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¿Qué haces cuando tu jefe es un capullo abusón?

Ya sea en un patio de colegio, en casa o en el trabajo, los abusones son una constante que perjudica el entorno donde ejercen su nefasta influencia. En este caso nos centraremos en qué pasa en los entornos laborales cuando el jefe resulta ser un mafioso con cargo.

Un caso que tuvo bastante repercusión en su momento fue el de Neil Patterson, CEO de la compañía de software médico Cerner Corporation, en Kansas City. Patterson envió un incendiario correo a unos 400 directivos de la empresa amenazando con perder sus puestos de trabajo si en una semana los empleados a su cargo no empezaban a fichar a las 7:30 y se iban las 18:30 (básicamente porque nunca comenzaban a trabajar antes de las 8 y se iban antes de las 5). De cualquier manera aquel correo, lleno de amenazas y comentarios poco halagadores para sus directivos, se cobró su venganza cuando algunos de los más descontentos hicieron público el correo y el valor de los activos de la compañía bajó un 22%.

Según Harvey A. Hornstein, profesor de Psicología Clínica en la Universidad de Columbia y autor, entre otros, de «Brutal bosses», la mayoría de los empleados han sufrido el comportamiento abusivo de sus jefes en algún momento de sus carreras profesionales. ¿Y cuál solía ser la reacción más frecuente ante las amenazas intimidatorias de los jefes?, pues la venganza.

En una entrevista con más de 100 empleados que habían iniciado en 1996 un estudio de seguimiento con él. Hornstein quería conocer cómo respondían a los abusos de sus supervisores. Los participantes tuvieron que señalar ocho ejemplos de explotación por parte de sus jefes hacia ellos como mentir, dictarles su estilo de vida y comportamiento fuera del lugar de trabajo, amenazas, usar a los empleados como cabeza de turco, crueldad, falta de respeto, favoritismo en la distribución de premios y castigos y exhibiciones de superioridad. Seguro que a muchos les suena esto.

Entonces Hornstein vio que los empleados sometidos a estas prácticas de matón de colegio, respondían desarrollando estrategias para evitar esos abusos y, en otras ocasiones, intentos infructuosos o destructivos de señalar el comportamiento del jefe o de la organización. Sin justificar no criticar la venganza, Hornstein se dio cuenta de que esta acción era un problema muy común en el lugar de trabajo, y que algunas maneras de poner en práctica la revancha eran más productivas que otras.

Hornstein llega a considerar que si la venganza está bien dirigida (centrada en el abusador), es puntual (vinculada a una situación concreta de abuso) y es equilibrada (con la finalidad de acabar con los abusos, no de causar daño), será exitosa, porque básicamente el éxito de una venganza depende del objetivo, el momento y la intención.

Pero hay otros estudios que también arrojan algo de luz sobre las razones que hacen que haya jefes se pasan de la rosca en su tarea de dirigir. Concretamente, investigadores de las universidades del Sur de California y Berkeley, encontraron que quizá una buena táctica para eludir el acoso de los jefes era ser un poco aduladores con ellos. La razón era la siguiente: los investigadores sospechaban que tras el comportamiento de los jefes había cierto problemilla de autoestima. Concretamente sospechaban que las personas con puestos de poder que se sienten incompetentes habitualmente, tiende a manifestar mayores niveles de agresividad generalizada que otros trabajadores. Después de encuestar a los diversos trabajadores y a estudiantes universitarios vieron que, efectivamente, los que se veían a sí mismos como gente competente era menos agresiva que los que dudaban de su propia competencia, por lo que un poco de vaselina podía llegar a obrar milagros con ellos, pero sin pasarse.

Fuente: APS

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Javier

    Otra definición es la de «jefe tóxico». No sé si está catalogado como especie peligrosa, pero debería.

    1. Redacción

      Especie peligrosa, pero no en peligro de extinción, lamentablemente.

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Fátima Gordillo

Aterricé en el periodismo "sin querer". Escribir es lo que hago y parte de lo que soy. He escrito notas de prensa, nombres para urbanizaciones, discursos, anuncios para radio, eslóganes y escaletas. He adaptado para teatro y, por supuesto, he escrito artículos, reportajes y entrevistas. He hecho de speaker, RP, SM y algunas siglas más. He sido actriz y conferenciante, aunque rara vez seré la persona más conversadora de una reunión. Comencé en la sección de un periódico digital y continué como redactora de estilo y tecnología en la revista Computer Hoy. Compartí proyecto, ganas y horas de trabajo en The Unnamed Project y, y ahora me dedico a Tek'n'Life y, de vez en cuando, a enseñar a la gente cómo comunicar mejor y a hablar en público sin que el miedo escénico sea una traba. Es el lado humano de la tecnología, la ciencia, el arte o lo que sea lo que me interesa, y eso es lo que quiero contar.