Científicos han logrado lo impensable: observar dos mundos exóticos en órbita alrededor de una estrella joven, a más de 300 años luz de la Tierra. ¿Lo más espectacular? Uno tiene nubes de “arena” y el otro está rodeado de polvo donde podrían formarse lunas.
El hallazgo proviene del sistema YSES-1, en el cielo austral profundo. Gracias al Telescopio Espacial James Webb, astrónomos han captado por primera vez nubes de silicato (algo parecido a la arena volcánica) en la atmósfera de un exoplaneta lejano. También han descubierto un disco de polvo en torno al planeta hermano, solo la tercera vez que se observa este fenómeno con tanta claridad en la historia de la astronomía.
La imagen que revoluciona la ciencia: exoplanetas a la vista, sin trucos
Generalmente, Webb observa exoplanetas por métodos indirectos, como la espectroscopía de transmisión (analizar cómo la luz pasa por la atmósfera del planeta). Lo revolucionario aquí es que los dos mundos — YSES-1b y YSES-1c — fueron fotografiados directamente, es decir, el telescopio captó su luz infrarroja de forma pura.
Gracias a su tamaño, temperatura y lejanía de su estrella, estos planetas jóvenes brillan con el calor residual de su formación. Esto permite obtener una imagen nítida en el infrarrojo térmico, y acceder a una cantidad de datos sin precedentes. “Lo genial de este sistema es que, a diferencia de la mayoría, ¡podemos verlos en foto!”, explica el astrónomo Evert Nasedkin.
Dos gigantes jóvenes en órbitas extremas… y misteriosas
Ambos planetas son gigantes gaseosos de 5 a 15 veces la masa de Júpiter y orbitan una estrella parecida al Sol… pero mucho más joven: solo 16,7 millones de años, casi un bebé comparado con nuestro Sol de 4.600 millones. YSES-1b, el más cercano, se encuentra aún cuatro veces más lejos de su estrella de lo que Plutón está del Sol.
Estos exoplanetas cumplen los extraños requisitos para ser “fotografiados” : lejanos y luminosos por su juventud. Webb permitió ver cómo uno está rodeado de nubes de diminutas partículas de roca caliente, y el otro de un disco de polvo, posible cuna de futuras lunas, similar al entorno de Júpiter. Se ha detectado incluso la temperatura de ese polvo (200-300 °C).
Secretos de formación planetaria al descubierto
Lo más intrigante es que el polvo que rodea a YSES-1b podría provenir de colisiones entre lunas o fragmentos rocosos que quedaron tras la formación del planeta. El disco original de material de la estrella ya no existe, así que el origen de este polvo sigue siendo un misterio para los astrónomos.
La capacidad de Webb de tomar espectros completos permite saber qué moléculas hay en la atmósfera de cada planeta : agua, metano, dióxido de carbono… En este caso, además de las moléculas, han detectado partículas de nubes minerales y el disco de polvo. Esto ayuda a entender cómo se forman y evolucionan planetas y lunas en sistemas solares jóvenes.
| Exoplaneta | Particularidad principal | Descubrimiento clave |
|---|---|---|
| YSES-1b | Rodeado de un disco de polvo caliente | Posible formación de lunas |
| YSES-1c | Nubes de silicato, como polvo de cristal | Primeras nubes minerales “fotografiadas” |












