Desde finales de octubre, un enorme portaaviones ha sido avistado en el puerto de Guangzhou, China. Su aparición ha despertado el interés de expertos y analistas militares, ya que, hasta la fecha, Pekín no ha proporcionado información oficial sobre su construcción ni su propósito. Sin embargo, gracias a imágenes satelitales y análisis de expertos en defensa, han surgido hipótesis sobre su funcionalidad y sus posibles usos estratégicos.
A simple vista, este buque de 200 metros de eslora y 40 metros de manga podría haber pasado desapercibido. No obstante, la difusión de imágenes captadas desde el espacio reveló su imponente estructura, lo que llevó a analistas a comparar sus características con las de un portaaviones o un navío de asalto anfibio. China ya cuenta con varios modelos de este tipo, como el Hainan, que recientemente fue expuesto en Hong Kong.
Un diseño que recuerda a los portaaviones tradicionales
Las imágenes obtenidas el 2 de diciembre permiten un análisis más detallado de la embarcación. Desde distintos ángulos, se puede apreciar con claridad una pista de aterrizaje, lo que refuerza la teoría de que el navío funcionará como un portaaviones. Sin embargo, aún no hay pruebas concluyentes de que también posea capacidades anfibias.
Otro aspecto relevante es la presencia de tres estructuras bien diferenciadas en su cubierta. La primera, situada cerca de la proa, incluye un puente de mando con un mástil convencional. En el centro del buque, se observa una estructura mayor, que podría corresponder a una torre de control para coordinar el aterrizaje de aeronaves. La tercera se encuentra próxima a la popa y parece albergar un sistema de escape de gases.
Un proyecto construido en tiempo récord
Uno de los aspectos más sorprendentes de esta embarcación es la velocidad con la que ha sido construida. De acuerdo con las imágenes satelitales, las primeras evidencias de un astillero activo en Guangzhou datan de mayo de 2024. Apenas unos meses después, entre septiembre y octubre, el buque ya estaba siendo sometido a pruebas en el agua.
Esta rapidez ha generado asombro en la comunidad de defensa. La fabricación de un navío de tales dimensiones en un plazo tan corto sugiere que China ha optimizado sus capacidades industriales y tecnológicas en el sector naval. Esto podría significar un cambio en la estrategia militar del país, que busca consolidar su presencia en los mares de Asia-Pacífico.
Un navío militar o un proyecto privado?
A pesar de los avances en la investigación, aún queda una pregunta clave por resolver: ¿Quién ordenó la construcción de este navío? No hay confirmación de que haya sido un encargo directo del Ejército Popular de Liberación (EPL). Algunos analistas sugieren que podría tratarse de un proyecto privado de la empresa estatal China State Shipbuilding Corporation (CSSC), una de las mayores constructoras navales del mundo.
Sin embargo, el diseño del barco genera dudas. Todo indica que está preparado para operar con helicópteros y drones armados, lo que lo haría especialmente valioso para misiones de vigilancia y despliegue rápido de fuerzas. En un escenario de tensión en el Pacífico, especialmente en torno a Taiwán, un navío de estas características podría resultar un activo clave para China, independientemente de su origen.
La falta de símbolos militares visibles en su casco refuerza la teoría de un proyecto civil, pero no se descarta que el EPL pueda eventualmente utilizarlo para sus operaciones. A medida que se revelen más detalles, la comunidad internacional seguirá de cerca el futuro de este coloso de los mares.












