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Julio Verne Bilingual School (Valencia): referente europeo en la integración de la tecnología en su proyecto educativo

Reformar la Educación no es meter tecnología

No hay timbre que anuncie el cambio de clase. Cuando llega la hora los alumnos salen en silencio y recorren el pasillo hasta el aula que les toca. No hay prisas, ni carreras, ni gritos. Tampoco hay mochilas cargadas de libros. Para cada clase llevan consigo lo único que necesitan: un portátil. Hace 7 años, el Julio Verne Bilingual School de Valencia inició una transformación de su proyecto educativo. Querían que los alumnos desarrollasen competencias en comunicación, creatividad, innovación y pensamiento crítico, y vieron que una de las herramientas que podía ayudarles en el proceso era la tecnología.

El comedor es obligatorio. Alumnos y profesores comparten el buffet del colegio a diario como parte del programa pedagógico. La cocina está abierta. Se ve trabajar a la gente desde el comedor, cortando, pelando y preparando todo lo que se va a comer ese día. Se puede repetir, y por eso mismo se enseña a los niños a coger sólo lo que van a comer, a tener una alimentación variada y a colaborar con los demás. Al acabar todos, desde los alumnos más pequeños hasta el director, emprenden la misma rutina: las servilletas usadas al cubo del papel, los restos orgánicos al suyo, e igual con el vaso de plástico. Aparte colocan cubiertos, platos y vasos para facilitar la tarea de limpieza en cocina.

Valores

En clase se puede hablar, levantarse, salir un momento de clase… Para el Julio Verne es inconcebible un modelo en el que se confina al niño a permanecer quieto y callado, sólo escuchando o escribiendo. ¿Cómo les enseñas a respetar los turnos de palabra, a trabajar en equipo o a ser responsables si no?

Como-me-siento-2

Lo primero que se hace al llegar al aula por la mañana es preguntar “¿Cómo te sientes hoy?”. Una de las profesoras cuenta que un día todos los niños estaban tristes porque no les habían invitado a un cumpleaños. Si alguien está mal, o preocupado, o furioso se habla en clase. Tan importante como las notas es que los chicos aprendan a manejar sus emociones, a abrirse, a contar las cosas, “y si hay que parar la clase para solucionarlo, se para la clase”.

Primero educación, luego tecnología

El Julio Verne que vemos ahora nació hace siete años, “ellos querían hacer una transformación pedagógica, y así es como comenzó el proyecto“, cuenta Óscar Sanz, director de Educación de Microsoft España. El colegio buscaba un factor diferencial y presentó su proyecto a Microsoft. La compañía tiene un programa de escuelas de referencia. Sólo hay 14 en Europa, y el Julio Verne de Valencia es una de ellas. Como explica Sanz, estos centros de referencia son “en los que se apoya Microsoft para la transformación de la educación por la tecnología“.

antes de meter tecnología tiene que existir un proyecto educativo

En esta tendencia de meter la tecnología en las aulas se han cometido muchos errores. Se ha actuado como si la sola llegada de los ordenadores con conexión a Internet al aula bastase para garantizar mejores resultados académicos y que bajaran automáticamente las cifras de fracaso escolar. Los mismos fabricantes de dispositivos se han dado cuenta de que no es factible ofrecer cambios que realmente no dependen de los dispositivos o de las aplicaciones. Desde Microsoft se lanza el mensaje de que para que la tecnología cambie algo en la educación tienen que existir previamente otras cosas: Un plan pedagógico sólido, la complicidad del profesorado en todos los aspectos del proyecto educativo, unos contenidos de calidad y una cultura colaborativa que permita funcionar como un equipo. Sólo cuando todo eso está, tiene sentido usar la tecnología como apoyo.

Trabajo-clase

Ni siquiera es tan sencillo después como ayudar a que cada niño tenga un ordenador. La implantación tecnológica en el Julio Verne, tal y como explica Sanz incluía la plataforma tecnológica Office 365, y la formación de los profesores. “Microsoft tiene una red de formación de profesores, y les enseñamos a usar las tecnologías para alinearlas con sus objetivos pedagógicos“, dice Sanz. Esta red de educadores es internacional, y permite que los docentes se mantengan en contacto unos con otros, compartir conocimientos y hasta dar clases magistrales a los alumnos de otros colegio a través de Skype in the Classroom.

A través del servicio cloud de Office 365 se pueden hacer ediciones simultáneas de trabajos, o crear contenidos en clase, como una especie de cuaderno digital. Cada alumno tiene el suyo, y sólo él y el profesor tienen acceso a los cuadernos. La herramienta permite también hacer trazabilidad sobre cómo usan los alumnos esos recursos. Eso aporta a los profesores información útil sobre la actividad de los alumnos, y cotejarlo con los resultados finales en clase.

El apoyo de los datos

El próximo nivel de implementación en el Julio Verne serán las bases de datos“, explica Sanz. En estos momentos el sistema tiene la capacidad para obtener gran cantidad de datos sobre cómo y cuánto usan los chicos la plataforma del colegio. El proyecto está enfocado a lograr una mayor personalización de la enseñanza. No es raro que en una misma clase haya chicos que comprenden la lección a la primera y otros que necesitan un poco más para fijarlo bien. Hasta ahora se hablaba de “diversidad por abajo” pero el centro intenta trabajar la “diversidad por arriba”, comenta Ovi Barceló, coordinador de aplicaciones tecnológicas en el aula del Grupo Sorolla (al que pertenece el Julio Verne). “Qué pasa con los alumnos que oyen lo mismo en clase cientos de veces hasta que el último de sus compañeros lo entiende?“, pregunta. A través de las herramientas online los profesores pueden subir las explicaciones impartidas en clase y todo tipo de material de apoyo, para que el que necesite más tiempo disponga de ese tiempo a placer, y el que necesite sólo una lo escuche una única vez.

Clase-profe

Los profesores pueden saber si los alumnos ven los vídeos, si terminan de ver las lecciones, si las repiten o si entran a hacer los ejercicios. “La potencia de la tecnología en el aula es tener herramientas naturales“, dice Barceló. Por su parte Sanz explica que el uso de las bases de datos podrán ayudar a predecir y prevenir el fracaso escolar. “El sistema aplica algoritmos ya probados y testeados en otras partes del mundo para identificar a los alumnos con mayor riesgo de fracaso escolar, pero no sólo eso, también el progreso y la evolución de los alumnos“, resalta por su parte Óscar Sanz. El proceso se hace dentro de la nube inteligente Azure Learning Machine, que se encarga de procesar los datos y elaborar las predicciones. La interpretación final la hacen los propios profesores, “nuestro Azure hace una proyección y predicción específica con probabilidades de riesgo concretas, pero el profesorado es el que luego tiene que interpretarlo”, señala. “El sistema debe ayudar a prevenir, que se lancen alertas de que un chaval tiene riesgo y que se pueda actuar anticipadamente. El fin es la educación, y todo esto son medios para ayudar a llegar a este fin“.

El fin es la educación, y todo son medios para llegar a ese fin

Para Sanz, en todo este proceso de tecnificación del aula hay un elemento que falta para conseguir una verdadera transformación, y eso son los contenidos. Generalmente los profesores crean sus propios materiales, pero lo hacen a partir  de documentos cuyos derechos de autor pertenecen a las editoriales. Los profesores no quieren estar limitados a los contenidos que elaboran otros, ellos conocen a la gente de su clase, y son los más adecuados para valorar qué y cómo servirá pedagógicamente para que la enseñanza penetre en los chavales. Lo que se hace ahora es ofrecer a los profesores plataformas para que los docentes creen sus propios contenidos sobre esos contenidos, pero ahí es donde está el problema. Lo interesante sería disponer de herramientas para crear y compartir los contenidos. “Aula Planeta, por ejemplo, está haciendo contenidos, y su plataforma es integrable con cualquier sistema de gestión académica que use un colegio, y tienen muchos contenidos para que el profesor pueda generar sus propias unidades didácticas“, apunta Sanz.

Las competencias que vendrán

Hace unos años Microsoft encargó un estudio sobre las competencias más demandadas por los empleadores. Las primeras eran la comunicación oral y escrita, y justo detrás estaba Office. Por esta razón Sanz insiste en la ventaja a futuro que tendrá para los chicos haber comenzado a una edad temprana a manejar todas esas herramientas. Para evitar la disrupción de la tecnología que se usa en clase y de la que se dispone en casa, el programa permite hasta 15 licencias por alumno gratis en casa. Para Sanz es la forma de que tengan en casa las mismas herramientas y experiencia que en el aula.

Robotica

Otra de las cosas que está gestionando la compañía son los programas de formación a profesores y alumnos para certificaciones oficiales de fabricantes, tanto para alumnos de FP como de Bachillerato. Precisamente la certificación en gestión de bases de datos es una de las que hacen por medio de Azure y Hadoop.

Seguridad

El manejo de toda esta información requiere unas medidas de seguridad y privacidad muy rigurosas. De momento Microsoft es el único que las incluye por diseño y ha sido reconocido como tal por la AEPD. Tal y como explica Carlos Represa, director general y socio fundador del Instituto de Competencia Digital (ICD), es fundamental que la implantación de sistemas muy seguros vaya de la mano con una preparación de los alumnos y su personalidad para estar preparados a lo que hay en las redes sociales y en Internet. Y una de las características del Julio Verne es que enseña a los alumnos a hacer un uso correcto de las redes sociales. No se ven las redes sociales como los enemigos, hay que usarlas bien para aprender y también saber enseñarlas adecuadamente.

es necesario enseñar a los niños a usar adecuadamente las redes sociales

Sanz explica que para la gestión y configuración de todos los dispositivos del aula se ha desarrollado un sistema que garantice también la privacidad y seguridad de los contenidos del aula. “Se crean identidades digitales para que no exista duda de quién es quién y evitar que se suplanten identidades. Tenemos la seguridad de origen”, apunta Sanz. Toda la plataforma Office 365 lleva identidad digital incorporada, y todas las garantías de la LOPD; “hemos trasladado toda nuestra experiencia en el entorno empresarial al didáctico, por lo que las herramientas son las mismas.

Compromiso

Con el foco puesto en la seguridad se forma a los profesores en el uso responsable de la tecnología. El sistema operativo, algo que permite Windows 10, incluye control parental para limitar y monitorear el acceso a determinados sitios, y los padres y responsables son notificados si los alumnos hacen un uso indebido de la tecnología.

Las experiencias cambian“, señalaba Ovi Barceló, “y la educación no es un paso tras otro, hay muchas más cosas, como lograr que afloren los talentos de los chicos. No hay que entender que la tecnología en el centro es una reforma. Reformar la educación no es meter tecnología. El dispositivo es lo último, la educación no se debe construir alrededor de un dispositivo, sino que el dispositivo ayude a desarrollar la educación“.

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