Aunque los coches eléctricos ya representan una parte significativa de las nuevas matriculaciones en Europa —más del 15 % en 2023 según datos oficiales—, aún siguen circulando muchas ideas equivocadas sobre su funcionamiento, coste o sostenibilidad. En un contexto en el que la Unión Europea planea eliminar la venta de coches térmicos nuevos para 2035, es más importante que nunca comprender esta transformación del sector automotor. Vamos a repasar los mitos más comunes… y lo que realmente hay detrás de ellos.
“Son demasiado caros”
Sí… y no. Es cierto que el precio inicial de un coche eléctrico suele ser más elevado. Por ejemplo, un modelo básico eléctrico puede rondar los 20.000 euros, frente a los 12.000 euros que cuesta uno similar a gasolina. Y si buscamos algo con más autonomía, el precio sube hasta los 40.000 euros o más.
Pero si nos fijamos en el uso a largo plazo, la cosa cambia: el coste por kilómetro es mucho menor, los impuestos son más bajos y hay ayudas públicas que reducen la inversión inicial. En muchas ocasiones, el ahorro acumulado en energía y mantenimiento compensa la diferencia inicial en pocos años.
“Requieren menos mantenimiento”
Totalmente cierto. Un motor eléctrico tiene muchas menos piezas móviles que uno térmico. Esto significa que hay menos riesgo de averías y un mantenimiento más sencillo. No hay cambios de aceite, ni filtros, ni correas de distribución.
Además, el frenado regenerativo alarga la vida útil de los frenos. ¿Resultado? Menos visitas al taller y una cartera más feliz.
“Solo sirven para trayectos cortos”
Parcialmente cierto. Las pequeñas urbanas eléctricas tienen autonomías que rondan los 200 km, aunque esto puede disminuir si hace frío, si se usa el aire acondicionado o si se conduce de forma agresiva.
Sin embargo, para quienes hacen trayectos diarios cortos —como ir al trabajo o hacer recados en la ciudad— son perfectas. Para viajes largos, existen ya modelos con autonomías superiores a los 500 km y cada vez hay más puntos de carga rápida en carretera.
“Encontrar un punto de carga es un suplicio”
Depende de dónde estés. La red de recarga pública crece rápidamente. En algunos países ya hay más de 140.000 cargadores públicos, y el objetivo es seguir ampliándola en los próximos años.
En las autopistas, las estaciones ultrarrápidas permiten cargar un 80 % de batería en menos de 20 minutos. Eso sí, fuera de los grandes ejes, todavía hay zonas donde falta infraestructura. Afortunadamente, hay aplicaciones móviles que ayudan a planificar los viajes y localizar cargadores disponibles.
“Contaminan menos que los de gasolina”
Sí, aunque con matices. La fabricación de un coche eléctrico —especialmente la batería— genera más emisiones que la de uno térmico. Pero durante su vida útil, las emisiones de CO₂ son entre un 60 % y un 70 % menores en comparación con un coche de gasolina o diésel.
Y si el país en el que se usa tiene una red eléctrica poco contaminante (como sucede en Francia o España), el beneficio medioambiental es aún mayor. Eso sí, cuanto más ligero sea el coche y más eficiente la batería, mejor será su impacto.
“Es mejor un híbrido enchufable”
No siempre. Aunque parece una solución intermedia ideal, muchos usuarios no aprovechan correctamente la parte eléctrica. Las autonomías eléctricas reales son de 50 a 100 km, y si no se recarga con frecuencia, el coche funciona casi siempre como uno térmico… y consume más de lo esperado.
Estudios recientes demuestran que el consumo real de muchos híbridos enchufables triplica los datos oficiales. Si no se usa bien, el supuesto “equilibrio” desaparece.
“Las baterías duran solo 8 años”
Falso. Aunque la mayoría de fabricantes garantizan sus baterías por 8 años o 160.000 km, en la práctica, muchas duran bastante más. Su longevidad depende de factores como la frecuencia de carga rápida, el nivel habitual de carga y el clima.
Algunos consejos para cuidarlas:
- Evita cargarlas al 100 % si no es necesario.
- No abuses de la carga rápida todos los días.
- Protege el coche de temperaturas extremas.
Y si se dañan, no hay que tirarlas: cada vez hay más talleres especializados en repararlas o reutilizarlas para almacenar energía.
“Las baterías son malas para el medio ambiente”
Una preocupación legítima. La extracción de litio, cobalto y níquel plantea desafíos sociales y medioambientales importantes, especialmente en países como Chile, China o la República Democrática del Congo.
La buena noticia es que Europa ya está actuando. Hay normativas en marcha que exigirán reciclar al menos el 50 % del litio y el 90 % del cobalto de las baterías usadas antes de 2030. Además, los fabricantes están investigando nuevas tecnologías de baterías más sostenibles.
Un futuro que ya es presente
Los coches eléctricos no son perfectos, pero tampoco lo son los de gasolina. Lo importante es tener información clara y tomar decisiones en función de nuestro estilo de vida y necesidades reales.
Sí, todavía hay retos, como el precio o la red de recarga. Pero también hay beneficios evidentes en coste, mantenimiento y emisiones. Lo que está claro es que la movilidad eléctrica ya no es una moda, sino una evolución imparable. Y entenderla bien es el primer paso para adaptarse a lo que viene.












