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Los equipos de trabajo funcionan mejor si escuchan música feliz

En 1914, el doctor Evan O’Neill Kane, famoso por demostrar la utilidad de la anestesia local en cirugía operándose a sí mismo de apendicitis, publicó un artículo en la revista de la Asociación Médica Americana titulado «Phonograph in operating-room«. En él contaba cómo usaba la música dentro del quirófano para entretener y distraer al paciente del horror de la situación de pasar por una operación, fundamentalmente cuando se hacía bajo anestesia local. Kane fue el pionero, pero desde entonces muchos otros profesionales han introducido la música en sus entornos de trabajo.

La música ha demostrado ser una buena compañera de trabajo, y también un método efectivo de influir en el estado de ánimo de los clientes y en sus opciones de compra. Sin embargo, hasta ahora eran pocas las investigaciones sobre la influencia de la música en el lugar de trabajo a la hora de cooperar con nuestros compañeros en alguna tarea.

Dos de esos estudios precisamente vienen a reiterar lo que, de alguna forma, ya intuimos: que la música ayuda a generar una asociación entre el trabajo en equipo y el estado de ánimo. Es más, los equipos que escuchan música alegre (como la Primavera de Vivaldi) esa asociación es tan positiva que sus resultados laborales son también mejores que cuando la música que se escucha es neutra o triste.

La clave está entonces en componer una lista de reproducción con las canciones felices que mejor motiven al grupo. Quizá resulte ñoño, pero según parece, es lo que mejor funciona para que todo el equipo se integre mejor. Gustos personales aparte, a la luz de estos experimentos se considera que el punk mathcore o el metal no son música feliz, mientras que canciones del estilo de Yellow submarine, Walking on sunshine o Happy days, son de las que mejor pueden contribuir a un trabajo en equipo mucho más eficiente y productivo.

Fuente: APS

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Fátima Gordillo

Aterricé en el periodismo "sin querer". Escribir es lo que hago y parte de lo que soy. He escrito notas de prensa, nombres para urbanizaciones, discursos, anuncios para radio, eslóganes y escaletas. He adaptado para teatro y, por supuesto, he escrito artículos, reportajes y entrevistas. He hecho de speaker, RP, SM y algunas siglas más. He sido actriz y conferenciante, aunque rara vez seré la persona más conversadora de una reunión. Comencé en la sección de un periódico digital y continué como redactora de estilo y tecnología en la revista Computer Hoy. Compartí proyecto, ganas y horas de trabajo en The Unnamed Project y, y ahora me dedico a Tek'n'Life y, de vez en cuando, a enseñar a la gente cómo comunicar mejor y a hablar en público sin que el miedo escénico sea una traba. Es el lado humano de la tecnología, la ciencia, el arte o lo que sea lo que me interesa, y eso es lo que quiero contar.