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Pon en marcha tu propio programa espacial

Hay algunos proyectos que, por una u otra razón, enganchan. Y hay otros que lo hacen no por una u otra, sino por la mezcla de muchas, y al menos para mí ese es el caso de Kerbal Space Program, una de las propuestas más divertidas y originales que he visto en mucho tiempo. El juego, que está disponible tanto en su propia web como en Steam, te pone a los mandos de la carrera espacial de una civilización de personas verdes con mucha iniciativa y no demasiado cerebro. Sí, has imaginado bien, no será un camino de rosas y, como máximo responsable de TO-DO (juego de palabras bilingüe), deberás velar por el desarrollo en investigación, que es la base imprescindible para un programa espacial. A medida que los conocimientos de tus investigadores vayan aumentando, dispondrás de nuevas tecnologías, que se traducirán en elementos que podrás añadir a los diseños de tu propia nave espacial. Sí, ¡aquí es donde la cosa se empieza a poner interesante! Un programa espacial necesita, en un 99% de los casos, naves espaciales. Y el diseñador de las mismas serás tú… ¿o pensabas dejarlo en manos de alguno de los descerebrados del planeta? Al principio, claro, contarás con elementos muy básicos, pero a medida que tus investigaciones avancen, todo se irá sofisticando bastante y, llegado un punto, podrás emplear tecnología realmente puntera en tus naves. Suena bien,¿verdad? El problema es que no recuerdo haber dicho que sea gratis… efectivamente, como todo buen gestor, tendrás que preocuparte por las cuentas, tendrás un presupuesto limitado y, o te ciñes a él, o al final te faltará dinero para completar tu nave. Además, durante el diseño deberás tener muy en cuenta las distintas fases de la operación para, por ejemplo, poder deshacerte de los tanques de combustible que hayas empleado durante la fase de lanzamiento.

Todo trabajo tiene su parte menos buena y, en este caso, es tener que seleccionar a los astronautas que formarán las tripulaciones. No me malinterpretes, son adorables, a su manera. El problema es que, entre los pobladores de este extraño planeta, que ahora también es el tuyo, existe una relación directamente proporcional entre el conjunto de actitudes y aptitudes de cada ciudadano, y su nivel de estupidez. Es decir, que cuánto más válidos y cualificados, más imbéciles son los pobres. No hay que tenérselo en cuenta, y no se traduce en prepotencia ni nada por el estilo. Es, sencillamente, que son un poco descerebrados, y que por lo tanto no puedes dejarlos sin atención, al igual que a los niños pequeños, ni un segundo. El siguiente paso, claro, será tener un objetivo, que puede desde probar órbitas geoestacionarias, hasta explorar la superficie de Mun, el satélite natural del planeta o modificar la trayectoria de un meteorito. A este respecto, al igual que en el lanzamiento y en el aterrizaje, deberás tener muy en cuenta las leyes de Newton, puesto que el modelo físico empleado en el juego es bastante realista y, aunque se ha simplificado (y se han reducido algunas limitaciones), hará que los controles no respondan igual en una capa de la atmósfera que en otra. O que tengas que emplear el apogeo y el perigeo de tus órbitas para reajustar la trayectoria de ésta.

Y, con todo listo, llegará el momento que llevas mucho tiempo esperando (o puede que sólo cinco minutos si has corrido mucho, pero que aún así estabas esperando con muchas ganas): el lanzamiento. Con la tripulación en la nave y los planes muy claros, llegará el momento de dar por finalizada la cuenta atrás, dejar que el reloj de la misión empiece a dar datos en positivo, que los sistemas telemétricos del centro de control empiecen a llenar las pantallas de datos, y que tu nave se despegue del suelo y comience su singladura. Ojo, que aquí tampoco podrás despreocuparte y confiar en la pericia de la tripulación. Al contrario. Aunque la nave cuente con los más sofisticados sistemas, los chicos seguirán necesitando tu ayuda, así que tendrás que ponerte a los manos y asegurarte de que, desde el despegue hasta la reentrada, todo va a la perfección. Esto, en sí, es el juego, que resulta bastante divertido. Kerbal Space Program combina la efectividad de los juegos de construcción (sandbox), con la simulación (con toda la fase de lanzamiento)… incluso las fases de investigación pueden recordar a los sistemas evolutivos de Civilization y otros juegos de su escuela. Además, gracias a su planteamiento, puede resultar bastante educativo y, sin duda, es aceptable para niños de cualquier edad… y también para adultos con ganas de gestionar su propio programa espacial.

Pero, probablemente, lo que más me ha sorprendido del juego, y me ha animado a hablar sobre él, es que resulta un ejemplo perfecto de la nueva manera de hacer las cosas, en una sociedad en la que Internet acerca a creadores y usuarios de una manera nunca vista hasta ahora. El juego todavía se encuentra en fase de desarrollo (y no muy avanzada, según afirman). Esto, normalmente, haría que el acceso al mismo estuviera cerrado a un pequeño y selecto grupo de testers, que irían probando el juego y desgranando sus posibles problemas. Sin embargo, los creadores de Kerbal Space Program han tomado un camino muy distinto: la empresa mexicana Squad lo ha puesto a la venta, eso sí, aclarando que se trata de una versión de desarrollo y que, por lo tanto, puede fallar (y posiblemente lo hará), e incompleta. Y, con ello, han conseguido varias cosas: en primer lugar, un enorme equipo de «probadores», algunos de los cuales son bastante activos y, por lo tanto, tremendamente valiosos para los desarrolladores, que reciben feedback constante por parte de aquellos. Por otra parte, el desarrollo de un (buen) juego lleva mucho tiempo y es bastante costoso. Con este sistema, aunque no se reduce el tiempo de desarrollo, sí que se generan ingresos desde mucho antes, un gran balón de oxígeno. Y otro aspecto muy importante: en los juegos de tipo sand box, tener una gran comunidad detrás, dispuesta a crear y compartir sus creaciones es un puntal fundamental para el éxito (o el fracaso) de un título. Y, aún en esta fase temprana, Kerbal Space Center ya ha conseguido crear una sólida comunidad de usuarios. Es decir, que cuando la versión definitiva salga a la venta, ya contará con el respaldo de muchos usuarios que han construido comunidad alrededor de él, algo que otros muchos valorarán positivamente si están pensando comprarlo. Personalmente no sé qué me ha gustado más, si el juego en sí mismo, o la excelente idea de abrir la fase de pruebas a todos los interesados, sin renunciar a recibir ingresos por su trabajo. En cualquier caso me quito el sombrero… ¡y no he dudado en comprarlo! Sí tú también te animas, quién sabe, quizá nos encontremos algún día orbitando alrededor de Mun con un grupo de astronautas verdes, descerebrados y encantadores.

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Fátima Gordillo

Aterricé en el periodismo "sin querer". Escribir es lo que hago y parte de lo que soy. He escrito notas de prensa, nombres para urbanizaciones, discursos, anuncios para radio, eslóganes y escaletas. He adaptado para teatro y, por supuesto, he escrito artículos, reportajes y entrevistas. He hecho de speaker, RP, SM y algunas siglas más. He sido actriz y conferenciante, aunque rara vez seré la persona más conversadora de una reunión. Comencé en la sección de un periódico digital y continué como redactora de estilo y tecnología en la revista Computer Hoy. Compartí proyecto, ganas y horas de trabajo en The Unnamed Project y, y ahora me dedico a Tek'n'Life y, de vez en cuando, a enseñar a la gente cómo comunicar mejor y a hablar en público sin que el miedo escénico sea una traba. Es el lado humano de la tecnología, la ciencia, el arte o lo que sea lo que me interesa, y eso es lo que quiero contar.