Cinc años después de prometer su eliminación, Google ha confirmado que no bloqueará finalmente las cookies de terceros en su navegador Chrome. Esta decisión, esperada y controvertida, pone fin a una ambición que ha sido renegociada en múltiples ocasiones y representa un cambio estratégico significativo para el ecosistema publicitario.
Un giro que aclara la posición de Google
El 22 de abril de 2025, Google anunció oficialmente que no eliminará las cookies de terceros en Chrome, poniendo fin a un debate que comenzó en 2020. Estos rastreadores, esenciales para el c targeting publicitario, la medición de rendimiento y la personalización de contenidos, seguirán siendo parte de la experiencia del usuario.
Chrome, utilizado por más del 66% de los internautas en el mundo, no se unirá a navegadores como Safari o Firefox, que ya bloquean las cookies de terceros de manera predeterminada. Google ha dejado la decisión en manos del usuario, sin ofrecer herramientas simplificadas o interfaces nuevas para gestionar esta elección.
Este mantenimiento oficializa un cambio de rumbo significativo, después de años de anuncios contradictorios.
Razones detrás del cambio de decisión
El giro de Google puede atribuirse a varios factores. La compañía enfrenta un escrutinio creciente por parte de diversas entidades legales en Europa y Estados Unidos, que examinan cualquier iniciativa que pueda reforzar su posición dominante en la publicidad online. La empresa de Mountain View busca evitar complicar una situación ya tensa, especialmente con un juicio antimonopolio en curso que podría afectar sus operaciones.
Además, Google enfrenta una notable resistencia del ecosistema publicitario. Agencias y anunciantes continúan dependiendo en gran medida de las cookies de terceros, fundamentales para el retargeting y la medición de efectividad. Un cambio demasiado rápido podría beneficiar a navegadores competitivos o a soluciones publicitarias más permisivas.
Las cookies de terceros son uno de los pilares fundamentales del modelo económico de Google, que genera una parte considerable de sus ingresos a través del retargeting publicitario, en particular mediante Adsense. Eliminarlas sin una alternativa viable representaría un riesgo financiero considerable, un escenario que Google claramente desea evitar.
¿La inteligencia artificial como solución alternativa?
Anthony Chavez, vicepresidente de Privacy Sandbox, ha señalado que la IA y las nuevas tecnologías de privacidad ofrecen alternativas prometedoras a las cookies. Sin embargo, estas soluciones aún no están lo suficientemente maduras o aceptadas por la industria.
Así, Google parece optar finalmente por una estrategia de espera para no perturbar el ecosistema publicitario y asegurar su principal fuente de ingresos. Este nuevo episodio resalta una vez más la dificultad que enfrentan los gigantes de la web para equilibrar la generación de ingresos con el respeto a la privacidad en un entorno regulatorio y competitivo que está en constante evolución.












