresarios que están detrás de la piratería y la pesca ilegal son españoles, gallegos para más señas, y era muy difícil que el gobierno hiciera algo, peor ya han comenzado a elaborar leyes mucho más duras, y han puesto a la policía a trabajar en ello con capturas, detenciones y registros. Nosotros colaboramos señalando dónde están los piratas para que se acabe de una vez”, dice Aguilar

En cuanto a la recuperación de los stocks, Oceana trabaja para que las opiniones de los científicos se tengan en cuenta. Aguilar afirma que en la UE, el 80% de los consejos de los científicos se ignoraban, y eso ha contribuido a que la pesca ahora sea un caos. Sin embargo, comenta, la cosa está mejorando, y se tiene más en cuenta que es necesario acordar las cuotas necesarias para recuperar los stocks con criterio científico para que el impacto económico no sea tanto.

Oceana

Otro de los proyectos de Oceana son las expediciones marinas. Gracias a ellas obtienen más información para proteger mejor los océanos, detectar los hábitats más vulnerables y los más productivos. Esta información es clave para proteger los océanos, y las expediciones de Oceana le permiten disponer y gestionar su propia información, al igual que los criterios para elaborar los informes y las recomendaciones a las instituciones competentes. Oceana está especializada en alta mar y profundidad, que son entornos más complejos, desconocidos y caros, y disponen de aparatos de alta tecnología y robots para garantizar la fiabilidad de esos datos. A veces trabajan solos y otras veces en colaboración con otras instituciones científicas o gobiernos.

El 80% de los consejos científicos se ignoran

En estos momentos están colaborando con el Gobierno y la Universidad de Malta para estudiar los fondos marinos hasta 1.000 metros, con el objeto de obtener datos y crear áreas marinas protegidas. Malta es uno de los países europeos que van más atrasados en este tema. También, tal como explica Aguilar, intentan aportar su experiencia y trabajos en países como Líbano, junto con la ONU y el UICN, para crear esas áreas marinas protegidas. “Hay países con situaciones sociales y políticas más complicadas, y nosotros buscamos cooperación internacional para ayudar, pero no nos olvidamos de los países ricos, que son los que suelen hacer peor sus deberes”, apunta Aguilar.

Le lanzamos una última pregunta. ¿Qué dice de los pueblos que hablan de la defensa de las tradiciones para continuar con prácticas cuestionables de pesca, caza o maltrato? Para Aguilar la defensa de las tradiciones es algo muy relativo: “Algunos dicen que es una práctica tradicional y llevan menos de 100 años con ella. Otros dicen, por ejemplo, que han matado focas desde siempre, y se escudan en la tradición, pero si eso es así que lo hagan con todas las consecuencias, que no usen tecnología, que lo hagan como se hacía antiguamente, y si antes mataban 10 focas, que no maten ahora miles. El argumento de la tradición se cae“.

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