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Así ha sido la experiencia de Technovation Challenge 2017 para estas chicas

Las Valientes: cuatro chicas y una app contra el acoso escolar

En el momento en que escribo esto está diluviando en Madrid. Estamos en pleno mes de julio, pero las temperaturas no dicen lo mismo. Mirar la lluvia desde la ventana me produce siempre cierta nostalgia. Recuerdo la infancia, cuando la lluvia significaba no salir al recreo, tener clase de Educación Física en el gimnasio, sacar la mano por la ventana y la impagable oportunidad de saltar sobre los charcos con las botas de goma. Tiempos aquellos en los que jugábamos en la calle a la comba, la rayuela o las canicas. Los niños de ahora no juegan a esas cosas, juegan a Minecraft, chatean, vuelan drones y le dan más a la pelota en FIFA que en el campo.

Los tiempos han cambiado y han cambiado los juegos, pero los niños no. Disfrutan descubriendo el mundo, aprenden de lo que ven, se sienten estimulados si les dices que valen y abatidos si les dices que no serán capaces. Ellos todavía no sienten los límites, y por eso se atreven con todo, hasta que llegan los adultos y les dicen que “eso se puede hacer”, que “dejen de soñar”, que aunque ahora no lo entiendan, de mayores pondrán los pies en la tierra y se darán cuenta “cómo es la vida de verdad”. Afortunadamente los niños siempre son niños, y su naturaleza es desafiar lo establecido. Gracias a eso algunos de ellos llegarán a adultos con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes. Serán los que no acepten que les digan que es mejor tener un trabajo estable aunque te haga infeliz, que dedicar tiempo a ayudar a otros es para gente que no tiene otra cosa que hacer, que los mayores no juegan, que la poesía es cosas de niñas y la tecnología de niños. Ellos serán los adultos que cambiarán el mundo y lo convertirán en un sitio mejor para todos. Y es posible, sólo posible, que alguno de esos adultos del futuro pasaran en su infancia por un programa como Technovation.

Tecnología que permite ayudar a la sociedad

Para muchas chicas Technovation supone su primer acercamiento a las tripas de la tecnología y la primera vez que las STEM entrarán dentro de su radar. Sin nadie que les diga que la informática o la ingeniería no son adecuadas para las chicas, y seguramente estarán más a gusto en Medicina o Biología. En el caso de Ángela, Sara, Elvira y Yolanda, niñas de entre 10 y 11 años, alumnas del colegio Nuestra Señora del Remolino de Madrid, y semifinalistas de Technovation Challenge 2017, esta experiencia les ha hecho tener muy claras dos cosas, tal y como ellas mismas nos cuentan: que la tecnología se puede usar para ayudar a la sociedad y que quieren dedicarse a esto de mayores.

Momento en el que las Valientes reciben el premio de semifinalistas en Madrid.

Ángela, Sara, Elvira y Yolanda eran el equipo MTech Queens, y decidieron llamar “Valientes” a su proyecto: una aplicación que ayudara a detectar e informar sobre casos de acoso escolar que, tristemente, siguen dándose en los colegios. Las chicas hicieron bien sus deberes. Después de escuchar por la tele varias noticias hablando de bullyng y de chicos que se habían suicidado por culpa del acoso, decidieron que ese sería el tema de su proyecto.

La edición de este año de Technovation invitaba a las participantes a crear soluciones a alguno de los seis retos para la sostenibilidad que plantea Naciones Unidas: Pobreza, Medio ambiente, Paz, Equidad, Educación y Salud, por lo que abordar un problema que afecta al 9% de los niños de España (lo que da más de 800.000 casos de acoso escolar al año) era más que adecuado.

Junto con su mentora, María José Monferrer (vicepresidenta de Eje&Con y mentora dentro del programa “Mujer e Ingeniería” de la RAI), estas chicas trabajaron duro durante varios meses para crear una herramienta que ayudara a todos los implicados a evitar casos dramáticos como los que saltan a los medios, y atajarlos antes de que causen un daño irreparable.

El equipo completo: Sara, Elvira, Yolanda y Ángela junto a su mentora, María José Monferrer.

Durante los meses que duró el proyecto tuvieron que coordinar las agendas de cuatro chicas con exámenes y actividades extraescolares, con la ya de por sí agenda de la mentora; Monferrer nos cuenta cómo fue su primera sesión: “Empezamos viendo el documental de CodeGirl, y realmente su tesón me sorprendió pues aguantaron dos horas en inglés sin rechistar y haciéndome preguntas, ahí comprendí que tenían mucho potencial y ganas“.

La aplicación identifica tres perfiles de usuarios: Padres; La aplicación les aporta información sobre el acoso escolar para que aprendan a darle la importancia que tiene este problema. Alumnos; Estos rellenan un test con sus datos personales y los del centro según su edad. Ese test permite recoger información que llegará a manos de los profesores de su centro. Profesores; Con la información recibida pueden esta alerta a los casos detectados como “de riesgo”, además de comparar los casos del propio centro con los de otros colegios de la región. “Los niños corren graves riesgos de hacerse daño porque hay otros niños que les quieren pegar, piensan en suicidarse y eso es muy peligroso, así que para eso es la aplicación“, nos explican las chicas.

Quiero hacer esto de mayor

Lo importante de los proyectos es que alcancen sus objetivos. El objetivo de Technovation es hacer que las niñas de todo el mundo, de todos los países, comprendan que son capaces de acercarse a la tecnología y usarla para hacer cosas por ellas mismas y para sus comunidades. Las MTech Queens no llegaron a la final. Eso les habría permitido viajar hasta San Francisco y conocer a chicas de otras partes del mundo, lugares donde, como ellas dicen, “se desprecia a las mujeres“. Algunas de esas chicas y sus proyectos han logrado entrar en la final y demostrar al mundo y a sus países de origen que nada merece más desprecio que la discriminación por la cuestión que sea.

La experiencia para estas cuatro chicas, y seguramente para otras de las aproximadamente 11.000 que han participado en todo el mundo, ha sido extraordinaria. Tanto que están totalmente convencidas de lo que quieren hacer cuando sean mayores. “Yo me quiero dedicar a esto, me parece alucinante y fabuloso, y a toda costa quiero ser ingeniera de robótica, y aunque haya que estudiar mucho lo haré“, asegura una. “Esta experiencia me ha hecho tener una idea de lo que querría tener como profesión cuando sea mayor, y la verdad es que sí que me gustaría dedicarme a algo de tecnología“, afirma otra. “Yo también, y con cosas de tecnología para ayudar a los demás, todas queremos usar la tecnología para ayudar a los demás“, dicen entusiasmadas las dos restantes.

El proyecto les ha obligado a aprender a usar código para programar su app. Aunque cada equipo cuenta con una mentora, su papel es meramente el de asesorar, porque el trabajo, desde el diseño a la ejecución, pasando por la presentación pública y el plan de negocio, lo tienen que hacer las chicas solas. “Nunca habíamos solucionado un problema social con la tecnología. Una vez que te lo explican no es difícil, pero al principio el problema era a la hora de poner todos los códigos, que te lías un poquito al estar todo en inglés. Nuestra mentora nos explicaba las cosas, pero luego a veces hasta teníamos que explicárselo nosotras a ella porque había cosas que ya sabíamos nosotras y ella no, pero nos hemos esforzado un montón todas“, dicen.

Monferrer explica cómo “ellas han sido capaces de implementar las pantallas del prototipo que dibujaron en la pizarra, se han ayudado entre ellas para poder alcanzar el mismo nivel de conocimiento todas, demostrando unos valores de compañerismo muy altos“. Llegaron a tener jornadas de más de cuatro horas sin parar, después del colegio y de las actividades extraescolares y “pese a todo, a la hora de recoger no había manera de despegarlas de los ordenadores. Tanto los padres como yo no podíamos creer que estuvieran tan motivadas“, cuenta.

Ahora, cada vez que ven un juego imaginan los códigos y cómo podrían replicarlo: “Veo todas las aplicaciones más fáciles, me sé los códigos y pienso que yo podría hacer algo parecido“, explica una. “Esto me ha cambiado mucho, los juegos los entiendo mejor, y cuando veo un botón pienso en toda la tecnología que hay detrás“, explica otra.

Lorena Martín, una de las responsables de Technovation en España, durante la entrega de premios de la provincia.

Aunque no hayan ganado quieren seguir adelante con el proyecto y llevarlo lo más lejos que sea posible. ¡Hasta llegaron a hacerle una presentación de la app al Ayuntamiento para convencerles de que había que usarla en todos los colegios!, ¿qué no podrán conseguir si siguen adelante? “El año que viene lo volveremos a intentar con otra aplicación, pero este año queremos terminar nuestro prototipo par que salga mejor, y la gente esté más interesada en ella“, dicen casi al unísono.

Les preguntamos qué es lo que se llevan de su paso por Technovation: “Hemos aprendido a trabajar en equipo, lo bueno que es el compañerismo y lo alucinante que es aprender a hacer una app. Y una sensación increíble por hacerlo para ayudar a la sociedad. Ha sido una experiencia genial, te sientes como una heroína al ayudar al mundo entero y ver cómo confían en ti“, dicen.

Monferrer se despide contando cómo trabajaron desde enero para entregar el material en abril y el pitch que les llevó a la semifinal en mayo; después de eso y de los medios en los que aparecieron, en sus últimas semanas de curso fueron “Las valientes”, un referente para otras niñas de su colegio.  Las cuatro se despiden con una misma frase: “Nosotras somos valientes, ¿y tú?

One Response to Las Valientes: cuatro chicas y una app contra el acoso escolar

  1. Laura 21 Julio, 2017 at 20:41 #

    Detrás de una gran iniciativa como ésta, siempre hay grandes personas Enhorabuena!

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