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Tener un plan «B» puede ser malo para lograr el plan «A»

Todo el mundo necesita sentirse seguro. ¿No es eso una de las cosas que salen en la pirámide de Maslow? Seguridad. Especialmente a la hora de emprender un proyecto de vida, un proyecto de pareja o un proyecto empresarial. Nuestro deseo es que salga bien, pero como bien dijo Murphy, «si algo puede ir mal, irá mal». Es entonces cuando nuestra mente comienza a hacer cábalas para mantener la sensación de seguridad y se pone a elaborar planes «B», para tener claro qué hacer en el caso de que el plan «A», el plan principal al que queremos dedicar nuestros esfuerzos, no salga bien.

Pero como los científicos son de ese tipo de gente que no se conforma con suposiciones, sino que quiere comprobar las cosas por sí mismos, un equipo de la Universidad de Zurich decidió averiguar hasta qué punto era bueno para nuestros proyectos tener en plan «B» que aplicar en caso de desastre. El resultado fue curioso, aunque no carente de lógica. La tranquilidad de espíritu que confiere tener un buen plan «B» acaba perjudicando el óptimo desarrollo del proyecto principal.

A la hora de tomar decisiones o motivarse para sacar adelante todos los hitos de la plasmación de una idea, tener un plan de respaldo cambia la forma en la que se trabaja para alcanzar el plan principal. Incluso sin llegar al punto de tener que acudir al plan «B», los investigadores encontraron que, aunque disponer de ese plan de seguridad aporta cierta tranquilidad, en ocasiones el gasto de energía que requiere elaborarlos puede desviar el esfuerzo sobre el plan original. Es más, cuanto más trabajado está el plan «B», menos atención se pone en el plan «A». El precio de la tranquilidad en este caso puede ser centrarnos demasiado en estar seguros y no tanto en trabajar por lograr lo que uno se había propuesto.

Fuente: APS

 

 

 

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Fátima Gordillo

Aterricé en el periodismo "sin querer". Escribir es lo que hago y parte de lo que soy. He escrito notas de prensa, nombres para urbanizaciones, discursos, anuncios para radio, eslóganes y escaletas. He adaptado para teatro y, por supuesto, he escrito artículos, reportajes y entrevistas. He hecho de speaker, RP, SM y algunas siglas más. He sido actriz y conferenciante, aunque rara vez seré la persona más conversadora de una reunión. Comencé en la sección de un periódico digital y continué como redactora de estilo y tecnología en la revista Computer Hoy. Compartí proyecto, ganas y horas de trabajo en The Unnamed Project y, y ahora me dedico a Tek'n'Life y, de vez en cuando, a enseñar a la gente cómo comunicar mejor y a hablar en público sin que el miedo escénico sea una traba. Es el lado humano de la tecnología, la ciencia, el arte o lo que sea lo que me interesa, y eso es lo que quiero contar.