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Cómo conseguir equipos de trabajo más inteligentes

Durante muchos decenios se ha asociado el coeficiente intelectual con la inteligencia. En nuestro país quizá no ha sido tan relevante socialmente como en los países anglosajones, pero por mucho tiempo se han estado haciendo pruebas de IQ a niños y determinando, en función de los resultados, aquellos que tendría acceso a la mejor educación y esos otros con los que no merecía la pena perder el tiempo.

Los conocidos trabajos de Daniel Goleman sobre inteligencia emocional reveló en su momento con datos claros que las personas con un IQ más elevado no eran precisamente las más felices, aunque todo en su entorno apuntara a que el éxito se había conquistado. Siguiendo esa estela, un grupo de investigadores de la Carnegie Mellon University, la fundación Getulio Vargas y el MIT, han estudiado hasta qué punto el coeficiente de inteligencia influye a la hora de crear mejores equipos de trabajo.

Inicialmente, los investigadores pensaron que los equipos donde el IQ promedio es más alto superarían a aquellos cuyo promedio era menor, pero para su sorpresa, tras los estudios realizados vieron que no era así. Básicamente, poner a un grupo de personas con un elevado IQ a trabajar juntas no garantiza que se mantenga el nivel colectivo de inteligencia.

Lo que sí descubrieron fue que las habilidades sociales eran mucho mejores que el IQ para mejorar la inteligencia colectiva del grupo. De hecho, las personas con más capacidades sociales era más capaces de percibir las emociones de las otras personas sólo por las expresiones de sus ojos, de manera que se creaba una sintonía entre ellos mejorando la comunicación del grupo y la inteligencia del conjunto.

Según explican los propios investigadores, mientras que los grupos que demostraron ser más inteligentes fueron los que se comunicaron más y participaron más equitativamente, los grupos con una o dos lumbreras se encontraron con que ellos dominaban la actividad, rebajando la inteligencia global.

Fuente: APS

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Fátima Gordillo

Aterricé en el periodismo "sin querer". Escribir es lo que hago y parte de lo que soy. He escrito notas de prensa, nombres para urbanizaciones, discursos, anuncios para radio, eslóganes y escaletas. He adaptado para teatro y, por supuesto, he escrito artículos, reportajes y entrevistas. He hecho de speaker, RP, SM y algunas siglas más. He sido actriz y conferenciante, aunque rara vez seré la persona más conversadora de una reunión. Comencé en la sección de un periódico digital y continué como redactora de estilo y tecnología en la revista Computer Hoy. Compartí proyecto, ganas y horas de trabajo en The Unnamed Project y, y ahora me dedico a Tek'n'Life y, de vez en cuando, a enseñar a la gente cómo comunicar mejor y a hablar en público sin que el miedo escénico sea una traba. Es el lado humano de la tecnología, la ciencia, el arte o lo que sea lo que me interesa, y eso es lo que quiero contar.